La crisis diplomática entre Argentina y Brasil-a partir de los insultos del presidente Milei a su homólogo Lula en San Pablo el pasado sábado- no deja de ser una señal de debilidad y falta de unión interna en el Mercosur.
Si bien el bloque sudamericano logró cierta cohesión para firmar el acuerdo con la Unión Europea (UE) y su ratificación este año, las hilachas de las tensiones entre sus miembros más grandes se volvieron a mostar ahora ante la cercanía de las elecciones presidenciales de Brasil el próximo 4 de octubre.
Analistas consultados por El País se expresaron “aliviados” de que estas tensiones entre Argentina y Brasil se desencaderaran en este momento y no antes de concretarse el acuerdo con la UE, dado que podría haberlo tirado para atrás, o por lo menos, postergado. De todas formas, quedaron en evidencia los esfuerzos que deberá realizar este bloque para mantenerse funcionando sin mayores distrofias.
Por lo pronto, Paraguay, otro miembro del Mercosur, también expresó sus diferencias con Brasil ayer por la interpretación de la guerra de la Triple Alianza por parte de Lula, lo que desencadenó un factor más de división.
Ignacio Bartesaghi, director de Negocios Internacionales de la Universidad Católica (UCU), declaró a El País que “al Mercosur le falta altura para la nueva etapa con la Unión Europea (UE), en vistas a lo ocurrido el fin de semana en San Pablo.
El analista recordó que las dificultades entre esos dos países son históricas, y que las injerencias o intervenciones en política interna las suelen tener tanto Milei como Lula. En ese contexto, señaló que el presidente brasileño influyó en cierta forma en las más recientes elecciones en Argentina y que llegó a visitar a la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner (no a Milei) en Buenos Aires. “Pero las expresiones de Milei en San Pablo fueron muy duras contra Lula en el acto de Flavio Bolsonaro; se extralimitó desde el punto de vista diplomático, y esto se agrega a sus agresiones verbales contra el jefe de Gobierno español, Pedro Sánchez, en su visita a Madrid en 2024 y 2025”, dijo.
“Nada de eso favorece a la política internacional de Argentina ni a la del Mercosur, en un momento en el que este bloque comienza supuestamente una fase de cohesión a partir del cierre del acuerdo con la UE”, agregó.
Lo cierto es que los exabruptos del mandatario argentino (“socialistas ladrones”, “presidiario” y otros epítetos que lanzó Milei contra Lula y la izquierda) muestran que la interna del Mercosur sigue siendo compleja (a pasar de haber firmado con la UE), y también lo “cuesta arriba” que será mantener discusiones sobre reformas para mejorar este bloque, o posibles próximos pactos con los países asiáticos.
Cabe precisar que ya hubo otros tropiezos, como el hecho de que Lula no viajara a Asunción de Paraguay para la firma con la UE a pesar de haber sido un país lider en ese acercamiento, o el no acuerdo en el Mercosur en la fijación de cuotas.
A entender de Bartesaghi, los agravios de Milei son una “muy mala señal del Mercosur hacia el mundo cuando intenta salir de su ostracismo e irrelevancia, pero lamentamente la falta de visión conjunta tira para abajo”.
Aunque es de esperar que el Mercosur y Uruguay aceiten sus posiciones en las nuevas dinámicas internacionales, lo que por ahora no se ve. Al decir de Bartesaghi “deberíamos aprovechar mejor las plataformas que tenemos y no seguir de un papelón a otro papelón”.