FOCOS DE MALVIVENCIA

El callejón de Los Hormigueros, la "zona roja" del barrio Pocitos

Sesenta vecinos denuncian robos, intimidación y venta de drogas en zona residencial.

Callejón: que lleva el nombre de Camino de Los Hormigueros, y que nace en la Plazuela de las Lavanderas. Foto: El País
Callejón: que lleva el nombre de Camino de Los Hormigueros, y que nace en la Plazuela de las Lavanderas. Foto: El País

Roban, intimidan a vecinos y comerciantes, destrozan autos, explotan cajeros automáticos y se mueven con impunidad por el Camino de Los Hormigueros, un callejón ubicado en un punto neurálgico de Pocitos.

Su radio de acción abarca un par de manzanas a una cuadra de la rambla. La zona está limitada por las calles Chucarro, Manuel Pagola, Buxareo y el callejón que no tiene más de 150 metros de largo.

Según las denuncias de los vecinos, un grupo de "cuidacoches", que la Intendencia de Montevideo no tiene registrados, busca "hacerse valer" en el lugar.

En general se ubican en la zona del estacionamiento del supermercado Disco y el Club Banco República, y por la noche acampan en la Plazuela de las Lavanderas. Sesenta residentes del lugar firmaron una carta denunciando que estas personas "se drogan, cocinan, cuelgan ropa, mantienen relaciones sexuales y hacen sus necesidades" en la zona.

“Cuidacoches”: se adueñó de las veredas y de los estacionamientos públicos. Foto: El País
“Cuidacoches”: se adueñaron de las veredas y de los estacionamientos públicos. Foto: El País

La situación, que es complicada de día, se agrava por las noches. Algunos vecinos les dan dinero por temor a que les rayen el auto o los amenacen.

Según han podido comprobar, no son siempre los mismos. Los que "deambulan" por la zona van cambiando día a día, y hay jornadas en las que suelen dormir sobre la calle Benito Blanco en el retiro de un edificio deshabitado.

"La verdad es que estamos hartos de esta situación. Queremos vivir con seguridad. Y nos amenazan a diario", comentó una de las vecinas que ofició como vocera de la agrupación.

Ruedas pinchadas.

Roberto Fernández trabaja desde hace cuatro años en una peluquería cercana al Disco. Hace dos semanas, estacionó en la calle y dos individuos de esta gavilla lo intimidaron para que les permitiera lavar su automóvil. Fernández les dijo que no quería, lo que generó una discusión que terminó con una exhibición de armas blancas por parte de los cuidacoches.

Cuando regresó al final de la jornada al estacionamiento, se encontró con las ruedas del vehículo pinchadas. Presentó denuncia en la Seccional 10ª.

Como no ven que haya una respuesta ante este problema, los vecinos multiplican denuncias en un expediente que crece en un despacho de la fiscalía.

Las denuncias abarcan hechos de todo tipo: una mujer a la que le robaron la cartera, otra que salía del supermercado con dos bolsas y le arrancaron el collar, y un hombre que rompió una botella de cerveza y amenazó a otra vecina con un vidrio exigiéndole la cartera y el teléfono celular.

El peluquero, conocedor de todo lo que pasa en el barrio, se comunicó con un grupo de vecinos, con quienes decidieron convocar a una reunión el pasado 7 de marzo para compartir los problemas que hay en la zona y buscar alguna solución. El encuentro tuvo lugar en la esquina de Chucarro y Pagola, donde se reunieron más de 50 vecinos.

Algunos participantes del encuentro contaron a El País que uno de los cuidacoches se acercó hasta la reunión, y entonces se hizo silencio.

"¿Por qué no hablan?", preguntó. "Porque esta es una reunión de vecinos y tú no sos vecino", contestó una vecina.

"Más vale tenerme de amigo que de enemigo", replicó el cuidacoches. Esta situación fue confirmada a El País por varios participantes.

Luego de ese encuentro —al que asistió un representante del Concejo Vecinal 5 del Municipio CH— decidieron redactar una carta que busca hacer pública la voz de los asistentes.

"Necesitamos retornar a la paz vecinal que alguna vez supimos disfrutar (…) Necesitamos nuestras calles limpias de estas personas. Merecemos vivir tranquilos, en paz y armonía", dicen en el texto que lleva la firma de más de 60 personas que viven en la zona.

Lavanderas, era un tramo residencial tranquilo. Foto: El País
Lavanderas, era un tramo residencial tranquilo. Foto: El País

Explosión.

Otros comercios consultados por El País también han sido afectados. La gerencia del Disco, ubicado sobre el final de la calle Chucarro, ha presentado dos denuncias policiales por la gente que duerme y roba en esta zona. "El Disco es víctima de esta situación", dijo a El País una fuente del supermercado.

Afuera del comercio había un cajero automático el año pasado. Fue el primero en sufrir la explosión y el saqueo en la madrugada del 30 de octubre de 2017. El impacto también provocó la demolición de un kiosco de diarios y revistas, que hoy sigue en ruinas. Su dueña, Estela Martínez, atiende hoy a los clientes detrás de una mesa de madera donde extiende diarios y revistas. Cuando necesita dejar el puesto, tiene que pedirle a algún vecino que lo cuide, "porque si no me roban todo", dijo a El País.

La propietaria de un negocio cercano, que pidió que no se mencionara el local por miedo a represalias, aseguró que estos cuidacoches suelen ir a pedir al comercio. "Uno tiene que tener cuidado porque vienen drogados", comentó.

La encargada de una cerrajería también confirmó que van a su local a pedirle plata.

"Si no le das dinero, te insultan. Además, tenés que tener cuidado de que no te rayen el auto", afirman.

Este movimiento de vecinos, que se gestó a principios de mes, mantendrá una reunión el próximo jueves con los encargados de la sucursal del supermercado para plantear medidas para atacar la situación.

INSTITUCIONES

No hay un precepto claro sobre cómo actuar

"Las quejas las recibimos casi todos los días", reconoció a El País el alcalde del Municipio CH, Andrés Abt, cuando se le preguntó por la situación que se vive a diario en el Camino de los Hormigueros con los cuidacoches informales y otras personas que están "en situación de calle".

Preocupado por este panorama, Abt mantuvo una reunión hace dos semanas con jerarcas del Ministerio de Desarrollo Social y del Interior, y con el Centro Coordinador de Emergencia para establecer "un protocolo único" sobre cómo actuar ante estos casos. "No hay una respuesta clara que se le pueda dar a los vecinos, ni desde el Municipio ni desde otros organismos", dijo.

Muchos residentes de esta y otras zonas de la ciudad se han quejado, en más de una ocasión, sobre cómo los derivan de un lado a otros cuando denuncian la presencia de indigentes en sus barrios.

"Cuando llamás al Mides, te dicen que tenés que hacer una denuncia en la comisaría; la comisaría te dice que no puede actuar si no hay un delito y que hay que llamar a la Intendencia; y en la Intendencia te dicen que es el Mides el que se ocupa de estos casos", se lamentan los vecinos.

"Ronda y cuidacoches",la oficina de la IMM

La Intendencia de Montevideo cuenta con una oficina denominada "Ronda y Cuidacoches" cuya misión es inspeccionar a aquellos cuidadores de vehículos que no están registrados. La inspección no es de rutina, sino que se basa en las denuncias recibidas.

Fuentes de la comuna dijeron a El País que en caso de ser objeto de "mendicidad abusiva" (que un cuidacoches exija cierto monto de dinero, por ejemplo) el ciudadano debe denunciarlo en la seccional más próxima.

La Intendencia dijo que están trabajando en desarrollar un registro que permitirá identificar las zonas donde están estos cuidadores "informales".

A quienes se registran, se les brinda cursos de "capacitación en seguridad vial, cuidado del tránsito y relacionamiento ciudadano". Hasta ahora hay 700 cuidacoches anotados en los registros de la Intendencia, informaron las fuentes.

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