Megaproyecto de 21 torres en Médanos de Solymar: “Cinco años es mucho tiempo” y se “necesitan certezas”

Ponce de León aseguró que la ANV, la Intendencia y la Junta Departamental han tenido la “mejor voluntad para que este proyecto sobre Giannattasio siga adelante, pero que los tiempos han sido extensos.”

Megaproyecto en Médanos
Clave. Uno de los acuerdos entre los privados y la ANV es que una parte será para el plan Entre Todos - Sueños en Obra y otra para entregar en el marco de la Ley de Vivienda Promovida.

El megaproyecto para Médanos de Solymar con 21 edificios con apartamentos de hasta tres dormitorios, en un terreno donde persisten esqueletos desde hace 20 años, aún está a la espera de aprobación en la Junta Departamental de Canelones. Uno de los arquitectos de la iniciativa, Carlos Ponce de León -que trabaja junto a Carlos Ott-, dijo que están dispuestos a modificar la altura -un cuestionamiento que surgió en el último tiempo- y a hacer más estudios, pero pidió certezas e indicó que “cinco años es mucho tiempo” de análisis.

El terreno es propiedad de la Agencia Nacional de Vivienda, ya que es uno de los tantos que recibió del Banco Hipotecario del Uruguay, cuando se hizo la reestructuración en 2007. Tiempo después, en agosto de 2022 -durante el gobierno de Luis Lacalle Pou-, se cerró una negociación con el único oferente que se presentó a un llamado abierto. Se acordó la construcción de 1.152 viviendas, junto con cocheras, amenities, canchas, áreas de esparcimiento y calles.

Ahora el proyecto está en la Junta Departamental de Canelones a la espera de su aprobación.

Una particularidad del proyecto es que no todos los edificios tienen la misma altura. La idea es que haya de hasta 12 pisos en la franja que da hacia Giannattasio y de hasta cinco en el resto. Pero el secretario general de la Intendencia de Canelones, Pedro Irigoin, dijo el martes a El Observador: “La idea de este gobierno departamental, en un tiempo normal y acotado mientras la Junta Departamental se entrevista con los responsables, es estudiarlo en mayor profundidad y sin ningún tipo de duda plantear modificaciones para que sean revisadas algunas alturas”.

El arquitecto Ponce de León marcó a El País que es una “ventaja” que el proyecto no tenga una altura uniforme. Les parece que hacerlo escalonado es “sumamente interesante, diferente y disruptivo” desde el punto de vista urbanístico y que, además, “a la gente le va a gustar”. Pero no están cerrados a la idea de cambios: si tuvieran que adecuar las alturas, lo estudiarán y manejarán para modificar la iniciativa. “Esto ha sido un proyecto de ida y vuelta”, indicó, y añadió que verán “cómo compensar” porque se reducirá la cantidad de viviendas al quitar pisos.

No obstante, Ponce de León hizo hincapié en que hay lugares en la Ciudad de la Costa donde ya se habilita una “altura bastante superior” a la que proponen para dos o tres torres de este proyecto.

El proyecto comenzó a estudiarse en el periodo anterior y, con las elecciones, cambiaron las autoridades de la intendencia y los integrantes de la junta departamental. Esta situación, señaló el arquitecto, hizo que se demorara el proceso porque, como es “lógico”, quienes asumieron quieren saber de qué se trata. A lo que sumó: “Los tiempos públicos sin duda no son los mismos que los privados. Dentro del sector privado a veces hay desgaste y se pierden las esperanzas de que salgan los proyectos. Entiendo que hay que estudiarlo, pero cinco años es mucho tiempo”.

Ponce de León dejó en claro que la ANV, la Intendencia de Canelones y la Junta Departamental han tenido la “mejor voluntad para que este proyecto siga adelante”. “No es que nadie nos ayuda, no es así”, remarcó. Lo que lamenta es que los “tiempos” no los han “acompañado”. Es más, cree que sería bueno que para los privados hubiera algún “dueño de la gestión” a nivel público para “colaborar en que los proyectos avancen en el tiempo que deben”.

También indicó que están dispuestos a hacer más estudios complementarios. Entienden los cambios, pero “necesitan certezas”. En esa línea, enfatizó: “Necesitamos que las autoridades (de la intendencia y los ediles de la junta departamental) nos den una venia como lo hizo la ANV cuando firmamos, en febrero de 2025, el convenio para que este proyecto siguiera adelante”.

Necesitan esa “venia”, aseguró el arquitecto, “porque es la manera de avanzar y no estar en una nebulosa”. “Queremos tratar de colaborar con las autoridades para hacer estas pequeñas adecuaciones o estudios adicionales”, señaló, y aclaró que, no obstante, es una iniciativa que presentaron con “mucho estudio”.

Una puntualización que hizo es que, para hacer ciertos estudios, como el de impacto de tránsito, se necesita tener con claridad aspectos como la altura de los edificios. “Entiendo que hay alguna inquietud” para que este se haga en esta etapa. Pero, “tenemos que fijar alguna de las variables porque si no es un flan. Lo agarro por un lado y se me cae por el otro”, concluyó.

Datos

ANV: “Sabemos que miran alturas y posibles sombras”

El director por la oposición en la ANV, Alfonso Lereté, señaló en la Junta Departamental hace dos semanas: “Sabemos de algunos temas que están arriba de la mesa y generan algunas miradas que pueden tener algún recelo al respecto: las alturas, las sombras que se pueden generar fruto de esas alturas y otros aspectos derivados del proyecto”.

“Serán ustedes (N.de.R: los ediles), por supuesto, los que resuelvan al respecto. Nosotros hemos conversado tanto con el presidente como con el vicepresidente que, desde la ANV, de manera compacta en este tema ―como bien lo dijo el presidente―, queremos que una estructura de hormigón de más de veinte años, que ha quedado inerte, pueda tener vida y que, en definitiva, se transforme en una oportunidad”, añadió.

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