A pura lonja y madera

Llamadas por los 100 años de la diosa Martha Gularte

A las 19:00 arrancan las comparsas por la Rambla.

Martha Gularte. Foto: archivo El País
Martha Gularte. Foto: archivo El País

Quienes conocieron a Martha Gularte saben que los preparativos para celebrar sus 100 años hubiesen sido largos e intensos. Para sus 80, un amigo le pidió que se vistiera “discretita” porque le había organizado un festejo al mediodía, y ella apareció en el salón con plumas rojas, tanga y corpiño dorado.

Florencia Gularte, sobrina nieta de Martha, recuerda ese hecho como si hubiese sido ayer. Cuenta que su tía usaba tacos alto hasta para ir al almacén y que se quejó en la Intendencia cuando hicieron peatonal la calle Curuguaty, donde vivía, porque el empedrado le impedía caminar cómoda.

La primera vedette del Carnaval uruguayo cumpliría el 18 de junio, pero su familia decidió empezar a conmemorar su centenario hoy a las 19:00 con unas mini Llamadas por Río Negro y La Rambla. Desfilarán la comparsa Integración, Cosme y Damián (ganadora del Carnaval de las Promesas 2019) y otras de Sur y Palermo.

Si la lluvia no permite estar en la calle, la cita será en un local ubicado en Río Negro 1025, con orquestas de candombe en vivo. Los amigos artistas que se acerquen y quieran hacerle una dedicatoria serán bienvenidos.

Katy Gularte, hija de Martha, adelantó el festejo para que coincidiera con el arranque del Carnaval y con su visita a Uruguay, ya que vive en Barcelona. Katy dejó su carrera de bailarina para dedicarse a su casa, pero se pondrá las plumas este 7 febrero, después de 25 años, y desfilará con Integración en las Llamadas 2019.

Martha Gularte. Foto: archivo El País
Martha Gularte. Foto: archivo El País

“Mi madre siempre me pedía que volviera a bailar y no le hacía caso. Sentía como una deuda hacia ella y qué mejor que saldarla en su centenario”, dice Katy Gularte a El País. Aunque aclara que no es un retorno: “Katy no viene como vedette, sino como hija a rendir tributo a su madre. Estoy pensando en hacerlo bien para ella, que es la protagonista”.

El Correo Uruguayo se adhirió a la ola de homenajes. La serie de sellos titulada Carnaval que se emite todos los años irá dedicada a tres figuras célebres de esta fiesta popular que cumplirían 100 este 2019: Martha Gularte, Juan Ángel Silva y “Pirulo” Albín. La serie saldrá a la venta el 24 de enero, costará $66 ($22 cada sello), y no se podrán adquirir por separado.

El Parlamento también tiene previsto armar algo especial por su aniversario. “Martha fue una activista social en la causa afro. Nos dejó un legado que muy pocos honran hoy. Por eso hay que recordarla como ejemplo de igualdad, lucha y tolerancia”, adelantó la diputada nacionalista Gloria Rodríguez.

Martha Gularte. Foto: archivo El País
Martha Gularte. Foto: archivo El País

Honrar la vida.

El barrio entero sabía que los 18 de junio había feijoada asegurada en lo de Martha Gularte. Cada cumpleaños cocinaba una olla enorme y abría las puertas de su casa para recibir a vecinos y artistas amigos. “El que quería subía y pasaba un rato con ella”, recuerda Florencia. En el living de Curuguaty 1004 había un piano y no faltaba la música.

Recibía presentes de empresas y políticos. Enrique Volpe, co fundador de la ONG Tangó junto a Martha, y amigo de la familia Gularte, recuerda haber visto a Julio María Sanguinetti en una de esas celebraciones multitudinarias. El expresidente le regaló un anillo con brillantes a la vedette.

A Martha le fascinaba que la gente la visitara y contar anécdotas “de su época dorada y no tanto” hasta la madrugada.

Jamás perdía la alegría, andaba a las carcajadas, bailaba, zapateaba y cantaba. Mantuvo ese espíritu festivo hasta que su hijo Jorginho recibió una brutal paliza en el boliche W Lounge, en mayo de 2002, que lo dejó en coma durante mucho tiempo. “Lo que no envejeció en 80 años lo hizo en tres meses. Vivió dando alegría y murió de tristeza”, recuerda su sobrina nieta.

Martha instaló una reposera al lado de la camilla de su hijo y no se movió de su lado. Pero no soportó tanto dolor y dejó este mundo tres meses después de la golpiza a Jorginho.

“La vi dormir en los pasillos del Hospital Maciel cuando no era necesario, porque recién íbamos a recibir noticias al día siguiente, pero ella necesitaba quedarse en ese banco. Fui testigo de su tragedia, lo de mi papá fue demasiado para ella”, recuerda Damián Gularte, nieto de Martha e hijo de Jorginho.

Florencia y sus padres pasaban las 24 horas junto a Martha. “Había que contenerla, no sabía estar tan triste. Ya había perdido a su primogénita con apenas dos años, pero estaba pasando la etapa más difícil”.

El 12 de agosto de 2002, un vecino encontró el cuerpo sin vida de Martha, y según le contó a Enrique Volpe, tenía las manos en posición de rezo, y estaba frente a la virgen negra que le había regalado Matilde, madre de su nieto Damián.

No es de extrañar que haya sucedido así, ya que era súper católica, y no se perdía una misa de domingo. En Semana Santa recorría a pie las siete iglesias con Katy de la mano.

Damián recuerda haberla acompañado a rezar en la capilla ubicada junto al Hospital Maciel cuando su padre estaba en coma.

Persona y artista
Martha Gularte. Foto: archivo El País

Las piernas aseguradas en un millón de dólares

Debutó en la comparsa Añoranzas Negras de la mano de “Pirulo”Albín en 1949. Esa vez se entreveró entre las bailarinas, pero al año siguiente dijo, ‘voy a ir vestida como yo quiero y donde yo quiero’. “Apareció con una pierna al aire, un soutien, y plumas en la cabeza. Se paró delante de la cuerda y dijo, ‘acá voy yo porque soy la reina de esta tribu’”, se ríe Florencia al replicar la anécdota que tantas veces le contó su tía.

Martha Gularte fue gran responsable de que hoy las mujeres tengan el privilegio de ser protagonistas en una comparsa.

En aquel entonces nadie hablaba de marketing, pero ella se encargaba de hacerse propaganda y buena prensa en una noche. Las primeras veces que salió en Carnaval no era conocida, pero tenía el temple de una diva. Le pedía a sus amigas del cabaret donde trabajaba que fueran a gritar por ella, así generaba un efecto contagio y el resto del público terminaba coreando, “Martha, Martha”, sin saber a quién le gritaban mientras venía bailando.

Cuando la bailarina francesa Joséphine Baker pisó suelo uruguayo fue proclamada reina del Carnaval, y Martha no podía creer que trajeran a otra. “Joséphine tenía las piernas aseguradas en un millón de dólares, Martha empezó a correr la bola de que ella también, y generó una gran confusión”.

La doña detrás de la coquetería y las plumas

Damián Gularte recuerda que su abuela era tan coqueta que se negaba a usar lentes en público, aunque de puertas para adentro no podía leer sin su enorme lupa. Inclusive en los momentos más terribles, se maquillaba y se ponía la peluca para ir a ver a su hijo Jorginho al Hospital Maciel.

Martha iba a las fiestas de fin de curso de su hija de tacos altos, pestañas postizas y “haciendo un escándalo”. Pero Katy resalta que también cumplía con el rol de mamá, y era la que ponía límites, educaba y castigaba, si hacía falta.

Damián pasaba meses enteros en su casa y varias veces vio a su abuela al natural. “Era una viejita con el pelo atado y una moña apretada”, recuerda.

Sobre el final de sus días también sufría problemas de audición, y no escuchaba el timbre. La modalidad era tirarle piedras a la persianas, y recién ahí bajaba a abrir. Una vez explotó los parlantes del televisor por poner tan alto el volumen.

Martha publicó dos libros (Con el alma y el corazón y Canto a la Biblia) y Katy conserva un poema que le escribió cuando se mudó a España. “Era un lamento de una madre a sus hijos. Lo tengo en un casete y lo escucho, pero nunca vio la luz”.

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