El recrudecimiento de los episodios de calor extremo, vinculados directamente a la actividad humana, está llevando a la agricultura global "al límite" y pone en jaque el sustento de más de mil millones de personas. Según el último informe "Calor extremo y agricultura", publicado este miércoles por la FAO y la Organización Meteorológica Mundial (OMM), este fenómeno no solo amenaza la seguridad alimentaria, sino que ya provoca la pérdida anual de 500.000 millones de horas de trabajo en el sector rural.
La investigación advierte que la intensidad de estas anomalías térmicas —definidas como temperaturas excepcionalmente altas tanto de día como de noche— podría duplicarse si el calentamiento global alcanza los +2 °C respecto a la era preindustrial. El impacto es sistémico: el calor actúa como un "multiplicador de riesgos" que desencadena desde sequías repentinas hasta inundaciones por lluvias torrenciales, afectando la producción de granos, carne y productos del mar de manera simultánea.
El impacto en la producción: de la ganadería a los cultivos de secano
El informe detalla que la mayoría de los cultivos comienzan a mostrar descensos en sus rendimientos cuando las temperaturas superan el umbral de los 30 °C, una barrera que se vuelve crítica incluso antes para productos básicos como la cebada o las papas. En el sector ganadero, el estrés térmico no solo deriva en fallos cardiovasculares para los animales, sino que reduce drásticamente la producción de leche y altera su composición proteica.
En el ámbito marítimo, la situación es igualmente crítica: en 2024, el 91 % de los océanos experimentó olas de calor. Las altas temperaturas reducen los niveles de oxígeno en el agua, provocando fallos cardíacos en diversas especies. Un ejemplo extremo citado es la desaparición del 90 % de los cangrejos de las nieves en el mar de Bering entre 2018 y 2019, lo que forzó el cierre de pesquerías clave.
El desafío de la adaptación y las alertas tempranas
Kaveh Zahedi, director de la Oficina de Cambio Climático de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), enfatiza que, aunque existen innovaciones como las variedades de arroz precoces en India o sistemas de alerta en zonas vulnerables, las acciones actuales son insuficientes. En regiones como Marruecos, seis años consecutivos de sequía y olas de calor históricas en 2023 y 2024 han reducido la cosecha de cereales en un 40 %, arruinando además la producción de cítricos y aceitunas.
Para los organismos internacionales, la clave reside en la implementación de sistemas de alerta temprana, dado que el calor extremo es uno de los fenómenos meteorológicos más previsibles. Sin embargo, el documento es tajante: si no hay una reducción ambiciosa de los gases de efecto invernadero, la gravedad del clima superará cualquier capacidad de adaptación tecnológica o genética de los cultivos actuales.
Con información de AFP