En junio pasado se cumplieron 200 años del Congreso Anfictiónico de Panamá, una instancia convocada por Simón Bolívar para intentar la unión entre los países latinoamericanos que por entonces estaban dando sus primeros pasos como naciones independientes.
Esa intención de Bolívar no logró consolidarse, pero el histórico congreso de 1826 sentó las bases de muchos de los procesos de integración que hoy hay en la región.
Con motivo de una reunión del consejo de ministros de la ALADI, esta semana estuvo en Montevideo Carlos Guevara Mann, viceministro de Asuntos Multilaterales y Cooperación de Panamá, y gestor de la celebración por los 200 años del Congreso Anfictiónico.
Guevara Mann considera que ese congreso fue “el punto de partida” del multilateralismo americano. “El multilateralismo que se fue forjando después de la Segunda Guerra Mundial hoy enfrenta desafíos importantes. Estamos ante una coyuntura crítica, un momento de definición de cómo será el mundo en los años siguientes”, dice Guevara Mann en diálogo con El País.
Analizando ese evento histórico con los ojos de hoy, Guevara Mann señala que ese multilateralismo ha dejado resultados positivos.
“En su momento, en 1826, el resultado más concreto del Congreso fue el tratado de unión libre y confederación perpetua, que incluso tenía una disposición que decía que si los estados miembros dejaban de tener gobiernos republicanos, quedaban excluidos”, explica Guevara Mann.
Todos los tratados de integración en América Latina tiene un punto de partida que es el Congreso de Panamá de 1826”, subraya.
En su opinión, el congreso fue una “apuesta revolucionaria del genio” de Simón Bolívar, que “no solo se preocupó por conseguir la libertad de los pueblos sometidos a la dominación española, sino que se preocupó por establecer bases para una organización política de corte republicano”.
“Esto es muy importante, porque entonces en algunos de nuestros países había propuestas monárquicas”, explica. Subraya, además, que Bolívar también se preocupó “por algo que me parece fascinante, que es establecer un nuevo sistema internacional republicano”.
Hoy, 200 años después, Guevara Mann dice que siguen vigentes los principios del Congreso de Panamá. Entre ellos “un criterio que es fundamental para todo planteamiento multilateral: la igualdad soberana de los estados, independientemente del tamaño territorial y su población”. Esto, indica, “está siendo desafiado en estos momentos por las grandes potencias”.
Guevara Mann también destaca que algunos de los retos de hace dos siglos en América Latina se mantienen. Uno en especial: la inseguridad pública, que hoy tiene su origen en el crimen internacional. “Cuando se convoca el congreso en 1826, era un problema de inseguridad lo que sustentaba la convocatoria. Pero era una inseguridad distinta, había temor de que algún país europeo pudiera intentar la reconquista de América. Ahora tenemos un problema de inseguridad también, pero es interno. En todos los países de América Latina, incluyendo a algunos del Caribe, hay problemas de inseguridad pública”, señala.
Guevara Mann también subraya que el congreso de 1826 ya proclamaba el respeto a la soberanía de los estados, a sus límites territoriales, el criterio de la igualdad soberana de los estados, un comercio libre y el fin del tráfico de esclavos. “Hay muchos otros aspectos de lo que se debatió en 1826 que tienen relevancia hoy: el comercio, los derechos humanos y la migración segura, ordenada y regular”, concluye.