UN PAÍS EN CRISIS

Bolivia a un paso del abismo: crecen las protestas con cortes que paralizan las rutas

La presidenta Jeanine Áñez analiza la posibilidad de llamar a elecciones mediante un decreto. El gobierno denunció un intento de atentado.

Movilización en Bolivia. Foto: AFP
Un partidario de Evo Morales enfrenta a las fuerzas de seguridad en La Paz, en otra jornada de protestas contra la presidenta Jeanine Áñez. Foto: AFP

La Conferencia Episcopal, Naciones Unidas y la Unión Europea promueven un intento de mediación para buscar una salida a la profunda crisis política y social que sacude Bolivia. Estas instituciones convocaron a representantes del Gabinete interino, del partido del expresidente Evo Morales y organizaciones civiles, después de una semana de convulsión que las autoridades provisionales no han sabido solucionar.

El objetivo es facilitar un acuerdo para renovar el Tribunal Electoral y convocar elecciones. Jeanine Áñez, que asumió el poder hace una semana, aún no ha fijado fecha para la convocatoria.

Bolivia está al borde de un abismo. El conflicto institucional, las movilizaciones que no cesan y en las que ya han fallecido más de 20 personas, la represión de las Fuerzas Armadas en las protestas, los episodios de vandalismo, las posiciones encontradas del equipo de Áñez y del Movimiento al Socialismo (MAS), que sostuvo al Gobierno de Morales durante casi 14 años, sitúan al país en un callejón sin salida. El acercamiento entre las partes y el diálogo son, sin embargo, la única vía para desbloquear la situación. Con esta premisa, la Iglesia, la ONU y Bruselas unieron esfuerzos tras días de contactos frustrados.

Por decreto.

“El diálogo es el camino apropiado para superar las diferencias entre bolivianos, por ello llamamos a acudir a esta convocatoria. Celebrar nuevas elecciones, transparentes y confiables, es el mejor camino para superar las diferencias en forma democrática y pacífica”, señala el comunicado de la Conferencia Episcopal, impulsora de la iniciativa, que convocó este lunes una reunión que estaba prevista para primera hora de la tarde.

La convocatoria debe ir acompañada de una renovación del Tribunal Electoral y el Gobierno interino se ha escudado en la posible falta de acuerdo del Parlamento, donde el MAS sigue siendo mayoría absoluta, para evitar fijar esas fechas. No obstante, ese debate aún no se ha abordado a fondo y la sucesora provisional de Morales tampoco ha apuntado, pese a prometerlo, a unos plazos aproximados.

La Constitución le da tres meses para tomar una decisión y ayer lunes el Gobierno no descartó tener que convocar los comicios a través de un decreto, como sugirió el principal rival de Morales en las elecciones de octubre, Carlos Mesa.

El antiguo partido oficialista no apoyó la asunción de Áñez y lleva una semana denunciando un golpe de Estado. Sin embargo, fue Morales, que tras abandonar el país rumbo a México, donde se encuentra asilado, reclamó un apoyo externo para destrabar la crisis.

Ante la enorme brecha entre los interlocutores, los mediadores solicitaron a los líderes de opinión y los medios de comunicación “bajar el tono de las declaraciones para facilitar el diálogo y entendimiento entre todos”.

Movilización en Bolivia. Foto: AFP
Salen a las calles de La Paz con la bandera de los pueblos indígenas en apoyo a Evo Morales. Foto: AFP

Gran tensión.

La escalada verbal ha caracterizado no solo a los seguidores de Morales, que rechazan de plano lo sucedido en los últimos días, sino que también ha marcado los primeros pasos del Gobierno interino. Hay ministros que han tomado decisiones políticas de alcance, como la canciller, que rompió relaciones con Venezuela formulando acusaciones de injerencia. Y otros que se han centrado en arremeter contra sus antecesores, a los que consideran responsables de un intento de desestabilización.

Es el caso de Arturo Murillo, ministro del Gobierno y responsable de la política de seguridad. Ayer, elevó la tensión al denunciar públicamente los planes de una organización que quiere atentar contra Áñez. “Hemos identificado un grupo criminal que quiere atentar contra la presidenta y, por eso, hoy día hemos tenido que parar su viaje a su tierra natal”, dijo.

Todos hablan de “pacificar”, pero la realidad es que Bolivia sigue sumida en una durísima confrontación social y golpeada a diario por la violencia. Varios organismos internacionales, empezando por Naciones Unidas, han rechazado esos episodios y condenado decisiones como la despenalización de las acciones cometidas por militares contra los manifestantes.

En este contexto, el secretario general de la ONU, António Guterres, encomendó al diplomático Jean Arnault los contactos con todas las partes.

EE.UU. elogia la expulsión de cubanos

Estados Unidos elogió a la presidenta Jeanine Áñez por expulsar a funcionarios cubanos. “Eso era lo correcto. Cuba no estaba enviando médicos y funcionarios a Bolivia para ayudar al pueblo boliviano, sino más bien para apoyar un régimen pro-Cuba encabezado por Evo Morales, quien se propuso mantenerse en el poder a través del fraude electoral”, dijo el jefe Secretario de Estado, Mike Pompeo. “Bravo, Bolivia”.

Nafta y otros productos, en riesgo

Los seguidores de Evo Morales manifestaron y bloquearon rutas, poniendo en riesgo el suministro de nafta y otros abastecimientos esenciales para exigir la salida de la presidenta Jeanine Áñez. En La Paz, miles de campesinos manifestaron en el centro de la ciudad, que intentaba lentamente retomar la normalidad. Mientras la plaza Murillo, donde están las oficinas presidenciales, sigue resguardada por las fuerzas policiales.

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