ENCUESTA
Las mujeres, los uruguayos de entre 35 y 59 años y aquellos que están desempleados son los más proclives a reducir la frecuencia de compras.
En marzo a. C. (antes del COVID-19) varios uruguayos planificaban sus vacaciones de julio. En marzo d. C. cuatro de cada diez hogares del país veían la manera de reducir sus gastos. Nadie sabe qué lugar ocupará la pandemia del nuevo coronavirus en los libros de Historia del mañana. Pero seguro ya está siendo pararte de las historias de miles de compatriotas.
El País publicaba, hace una semana, los resultados de un sondeo de la consultora Opción que mostraban un cambio en el clima de la economía local: más de la mitad de los encuestados pensaba que la coyuntura era mala, para la mitad la marcha de la economía empeorará en el horizonte de un año, seis de cada diez sostenían que sus ingresos se iban a achicar y la inmensa mayoría colocaba a la “reducción de gastos” entre las primeras estrategias para hacer frente a la crisis.
Pero, como dice el refrán, “entre el dicho y el hecho hay un trecho”: ¿en qué piensan ahorrar los uruguayos? La vestimenta y el calzado es el rubro que lidera la lista. Algo más de un tercio (36%) de quienes creen que en sus hogares se logrará reducir el gasto el próximo mes, incluyen a la ropa entre sus primeras acciones para lograr el objetivo.
También un tercio agrega en su lista de primeras opciones de reducción de gasto a los alimentos y bebidas, y al entretenimiento (con la salvedad de que parte de la oferta de recreación se ha visto suspendida por la emergencia sanitaria).
“El nuevo panorama económico, sumado a las medidas sanitarias, han obligado una reorganización de los comportamientos de consumo de los uruguayos”, explica Agustín Bonino, director de Opción Consultores. Y esos cambios de conducta llegan incluso hasta la racionalización de los servicios públicos: de aquellos hogares que piensan reducir gastos, el 27% estima que bajará el consumo de teléfono, internet, luz o agua.
Carlos Slim, el mexicano que integró durante una década el podio de los hombres más ricos del mundo, según la revista Forbes, contaba que cuando era pequeño recibió de manos de su padre una libreta de ahorros. Cada domingo, cuando Slim padre les entregaba a sus hijos su “semanada” (ese dinero que algunos adultos les dan a sus niños para que aprendan a administrar) les revisaba la libreta y, junto a ellos, iba corrigiendo los gastos: “¿Cinco chicles? ¿Para qué?”.
Slim hijo ha contado que, en esas correcciones de la libreta de ahorro, su padre le había enseñado que los gastos innecesarios siempre dan pérdida. Parece una obviedad. Aun así, en el Tracking de Confianza del Consumidor que realizó Opción en marzo d. C. hay un 15% que piensa reducir sus gastos “superfluos o innecesarios” (siempre entre el 41% de los hogares que reducirán sus gastos).
En bastante menor medida los uruguayos escatimarán en combustible, transporte, TV para abonados, refacciones del hogar y artículos de limpieza. Cualquiera de estos rubros cosecha menos del 10% de las primeras menciones en esa lista de ahorro.
“Como se ha investigado internacionalmente en otras pandemias como H1N1 y SARS”, cuenta Bonino, “los consumidores uruguayos siguen el patrón de bajar su frecuencia de compra para evitar contagios”. Un 57% expresa que realizará su surtido con menor frecuencia durante el mes de abril.
Las mujeres, los uruguayos de entre 35 y 59 años y aquellos que están desempleados son los más proclives a reducir la frecuencia de compras. De hecho, entre aquellos que hanperdido el trabajo el 71% piensa acotar sus surtidos.
“Los consumidores uruguayos se alinean con tendencias actitudinales de otros mercados, en los cuales se constata un crecimiento de la preferencia de comercios de cercanía (almacenes, autoservicios) con el objetivo de evitar aglomeraciones”, sostiene el director de Opción.
Pero el cambio de comportamiento no es solo qué comprar y dónde comprar; también es cómo comprar. Tres cuartos de los 2.365 encuestados por redes sociales seguirán haciendo sus surtidos por el canal de compras habitual. Sin embargo, el 18% hará más compras por teléfono y el 7% aumentará el uso de internet para estas adquisiciones.
Internet, como canal de compra,adquiere particular interés entre los uruguayos más jóvenes y los más educados.
Los jóvenes, y en particular los estudiantes, son a su vez los que más mantendrán su surtido habitual si continúa la emergencia sanitaria. El 62% de los uruguayos, en cambio, es probable que restrinja algún producto de su surtido habitual. Según Bonino, “los productos que los consumidores bajarían de su canasta de consumo son los que no son considerados de primera necesidad o aquellos de mayor precio: carne, bebidas alcohólicas, refrescos, postres, comidas preparadas, perfumadores, suavizantes para ropa, golosinas, snacks, etc. También destaca la sustitución de marcas líderes por marcas de segunda línea más económicas”.
Este quiebre entre el marzo a. C. y el marzo d. C. evidencia un cambio de conducta que, como sucede en la ley de oferta y demanda, no solo trastoca al comprador sino también al vendedor. El informe de Opción concluye: “Los consumidores valorarán a las empresas que faciliten el acceso a productos y servicios, a partir de políticas de precios, financiamiento, promociones y servicios de envío. Si leen un comportamiento oportunista por parte de las organizaciones seguramente reaccionarán de un modo muy negativo a éstas. También se espera que las marcas cumplan un rol social durante la pandemia, contribuyendo con la comunidad y su salud, así como representando un soporte afectivo para sus consumidores que sufren los efectos de la crisis”.
Ficha técnica de Opción Consultores
El Tracking de Confianza del Consumidor se realiza a partir de encuestas trimestrales telefónicas a celulares de población mayor de 18 años residente en todo el país. Para la actual edición Tracking de Confianza del Consumidor COVID-19, los datos fueron relevados excepcionalmente a partir de encuesta online promocionada en redes sociales. La dimensión de la muestra es de 2.365 encuestados residentes en todo el país. La encuesta fue aplicada entre el 27 y el 30 de marzo de 2020. Los datos de la muestra se ponderan a partir de parámetros poblacionales de sexo, edad, nivel educativo y región del país.