ENCUESTA

¿Qué piensan hacer los uruguayos para paliar la reducción de los ingresos?

La emergencia sanitaria por la llegada del coronavirus cambió el clima de la economía y en los hogares ya ensayan sus estrategias

Billetera con dinero. Foto: Archivo El País
Foto: Archivo El País

El escritor irlandés George Bernard Shaw lo dijo hace un siglo: “Las epidemias han tenido más influencia que los gobiernos en el devenir de nuestra historia”. Y la opinión pública uruguaya parece darle la razón.

Porque en enero, cuando COVID-19 era una enfermedad que apenas sonaba en el Lejano Oriente, solo la cuarta parte de la población entendía que la marcha de la economía era “mala” o “muy mala”.

A fines de marzo, con los contagios creciendo en el país y a solo un mes de la nueva administración, más de la mitad (54%) piensa que la coyuntura es negativa.En las gráficas lineales de la consultora Opción, esa especie de electrocardiogramas que miden el pulso de la opinión pública local, pareciera que los cables se entrecruzan de golpe. Porque ni siquiera la suba de la pobreza y el desempleo de los dos años anteriores logró un cambio de perspectiva tan brusco.

“El cambio de clima respecto a la situación de la economía del país trasciende al presente, primando una visión pesimista respecto al devenir de la economía para el próximo año”, explica Agustín Bonino, director de Opción y autor del informe de Confianza del Consumidor al que accedió en exclusiva El País. Para la mitad de los 2.365 encuestados, que representan a la población uruguaya adulta que usa redes sociales, la economía “empeorará” en un horizonte de un año.

En enero, cuando los partidos políticos ensayaban la transición, cuatro de cada diez uruguayos opinaban que la economía iría a “mejorar”. Y la emergencia sanitaria cambió el clima de un sopetón.

Como correlato, “las valoraciones negativas de la situación económica personal (el bolsillo propio) se elevan a uno de cada cuatro uruguayos (26%), creciendo levemente dicha percepción entre los segmentos económicamente más vulnerables (mujeres y menores de 60 años), señala Bonino. “También se observa una fuerte caída del porcentaje de población que evalúa su situación económica o la de su familia como buena o muy buena: de 50% a 21%”.

En la mente de los uruguayos la ecuación es sencilla: la economía del país empeora, será más negativa en el futuro, desmejora el bolsillo personal, crecen los subsidios por desempleo y eso equivale a que los ingresos de abril serán menores que en meses anteriores. El 62% lo entiende así.

Entre los trabajadores independientes (76%) y los trabajadores en seguro de paro (88%) es en los segmentos en los cuales se espera una reducción más generalizada de ingresos.

¿De cuánto será esa retracción en los hogares? “La media esperada es de un 41%”. Sin embargo, el informe de la consultora Opción advierte que entre los más adultos y los más educados las expectativas de reducción de ingresos son más moderadas (ronda el 35%).

La coyuntura lleva a que los uruguayos empiecen a idear sus estrategias para paliar la crisis. El 89% tiene entre sus primeras opciones la reducción de los gastos. Es una postura que se hace más evidente en los sectores más ricos.

En un discurso televisado, a mediados de marzo, la canciller alemana Angela Merkel les advirtió a sus conciudadanos que la pandemia del coronavirus “en el mayor desafío que enfrenta Alemania desde la Segunda Guerra Mundial”.

Para hacer frente a esta crisis, el gobierno de Merkel dijo que hará “todos los esfuerzos” con una economía cuya PIB es 65 veces más grande que Uruguay. Y varios alemanes han apostado a sus ahorros, tras una década de bonanza en el cuarto país más rico del mundo.

En Uruguay, en cambio, solo el 6% tiene como primera táctica el uso de sus ahorros. De hecho, son más (9%) los que antes prefieren acudir a la ayuda de un familiar o de sus amigos. Pero cuando se pregunta por las primeras opciones y no solo la más inmediata, ahí sí trepan los ahorros al 32%.

Otra vez: los ahorros son una estrategia más frecuente entre los uruguayos más educados (que son además los que tienen mayor capacidad de ahorro).

La práctica de recurrir a familiares o amigos y a créditos o tarjetas de créditos, en cambio, se incrementa entre la población más vulnerable.

Según Bonino, “es factible que en el actual escenario de contracción económica, al igual que en períodos recesivos del pasado, se pueda observar como estrategias de ahorro de los hogares, el fortalecimiento de segundas marcas competitivas en precio, marcas blancas y, potencialmente, el comercio informal”.

Ficha técnica de Opción Consultores

El Tracking de Confianza del Consumidor se realiza a partir de encuestas trimestrales telefónicas a celulares de población mayor de 18 años residente en todo el país. Para la actual edición Tracking de Confianza del Consumidor COVID-19, los datos fueron relevados excepcionalmente a partir de encuesta online promocionada en redes sociales. La dimensión de la muestra es de 2.365 encuestados residentes en todo el país. La encuesta fue aplicada entre el 27 y el 30 de marzo de 2020. Los datos de la muestra se ponderan a partir de parámetros poblacionales de sexo, edad, nivel educativo y región del país.

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