Francia prometió ayer sábado que enviará nuevos misiles interceptores a Ucrania, donde siete personas murieron en nuevos bombardeos rusos durante la noche del viernes, mientras que otras seis fallecieron en ataques ucranianos en Rusia y en territorios ocupados.
Cuatro años y medio después del inicio de la invasión rusa de Ucrania, ambos países han intensificado en las últimas semanas las hostilidades, a costa de un número cada vez mayor de víctimas civiles. Los últimos bombardeos se produjeron mientras los equipos de rescate seguían rebuscando entre los escombros de un centro comercial de Krivói Rog, en el centro de Ucrania, donde 16 personas murieron el viernes en un ataque con drones rusos.
Ante la multiplicación de los ataques de largo alcance a ambos lados del frente, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, anunció ayer el envío de nuevos misiles “interceptores” a Ucrania para dotar a ese país de “los medios necesarios para defender su cielo”.
En Ucrania, las sirenas de alerta que avisan de ataques con misiles balísticos rusos volvieron a sonar a plena luz del día ayer en Kiev.
Dos personas murieron y ocho resultaron heridas en Borispol, en las afueras de la capital, mientras que tres personas fallecieron y 15 resultaron heridas en la región meridional de Zaporiyia a causa de estas oleadas de ataques rusos a plena luz del día, según las autoridades regionales.
Otros ataques nocturnos rusos ya habían causado dos muertos, en Zaporiyia y en Kiev. Ucrania lleva meses solicitando a sus aliados occidentales el suministro de misiles interceptores estadounidenses Patriot, indispensables para contrarrestar los cada vez más numerosos misiles balísticos rusos y casi imposibles de obtener desde el estallido de la guerra en Oriente Medio.
“Le anuncié al presidente Zelenski el refuerzo de nuestro apoyo, con el envío de interceptores”, declaró en la red X Macron, insistiendo en que “es esencial que todos los países que disponen de medios se sumen también a este esfuerzo”.
Condena
El ministro de Relaciones Exteriores alemán, Johann Wadephul, de visita en Kiev, afirmó que se han mantenido conversaciones con otros países europeos sobre este tema y que tenía previsto abordarlo también la próxima semana con el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio. Los dirigentes de los países aliados de Kiev tienen previsto reunirse por videoconferencia mañana lunes -día de la independencia de Ucrania- para conversar sobre su apoyo a este país.
Tanto Wadephul como Macron acusaron a Rusia de atacar a la población civil, tras el doble ataque con drones rusos contra un centro comercial de Krivói Rog, ciudad natal del presidente ucraniano, situada a unos 60 km de la línea del frente.
El último balance arroja al menos 16 muertos y más de un centenar de heridos, mientras que tres personas siguen desaparecidas, según las autoridades regionales. Estos ataques provocaron incendios el centro comercial. Zelenski denunció que un segundo ataque con dron, ocurrido una media hora después, fue un intento “absolutamente cínico y despreciable” de matar a los primeros servicios de emergencia que llegaron al lugar.
Drones ucranianos golpean otra refinería en medio de escasez de combustible en Rusia.
Refineria rusa
Drones ucranianos golpearon una refinería en la región rusa de Samara, a 855 kilómetros al sureste de Moscú, según informaron ayer sábado canales de Telegram.
Astra y canales ucranianos, que citan a testigos oculares, informaron que los aparatos no tripulados causaron un incendio en la refinería de Novokuibishevski.
Dichas instalaciones ya habían sido golpeadas en abril pasado, lo que, según medios, le obligó a suspender totalmente sus operaciones.
La refinería pertenece a la mayor petrolera rusa, Rosneft, que está teniendo problemas para suministrar combustible a los conductores en gasolineras de todo el país y ha generado malestar entre los habitantes.
La compañía Ozon, otro gigante de comercio electrónico como Wildberries, también informó ayer del primer ataque ucraniano a sus instalaciones en Samara.
Las autoridades rusas han reconocido que el país experimenta la “segunda fase” de la crisis de combustible por la intensificación de los ataques ucranianos contra la infraestructura petrolera. El pasado miércoles se conoció que al menos dos redes de gasolineras han vuelto a restringir las ventas de combustible en Moscú. El ministro ruso de Energía, Serguéi Tsiviliov, reconoció que se están formando nuevamente colas.
Además de limitar la venta de combustible, el Gobierno ruso autorizó la venta de gasolina Euro-2, por debajo de los estándares de calidad habituales, en un intento de atajar la crisis en el mercado.
El presidente ruso, Vladímir Putin, intentó quitarle hierro a los bombardeos ucranianos -”estos ataques no tienen consecuencias graves, nunca las han tenido ni las tendrán”-, pero admitió que “perjudican” a la economía nacional.
Las elecciones parlamentarias de Rusia se realizarán el próximo 20 de septiembre, en las que no participan formaciones críticas con la guerra.
Con información de EFE y AFP