El Hospital Italiano de Buenos Aires indemnizó con $ 97.000.000 (unos 2.567.504 uruguayos), a una mujer que demandó al centro de salud y a un anestesiólogo tras vivir una situación de abuso sexual en 2021. La víctima se había internado para operarse una rodilla, según reconstruye el medio argentino La Nación.
El médico fue condenado a tres años y medio de prisión, y a la inhabilitación especial perpetua para ejercer la medicina por ser autor del delito de abuso sexual simple. La Justicia argentina también ordenó investigar otros dos posibles casos de abuso cometidos por el mismo anestesiólogo.
Según declararon en la causa, en distintas oportunidades informaron a las autoridades del hospital sobre comportamientos sospechosos del médico con pacientes mujeres anestesiadas, a pesar de lo cual no se tomaron medidas para prevenir que esto ocurriera.
Abuso ocurrió mientras la mujer estaba sedada
El 19 de octubre de 2021, la mujer, de entonces 72 años, se internó en el centro médico para someterse a una operación de rodilla derecha. Luego de una larga espera, habiendo ingresado a las 8.30, la mujer fue llevada a las 11.35 al sector de sala prequirúrgica.
Dentro de un box, comenzaron a prepararla para la intervención: le colocaron una cofia y un camisón, y se quitó la ropa interior y las prótesis dentales, según se lee en el expediente. Luego la sedaron y le aplicaron la anestesia para la operación. Según declaró, fue en esta instancia cuando ingresó el médico demandado, que se acercó para preguntarle los datos de rigor.
La mujer declaró que después de darle los datos, el anestesiólogo le dijo "qué linda piel tenés". Y acto seguido, según sus dichos, el médico llevó su mano a las piernas de la mujer. Según se cita en el expediente, el hombre le dijo, "a ver, sus piernas deben tener la misma piel", y a continuación llevó su mano a la zona vaginal de la paciente, la manoseó y le introdujo los dedos en la vagina.
La mujer relató que intentó correrse en la camilla y gritar, pero que pese a llamar dos veces a la enfermera, recién a la tercera la escuchó, ya que, al no tener sus prótesis dentales y al estar parcialmente anestesiada, no se le entendía lo que decía. Cuando llegó la enfermera, el anestesista ya se había ido. La mujer, en estado de shock, le contó lo que había sucedido y la enfermera convocó al cirujano.
La mujer permaneció internada unas horas más, aunque no la operaron ante la situación que acababa de denunciar. El cirujano y las enfermeras le dijeron que el hospital tomaría cartas en el asunto y le sugirieron que hiciera la denuncia en la comisaría, la cual la mujer realizó esa misma noche, acompañada por su familia.
El médico negó lo sucedido, pero el testimonio de sus colegas fue clave
Al enterarse de la denuncia que pesaba en su contra, el anestesista alegó que era imposible, que a esa misma hora él había estado en una cirugía y que no tenía puesta la ropa que la mujer describía. Desde la defensa del médico, se apuntó a que la mujer atravesaba un "estado confusional", producto de distintas condiciones médicas y farmacológicas.
Sin embargo, fueron definitivos los testimonios de cuatro enfermeras y un enfermera, que declararon que, en distintas oportunidades, habían informado a las autoridades del centro de salud que habían detectado situaciones "sospechosas".
Por ejemplo, que en ocasiones pedía administrar él mismo la sedación previa a la anestesia, que se quedaba a solas con las pacientes y que cerraba la cortina de los box, que lo escuchaban hablar con pacientes sedadas y que, en varias oportunidades, después de que permaneciera varios minutos con las pacientes, al ingresar las enfermeras, encontraron a las mujeres inconscientes, con las piernas dobladas o con el camisón corrido y el torso desnudo a la vista. Y que esos no eran movimientos compatibles con una persona sedada o anestesiada.
Previo a este último caso, después de que varias denuncias internas llegaron a las autoridades, a los enfermeros se les comunicó que no se podía intervenir si no había algo concreto. En una reunión con las enfermeras denunciantes, según ellas declararon, se les habría pedido que "estuvieran vigilantes".
Por Evangelina Himitian de La Nación/GDA