NUEVO GOBIERNO EN ARGENTINA

Alberto Fernández convocó a “superar el muro del rencor y del odio”

El tono conciliador de Alberto Fernández al mediodía en el Congreso, contrastó con el de Cristina Kirchner de noche en Plaza de Mayo.

Alberto Fernández y Cristina Kirchner saludan al público tras el cambio de mando. Foto: AFP
“Siempre le voy a dar gracias a Dios porque un día me cruzó en el camino a Néstor Kirchner”, dijo Fernández sobre el fallecido presidente. Foto: Reuters

"Tenemos que superar el muro del rencor y del odio”. La frase de Alberto Fernández resume el espíritu de su discurso de ayer martes en el Congreso, donde juró como nuevo presidente de los argentinos. Resume además la impronta que quiere darle a su gobierno.

Un discurso destacado por analistas argentinos. “Arraigado más en las serenas formas republicanas, respetuosas de adversarios, minorías y división de poderes, y menos en los fulgores de los populismos hegemónicos. Más consensual que agonal. Más de atril que de barricada. Más de Presidente que de líder”, escribió Claudio Jacquelin en su columna en la web del diario La Nación.

El discurso de Fernández contrastó con el desaire que unos minutos antes había tenido la exmandataria Cristina Kirchner, ahora vicepresidenta, con el presidente saliente Mauricio Macri.

Alberto Fernández, Mauricio Macri y Cristina Fernández de Kirchner. Foto: Reuters.
La vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner evitó mirar a la cara al presidente saliente, Mauricio Macri. Foto. Reuters

El tono conciliador del discurso de Fernández no impidió que analizara con crudeza la situación económica de Argentina, hiciera algunos anuncios y dejara claro que en las actuales condiciones no podrán afrontar los compromisos de deuda con acreedores internacionales, uno de los temas más calientes que tiene sobre su escritorio en la Casa Rosada.

Respecto de la deuda, dijo que su gobierno tiene la “voluntad de pagar, pero carece de capacidad para hacerlo”. “No hay pago de deuda que se pueda sostener si el país no crece”, enfatizó.

El FMI otorgó en 2018 un crédito por 57.000 millones de dólares a Argentina, de los cuales el país ha recibido hasta ahora unos 44.000 millones. La deuda total ronda los 315.000 millones de dólares, casi 100% del Producto Interno Bruto.

Al frente de la tarea de reperfilamiento de la deuda estará Martín Guzmán, nuevo ministro de Economía. De 37 años, este economista colaborador del Nobel Joseph Stiglitz, propone postergar por dos años el pago de intereses de la deuda, mediante un acuerdo con acreedores, y estirar los plazos de pago para el capital.

Fernández anunció además que impulsará “una reforma integral del sistema de Justicia” y ordenará la intervención de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI). “Nunca más una Justicia contaminada por servicios de inteligencia, operadores judiciales y linchamientos mediáticos”, remarcó, en uno de los pasajes más encendidos de su discurso.

Ante la atenta mirada del juez de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti, el nuevo presidente condenó las “persecuciones indebidas y prisiones arbitrarias” contra exfuncionarios kirchneristas. “Nunca más una Justicia que persigue según vientos políticos”, insistió.

Fernández dijo que el plan de lucha contra el hambre será el eje prioritario de su programa de gobierno y anunció que lanzará “un sistema masivo de créditos no bancarios a tasas de interés bajas”. Además, sostuvo que convocará a dirigentes gremiales, empresarios, representantes del campo y diversos sectores para lograr “un conjunto de acuerdos básicos de solidaridad en la emergencia”.

“Necesitamos salir de la lógica de más ajuste y más deuda”, dijo.

Fabiola Yanez, Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner. Foto: Reuters.
Fabiola Yanez, Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner. Foto: Reuters.

Al precisar números que calificó de “terroríficos”, recordó que la inflación, que cerraría este año en niveles cercanos al 55%, es la más alta de los últimos 28 años, que la tasa de desempleo -10,6% en el segundo trimestre- es la más elevada desde 2006 y la pobreza -35,4 % en el primer semestre- es la más alta desde 2008.

Fernández dijo que le gustaría “ser recordado por haber sido capaces de superar la herida del hambre en Argentina”, un país que cerrará 2019 con una caída del PIB de 3,1%.

“Los únicos privilegiados serán quienes han quedado atrapados en el pozo de la pobreza (…) 15 millones sufren de inseguridad alimentaria en uno de los mayores productores de alimentos. Argentina tiene que poner fin a esta catástrofe social”, advirtió.

En lo que constituyó uno de sus primeros anuncios, dijo que no dará tratamiento parlamentario al proyecto de Presupuesto 2020 remitido en septiembre por Macri, tras alegar que sus “números no reflejan ni la realidad macroeconómica, ni las realidades sociales, ni los compromisos de deuda que realmente han sido asumidos”.

“Hemos llegado a esta situación porque se han aplicado muy malas políticas económicas”, subrayó. Y advirtió que el gobierno de Macri “ha dejado el país en una situación de virtual default”.

También adelantó que en los próximos días convocará a sindicatos, patronales y otros sectores sociales para la puesta en marcha de un conjunto de “Acuerdos Básicos de Solidaridad en la Emergencia”, que, subrayó, serán el “cimiento sólido” para iniciar una senda de recuperación de la economía.

Esos acuerdos alcanzarán a diversas variables: precios, salarios, tarifas, tipo de cambio, aspectos monetarios, fiscales y sociales.

En simultáneo con estos acuerdos, anunció que en los próximos días enviará al Parlamento un proyecto para crear un Consejo Económico y Social para el Desarrollo, que será el órgano permanente para diseñar, consensuar políticas de Estado de mediano y largo plazo.

Más allá de estas primeras señales del rumbo que quiere dar a la política económica, Fernández hizo promesas más concretas, como lanzar un sistema masivo de créditos no bancarios a tasas bajas, medidas para incentivar el empleo juvenil y un plan de reactivación de obras públicas.

En cuanto a la región, Fernández, dijo que se debe “robustecer” el Mercosur, y envió un mensaje de acercamiento al presidente brasileño Jair Bolsonaro.

“Con la República Federativa de Brasil tenemos para construir una agenda ambiciosa que va más allá de cualquier diferencia personal entre quienes gobiernan en la coyuntura”, sostuvo. (En base a La Nación, EFE, AFP y Reuters)

Alberto Fernández junto a Cristina Fernández este martes en la Plaza de Mayo. Foto: AFP

Los festejos del nuevo gobierno se cerraron anoche en una abarrotada Plaza de Mayo, con los discursos primero de Cristina Kirchner y luego de Alberto Fernández, al fin de un espectáculo musical que había comenzado apena terminó la ceremonia oficial en el Congreso. El discurso de Fernández en la plaza mantuvo el tono del que pronunció en el Congreso. “Nunca más vamos a dividirnos. Nos dijeron que no volvíamos más. Pero este año volvimos y vamos a ser mejores”, dijo Fernández.

El de Cristina Kirchner fue un poco más largo que el de Fernández. Es que la nueva vicepresidenta aprovechó para hacer referencia a su situación judicial por los casos de supuesta corrupción que enfrentó bajo el gobierno de Mauricio Macri.

“Ahora estoy bien”, dijo Cristina Kirchner a la multitud que la aclamaba. “Yo no soy hipócrita”, agregó. “Puedo equivocarme, pero saben que digo lo que pienso y hago lo que siento. Nunca algo diferente. Tengo coraje, y el coraje se demuestra en el llano. El coraje y la lealtad... ese valor que algunos creen que significa seguir a un líder político. Pero la lealtad entre la política y el pueblo es a dos puntas. Los pueblos no son tontos ni zonzos”, afirmó Cristina.

“Sé que estos cuatro años han sido muy duros. (...) Se buscó que prácticamente desapareciéramos como seres humanos”, dijo en otro pasaje.

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