La transición en Brasil

Bolsonaro jugó fuerte: sumó a Moro, el juez que metió preso a Lula

Controlará los ministerios de Justicia y Seguridad Pública.

Sergio Moro por Arotxa
Sergio Moro por Arotxa

Cuando Jair Bolsonaro anunció su candidatura en julio de 2018, ya figuraba entre los favoritos para ganar las elecciones en Brasil. Sin embargo, su nombre era menos popular que el del juez Sergio Moro, que tres meses antes veía cómo su investigación sobre la trama de corrupción conocida como Lava Jato llevaba a la cárcel a Luiz Inácio Lula da Silva, el líder político con mayor intención de voto en Brasil. Por entonces nadie sospechaba que las vidas de Bolsonaro y Moro se iban a cruzar.

Pero al otro día de ganar el balotaje del domingo 28 de octubre, Bolsonaro anunció que propondría a Moro para una de las vacantes en el Supremo Tribunal Federal (STF, corte de justicia), o un lugar en su gabinete como ministro de Justicia. Moro no se sorprendió, dijo que se sentía honrado y que si llegaba, pensaría en la oferta.

Ayer jueves Bolsonaro recibió a Moro en su residencia de Barra de Tijuca, en Río de Janeiro. El juez anticorrupción no solo aceptó ser el ministro de Justicia del gobierno de Bolsonaro, sino que además absorberá la cartera de Seguridad Pública, creada en febrero para coordinar el combate contra el crimen organizado.

Moro y Guedes serán los "superministros" de Bolsonaro. Foto: EFE
Moro y Guedes serán los "superministros" de Bolsonaro. Foto: EFE

Moro y al economista Paulo Guedes, que tendrá a su cargo Hacienda, Planificación e Inversiones, serán los "superministros" a partir del 1º de enero.

"El juez federal Sergio Moro aceptó nuestra invitación para el Ministerio de Justicia y Seguridad Pública. ¡Su agenda anticorrupción, anticrimen organizado, con el respeto de la Constitución y las leyes, será nuestro norte!", tuiteó ayer Bolsonaro.

"Después de una reunión personal en la cual se discutieron políticas para esa cartera, he aceptado la honrosa invitación", indicó por su lado Moro, luego de su reunión de casi una hora con el presidente electo.

La confirmación de Moro en el gabinete de Bolsonaro tuvo ayer dos efectos bien distintos.

Por un lado, en el Partido de los Trabajadores (PT) de Lula están que arden de furia. "¡La estafa del siglo! El juez Sergio Moro será ministro de Justicia del Gobierno de Jair Bolsonaro, quien solo consiguió ser elegido porque Lula fue injustamente condenado e impedido de participar en las elecciones", escribió la presidenta del PT, la senadora Gleisi Hoffmann, en su perfil de Twitter.

Por otro lado, fuera del campo político, los mercados hicieron su lectura positiva y reflejaron lo que significa la figura de Moro en Brasil. Así, la bolsa de San Pablo subió 1,14% y su índice Ibovespa, referencia del parqué, alcanzó su máximo histórico.

Carta blanca.

La actuación de Moro está identificada con la Operación Lava Jato. Sus sentencias llevaron a la cárcel no solo a Lula, sino a importantes empresarios como Marcelo Odebrecht.

Moro y Guedes serán los "superministros" de Bolsonaro. Foto: EFE
Foto: EFE

La salida de Moro del juzgado de Curitiba se da, según juristas, cuando la investigación del Lava Jato se orienta a Río de Janeiro, San Pablo y Brasilia.

Su presencia en el gobierno será "una manera de fortalecer el vínculo de Bolsonaro con las personas que lo votaron por sus banderas contra la corrupción", afirmó el especialista en derecho público Daniel Vargas, de la Fundación Getúlio Vargas de Río de Janeiro.

Bolsonaro afirmó que Moro tendrá carta blanca para combatir la corrupción y el crimen organizado, así como todas las herramientas que necesite para tal fin. "Nos reunimos, conversamos unos 40 minutos, él planteó todo lo que quería y yo acepté todo. Él quería total libertad para combatir el crimen organizado y yo se la garanticé", afirmó.

El presidente electo agregó que si bien no abordó el asunto con Moro, está dispuesto a ofrecerle una silla en el STF cuando surja el primer cupo, lo que está previsto para 2020.

Jurista o político.

Un luchador contra la corrupción en Brasil o un justiciero puritano con sesgo político. Al juez se le ama o se le odia. Con 22 años de carrera judicial, coleccionó detractores importantes.

En 2016, Moro le dijo al diario O Estado de S. Paulo que "jamás entraría en la política".

El mayor trofeo del Lava Jato fue sin duda la captura de Lula. Moro y Lula se midieron en mayo de 2017 en un interrogatorio que duró unas cinco horas y que mantuvo a Brasil en vilo.

Todo empezó en marzo de 2016, cuando Moro ordenó a la policía irrumpir en casa de Lula en São Bernardo do Campo, interior de San Pablo, para llevarlo a declarar por la fuerza. Ese mismo mes, divulgó una conversación entre Lula y su sucesora Dilma Rousseff, que sugería que esta buscaba nombrarlo ministro para darle fueros que lo protegieran de la justicia.

La presidenta Dilma Rousseff recibe el saludo de Lula Da Silva. Foto: Reuters.
Foto: AFP

No sería la única jugada criticada a Moro, que también abrió conversaciones familiares de Lula grabadas fuera del plazo judicial, y el 1º de octubre, menos de una semana antes de la primera vuelta de las elecciones presidenciales, autorizó la publicación de acusaciones del exministro de Hacienda Antonio Palocci contra Lula.

Moro se licenció en Derecho, convirtiéndose en juez federal en 1996. Doctor y profesor universitario, completó su formación en Harvard.

Muchos de sus pares lo definen como un magistrado rápido para decidir, preparado y resuelto.

Fascinado por descifrar los caminos del dinero sucio, Moro se dice deslumbrado por la histórica operación "Mani Pulite" (Manos Limpias), que desarticuló una red de corrupción en la Italia de los 90.

Moro, de 46 años, está casado y tiene dos hijos con Rosngela Wolff, también abogada, que en las redes sociales expresó el domingo su satisfacción tras la victoria de Bolsonaro.

Sergio Moro: "No se va a acabar la corrupción"
Protagonista: el juez Sergio Moro lideró las investigaciones que descubrieron la trama corrupta. Foto: Agencia PT

Responsable de la primera condena de un expresidente de Brasil por corrupción (Lula da Silva), y por el encarcelamiento de políticos y empresarios poderosos, el juez federal Sergio Moro fue elegido Personaje Latinoamericano de 2017 por los directores y editores de los once diarios del Grupo de Diarios América (GDA). Lo que sigue son algunas de las respuestas de Moro en una entrevista para el GDA, publicada en exclusiva en Uruguay por El País el 24 de diciembre de 2017.

"La corrupción no se va a acabar, pero si la impunidad estimula la corrupción, la disminución de la impunidad debe acarrear igualmente la disminución de la corrupción. Pero, sería oportuno que hubiera reformas más generales por parte del gobierno y del Legislativo, contra los incentivos y las oportunidades de corrupción. Y eso es algo que está casi totalmente inerte".

"Precisábamos de un discurso firme por parte de nuestros líderes políticos contra la corrupción, que fuesen acompañados de acciones consistentes con ese discurso. Eso involucra no solo un cambio en la legislación procesal y penal, sino que también para disminuir incentivos y oportunidades de corrupción. También que el gobierno dé el ejemplo con un comportamiento honesto. Porque, cuando no existe eso, se termina desincentivando a las personas comunes, a la sociedad en general, a comportarse de forma honesta".

"Si el fuero privilegiado funciona, en la práctica, como blindaje de agentes públicos, este debería ser simplemente eliminado o reducido significativamente".

La condena de Lula puede dejar fuera de las elecciones a un presidenciable importante, que lidera las encuestas. ¿Cómo se siente frente a la posibilidad de haber influido directamente en la disputa de 2018?

—El papel del juez es cumplir la ley. El juez cumple la ley y juzga los procesos según las leyes. Las consecuencias fuera del proceso no son responsabilidad del juez. Si eventualmente esa situación ocurre, no fue porque el juez así lo decidió. Alguien cometió un delito, la ley prevé inhabilitaciones, y eso puede ocurrir".

"La repartición de cargos es uno de los principales males que necesitan ser remediados en Brasil. Es el origen de los delitos en Petrobras y es uno de los males que debemos impedir mediante reformas más incisivas de las prácticas políticas y administrativas. (…) . No se puede cambiar cargos públicos por poder político o monetario. No se puede convertir las posiciones públicas en mercancías".

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