TRAGEDIA Y POLÉMICA

Brasil en shock: matanza en un colegio aviva debate sobre armas

Dos exalumnos mataron a ocho personas, entre ellas cinco jóvenes, antes de suicidarse.

La matanza de ayer en Suzano no es la primera en Brasil en la última década. Foto: EFE
La matanza de ayer en Suzano no es la primera en Brasil en la última década. Foto: EFE

Dos exalumnos de un colegio de Suzano, un municipio del área metropolitana de la ciudad de San Pablo, mataron ayer miércoles a ocho personas e hirieron a otras nueve antes de suicidarse.

Diez muertos en una tragedia poco frecuente en Brasil que avivó el debate sobre la tenencia de armas por parte de civiles, en un tono similar al que se da en Estados Unidos, donde se han registrado varios ataques de este tipo en centros educativos.

Las víctimas mortales son cinco estudiantes de ciclo medio del colegio Raul Brasil, una consejera pedagógica, una celadora de la institución y el propietario de una empresa de alquiler de autos. Los alumnos muertos son varones de entre 15 y 17 años.

La primera llamada de emergencia fue recibida por las autoridades a las 9.35 horas.

Los atacantes, que actuaron encapuchados, fueron identificados como dos exalumnos del colegio: Guilherme Taucci Monteiro, de 17 años, y Luiz Henrique de Castro, de 25.

Según el secretario de seguridad pública de San Pablo, José Camilo Pires de Campo, el menor de los atacantes tenía “un historial de problemas” en el centro educativo.

Brasil debate si está bien o no flexibilizar la tenencia de armas. Foto: AFP
Brasil debate si está bien o no flexibilizar la tenencia de armas. Foto: AFP

Usaron un revólver calibre 38 pero ingresaron al colegio con un arsenal: también portaban un conjunto de arco y flechas y explosivos, encontrados por la Policía Militar, y un cargador automático.

Las imágenes divulgadas por las redes sociales mostraron que uno de los tiradores usaba una capucha con el diseño de una calavera, vestía camiseta y pantalones negros y guantes en la mano derecha.

La primera víctima fue Jorge Antonio Moraes, tío de uno de los asesinos, dueño de una empresa de alquiler de vehículos y quien recibió tres disparos minutos antes de que los agresores entraran al colegio.

“Me enteré cuando mi hija me llamó, me dijo: Mamá, ven rápido, hay tiroteos, hay heridos, hay muertos”, contó Rosa, la madre de una alumna.
El ataque se produjo a la hora del recreo de los alumnos de ciclo medio. La balacera comenzó en el patio. La televisora Globonews mostró imágenes de cámaras de seguridad del vecindario en las que se veía a los alumnos saltando uno de los muros de la escuela y corriendo asustados.

“Es la escena más triste que he visto en mi vida”, declaró el gobernador de San Pablo, João Doria, que visitó el lugar poco después de la matanza.
Este tipo de ataques es excepcional en Brasil, pese a ser uno de los países más violentos del mundo. En abril de 2011, un exestudiante mató a 12 alumnos e hirió a otros 20 antes de suicidarse en la localidad de Realengo, en Río de Janeiro.

Diez personas, entre ellas cinco adolescentes, murieron en el tiroteo. Foto: Reuters
Diez personas, entre ellas cinco adolescentes, murieron en el tiroteo. Foto: Reuters

Suzano es un tranquilo municipio de unos 270.000 habitantes, a 60 kilómetros al este de San Pablo.

El colegio público Raul Brasil acoge alrededor de 1.050 alumnos de entre 11 y 17 años y unos 400 estudiantes se encontraban en el interior de la institución a la hora de los hechos.

Debate

Esta tragedia en San Pablo abrió un debate entre políticos y usuarios de las redes sociales sobre si la matanza es atribuible a la influencia de imágenes de tiroteos en colegios y universidades de Estados Unidos o a la prédica a favor del porte de armas del presidente Jair Bolsonaro.

El vicepresidente Hamilton Mourão comentó: “Esas cosas no sucedían en Brasil, sucedían en otros países”, pero descartó que los debates sobre las armas hubiesen podido influir en los autores del ataque. “No veo que se trate de eso. ¿Van a decir que el arma de esos tipos era legal? Eso no tiene nada que ver. Sé que el asunto será planteado y discutido, pero es mi opinión”, agregó.

“No forman parte de nuestra cultura”, dijo por su parte el presidente de la Corte Suprema, Dias Toffoli, sobre ma- tanzas como las de Suzano, y alertó: “No podemos aceptar que el odio entre en nuestra sociedad”.

Bolsonaro calificó el ataque como "una monstruosidad y cobardía sin tamaño". Foto: Reuters
Bolsonaro calificó el ataque como "una monstruosidad y cobardía sin tamaño". Foto: Reuters

La presidenta del Partido de los Trabajadores (PT), Gleisi Hoffmann, expresó su “solidaridad con las víctimas” y agregó: “Tragedias como estas resultan del incentivo a la violencia y a la liberación del uso de armas, Brasil necesita paz”.

El senador Flávio Bolsonaro, hijo del presidente, dijo que la tragedia “atestigua el fracaso” del estatuto para el desarme de la población, aún vigente, según escribió en Twitter.

La revisión del Estatuto del Desarme fue defendida por el presidente Bolsonaro durante su campaña, que en enero firmó el decreto que facilita la posesión de armas.

En la Comisión de Constitución y Justicia del Congreso, el senador oficialista Mayor Olímpio dijo que “si hubiera un ciudadano con un arma regular dentro de la escuela, un profesor, un sirviente o policía jubilado que trabajara allí”, se podría haber “minimizado el tamaño de la tragedia”.

Este planteo de Olímpio es similar al hecho por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cuando propuso que los maestros porten armas para defender a sus alumnos.

La polémica arreciaba en las redes sociales, con el hashtag #Suzano encabezando los trending topic de Twitter en Brasil.

Anoche, los habitantes de Suzano organizaban un homenaje y un velatorio colectivo para las víctimas de la matanza en el colegio.

MÁS

Bolsonaro “Monstruosidad y cobardía sin tamaño”

El presidente brasileño, Jair Bolsonaro, calificó como “una monstruosidad y cobardía sin tamaño” la matanza de ayer miércoles en el estado de San Pablo. “Ofrezco mis condolencias a los familiares de las víctimas del inhumano atentado ocurrido hoy en la escuela Profesor Raul Brasil, en Suzano, São Paulo”, afirmó en un mensaje en su cuenta en Twitter.

El mandatario agregó que el ataque fue “una monstruosidad y cobardía sin tamaño” y pidió que “Dios conforte el corazón de todos”.

Bolsonaro se pronunció cerca de cinco horas después de ocurrida la matanza y en medio de la polémica desatada en las redes sociales sobre si su política de liberar el uso de armas pudo haber contribuido en la misma. La Presidencia brasileña agregó que el gobernante no tiene previsto viajar a Suzano, municipio del área metropolitana de San Pablo, para reunirse con los familiares de las víctimas, pero que será representado por su ministro de Educación, Ricardo Vélez.

Poco antes del mensaje del jefe de Estado, la Presidencia divulgó una escueta nota firmada por su secretaría de Comunicación en la que lamentó la matanza. “Nuevamente nuestro país es sacudido por una gran tragedia. El Gobierno manifiesta su profundo pesar con lo ocurrido, y presenta sus condolencias y sinceros sentimientos a las familias de las víctimas de tan inhumana acción”, afirma.

“Querían matar a todo el mundo”

“Ellos no querían algo de valor, o venganza. Ellos querían matar a todo el mundo”, relató una alumna sobreviviente del ataque. La adolescente de 17 años dijo que llamó a sus padres y se despidió, porque pensó que no escaparía con vida, según su testimonio publicado en la web del diario O Globo.

Mientras los dos encapuchados disparaban durante un recreo en la Secundaria Raul Brasil, la joven dejaba el patio corriendo hacia un cuarto de baño para ocultarse junto a otros compañeros.

“Al principio, como nadie llegaba, todo el mundo empezó a llamar a los padres y despedirse. Cuando llamé a la policía, estaba desesperada. El policía se quedó sin reacción, así que llamé a mis padres y les pedí que llamaran a la policía. Yo dije que los amaba. Era una mezcla de tener fuerzas para pedir ayuda y estar demasiado destruida para creer que saldría de allí”, contó la joven por mensaje en WhatsApp.

Hasta el momento del ataque, el día era normal. La estudiante del 3er año tuvo dos clases de sociología y una de filosofía y, durante el recreo, vio a algunos alumnos en la fila de la merienda, otros sentados conversando, riendo, dice O Globo.

“En un momento, la gente estaba feliz y, en el otro, estaban implorando para vivir”.

La joven sospecha que los tiradores sabían los horarios de funcionamiento de la escuela y que entraron en el lugar para matar a personas aleatoriamente.

“Los tiros no paraban. Ellos disparaban a cualquier persona que apareciera. Están diciendo que ellos fueron con una lista para matar, pero es mentira. Ellos no querían algo de valor, o venganza. Ellos querían matar a todo el mundo.

Después de la llegada de la policía, el sentimiento aún era de miedo. La joven dijo haber salido del baño corriendo hacia la puerta de la escuela, sin tomar su mochila, que estaba en el aula.

“Sólo quería irme lejos de allí”, afirmó.

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