Las autoridades de Filipinas elevaron este miércoles a al menos 6o los muertos causados por el terremoto de magnitud 6,9 que golpeó la pasada noche el centro del país, dejando además decenas de heridos y daños materiales. En la región se declaró el estado de calamidad y, según informaron las autoridades, han desplegado operativos para brindar asistencia humanitaria a las más de un millón de familias afectadas.
"La situación es muy fluida", dijo Alejandro, reconociendo las dificultades a las que se enfrentan los equipos de rescate sobre el terreno debido a los cortes de electricidad provocados por el terremoto en la provincia de Cebú, una de las golpeadas por el tifón Bualoi el pasado fin de semana.
El terremoto de magnitud 6,9 tuvo lugar a las 21:59 hora local del martes a una profundidad de diez kilómetros cerca de la ciudad de Bogo, según la agencia sismológica de Filipinas (Phivolcs), desatando además una alerta sobre un posible tsunami localizado que fue retirada este miércoles.
Buena parte de las víctimas se concentran en Bogo, en el norte de la región central de Cebú y una de las más cercanas del epicentro.
Importantes daños en varias infraestructuras
Además de dejar víctimas mortales y heridos, el sismo causó importantes daños en varias infraestructuras en la provincia de Cebú, según la gobernadora provincial, Pam Baricuatro.
"El fuerte terremoto que sacudió Cebú anoche ha supuesto un gran desafío para nuestra provincia", afirmó en un comunicado el vicegobernador de la región, Glenn Soco, al declarar el estado de calamidad, indicando que la medida es necesaria para "movilizar recursos, brindar asistencia inmediata a las familias afectadas y aplicar medidas de rehabilitación".
El centro de Filipinas fue golpeado duramente por el tifón Bualoi el pasado fin de semana, dejando 14 muertos y obligando a evacuar a más de 350.000 personas.
El archipiélago se asienta sobre el llamado Anillo de Fuego del Pacífico, una zona de gran actividad sísmica y volcánica en la que cada año se registran unos 7.000 terremotos, la mayoría moderados.
El pasado enero, dos sismos de magnitud 6,1 y 5,8 golpearon el sur y el centro del archipiélago causando daños en carreteras, viviendas y parte de una escuela.
Más de un millón de familias afectadas
"La casa de mi familia se vio afectada y tiene algunas grietas. Ayer fueron evacuados pero esta mañana estaban de vuelta y todos están bien", declaró a EFE el taxista Roger Tariman, que se encontraba en Cebú en el momento del terremoto y este miércoles se apresuraba a reencontrarse con su madre y hermanos en Bogo.
La de Tariman es solo una del más de un millón de familias que la ONG Plan Internacional estima se vieron afectadas por el temblor, muchas de las cuales se han visto obligadas a abandonar sus hogares e instalarse en refugios temporales, y ha movilizado equipos de emergencia para atender a las comunidades más afectadas.
La organización humanitaria está brindando kits de higiene en el centro de Filipinas, al tiempo que evalúa cuáles son las necesidades de la población, en coordinación con las autoridades locales y organismos sociales.
El Ejército filipino, por su parte, ha repartido más de 300 sacos de arroz, 100 cajas de fideos y otros productos de primera necesidad en las zonas más devastadas por el temblor mediante varios helicópteros y un avión C-130 de las Fuerzas Aéreas.
Se espera que el presidente del país, Ferdinand Marcos Jr., llegue el jueves a Bogo para inspeccionar algunas de las áreas más devastadas, entre ellas viviendas, un hospital y la iglesia parroquial de la archidiócesis de San Vicente.
EFE