Los armenios participan hoy domingo en unas históricas elecciones legislativas en las que deberán elegir no sólo a su nuevo gobierno, sino el alineamiento geopolítico del país para las próximas décadas. La antigua metrópoli, Rusia; la Unión Europea, que ha alentado las aspiraciones de ingreso de Ereván; Estados Unidos, que espera beneficiarse de la paz en el Cáucaso Sur, y la vecina Irán, esperan atentamente los resultados electorales.
Paradójicamente, lo que ocurra en esta pequeña nación sin salida al mar -2,5 millones de personas acudirán a las urnas- puede marcar el futuro de una región puente entre el mercado europeo, las mercancías chinas y los recursos naturales de Asia Central.
El partido Contrato Cívico del primer ministro, Nikol Pashinián, lidera las encuestas con 30% de intención de voto, pero está en el aire si revalidará la mayoría parlamentaria. El Gobierno necesita esa mayoría para reformar la Constitución y firmar el tratado de paz con Azerbaiyán, a lo que se opone la oposición prorrusa porque Bakú echó en 2023 a los armenios de Nagorno Karabaj. La Unión Europea no se ha mantenido al margen y apoyó abiertamente a Pashinián al celebrar en mayo en Ereván su primera cumbre bilateral y la reunión de la Comunidad Política Europea.
EFE