El gobierno de Colombia ajustó este domingo el número de víctimas del atentado ocurrido el sábado y elevó la cifra a 20 muertos y 36 heridos en una carretera del suroeste del país, cuando falta poco más de un mes para las elecciones presidenciales.
Las autoridades atribuyeron el ataque a los rebeldes de la extinta guerrilla de las FARC, que no se acogieron al acuerdo de paz de 2016. Un testigo del atentado aseguró estar “asustado” por el brote de violencia que vive Colombia de cara a los comicios presidenciales del 31 de mayo.
El ataque ocurrió en el departamento del Cauca, uno de los más azotados por la ofensiva guerrillera y con una extensa superficie sembrada de narcocultivos. El gobernador del Cauca, Octavio Guzmán, reportó “20 civiles fallecidos” y “36 personas heridas” en un mensaje publicado en X. Anteriormente había cifrado en 14 el número fallecidos y 38 heridos a causa de la enorme explosión ocurrida el sábado en una carretera del departamento. Según el Ejército, la explosión ocurrió en medio de un retén que habían instalado los disidentes. La bomba impactó a más de una decena de vehículos y los desplazó varios metros, según testigos del atentado. La AFP captó imágenes de cuerpos cubiertos, vehículos destrozados y un enorme cráter en la vía. Videos que circulan en redes sociales muestran restos de las víctimas esparcidos por el suelo.
El presidente Gustavo Petro tildó a los rebeldes de “terroristas” y ordenó a la fuerza pública redoblar su persecución.
Los rebeldes siembran el terror en las regiones del Cauca y el Valle del Cauca, con una seguidilla de atentados que arrancó el viernes con un ataque bomba contra una base militar en la ciudad de Cali, que dejó dos heridos. Se han registrado 26 ataques desde entonces, según el Ejército.
El atentado muestra “irrespeto” hacia la vida de los civiles, dice Elizabeth Dickinson, directora para Latinoamérica de la ONG International Crisis Group y experta en el conflicto colombiano. “Siempre se encuentra en la mitad la población civil”, remarca.
Las facciones lideradas por los rebeldes hostigan a la fuerza pública con explosivos, drones y fuego cruzado como muestra de su poder en la zona. La candidata a la vicepresidencia de la izquierda, la líder indígena Aida Quilcué, fue retenida durante 24 horas en febrero cuando se desplazaba por una carretera del Cauca.
“El mensaje hacia el Estado es: ‘aquí estamos y aquí mandamos’”, dice Dickinson.
“Su propósito es generar zozobra y terror entre la población”, agrega.
Tras su llegada al poder en 2022, Petro intentó sin éxito negociar la paz con las mayores organizaciones armadas, que han fortalecido sus filas en los últimos años. La disidencia de las FARC al mando de alias Iván Mordisco decidió levantarse de la mesa de negociaciones en 2024 y aumentó la presión contra civiles y fuerza pública. La oposición, expresidentes y militares en retiro acusan a Petro de ser indulgente con los criminales.
Tragedias familiares
Aunque los últimos cuerpos fueron recogidos durante la madrugada de ayer, en el lugar del atentado quedan rastros de sangre y pertenencias dispersas en la tierra levantada, hasta donde han llegado familiares que buscan algún objeto que les permita reconocer a los suyos.
La Gobernación del Cauca decretó tres días de duelo por este “ataque indiscriminado contra la población civil” que “enluta profundamente a las familias caucanas y a toda la sociedad”.
El atentado fue atribuido por el Ejército a la columna Jaime Martínez que hace parte del Estado Mayor Central (EMC), la principal disidencia de las FARC, dirigida por Néstor Gregorio Vera, alias Iván Mordisco, el hombre más buscado de Colombia, por quien el Gobierno ofrece una millonaria recompensa.
Con información de EFE y AFP