Baja aprobación, triunfos políticos y un nuevo sistema de limpieza: un repaso del primer año de Bergara como intendente

El inicio de la gestión estuvo marcado por la situación financiera heredada y por las negociaciones con Adeom y la oposición.

Conferencia de Mario Brgara por presentacion de gabinete / Conferencia por presentacion del gabinete del Intendente electo Mario Bergara, en el Centro Cultural Artesano de Montevideo, ND 20250616, foto Ignacio Sanchez - Archivo El Pais
Al mando. El exsenador y exministro de Economía, Mario Bergara, asumió como intendente de Montevideo el 10 de julio de 2025.
Foto: Ignacio Sanchez/Archivo El Pais

Al repasar su primer año como intendente de Montevideo, probablemente Mario Bergara tenga una sensación ambivalente. Se anotó varios triunfos políticos y está cambiando integralmente el sistema de recolección de basura, pero tiene una aprobación muy baja, de apenas 26%.

En cuanto a logros, hubo dos importantes.

El primero fue en marzo, cuando se estaba discutiendo la construcción, o no, de un túnel bajo la avenida 18 de Julio. A Bergara le preocupaban los impactos de la obra en la ciudad y se oponía. Y a la hora de tomar la decisión, el presidente Yamandú Orsi optó por la postura del intendente. Lo hizo aunque el soterramiento era un aspecto importante de la reforma del transporte que lidera la ministra Lucía Etcheverry, integrante del Movimiento de Participación Popular (MPP).

Luego, en junio, consiguió lo que Carolina Cosse no había podido: una mayoría especial en la Junta Departamental con cuatro votos de la oposición. Además de dejar a la Coalición Republicana dividida e incómoda, recibió autorización para pedir prestados US$ 260 millones para planes de saneamiento, limpieza, calles y veredas.

Distancia de Cosse

Desde que asumió el 10 de julio de 2025, Bergara quiso desmarcarse de su antecesora. La hoy vicepresidenta no iba a la Junta Departamental y se ganó el rechazo de los ediles opositores. En cambio, Bergara concurre cada vez que puede al legislativo departamental. Y algunos gestos hacia la oposición, especialmente hacia quienes podían darle sus votos, permitieron que consiguiera las mayorías especiales.

Esa no fue la única área donde hubo diferencias con Cosse. Públicamente Bergara siempre respaldó a la exintendenta en su denuncia sobre un presunto “ahogo financiero” de Luis Lacalle Pou, con el que explicaba el déficit histórico que dejó.

Sin embargo, en la Junta Departamental, la directora de Recursos Financieros de Bergara, Laura Tabárez, dijo que la disminución en las partidas del gobierno nacional solo explicaba el 2,6% del déficit de 2024.

Y más allá de los motivos detrás de los números rojos, lo cierto es que la situación heredada provocó que Bergara debiera aplicar medidas de ahorro a tres meses de asumir.

Entre octubre de 2025 y marzo de este año, se redujeron las horas extras y los sextos días, se hicieron cambios en contratos con proveedores y se postergó el pago de un porcentaje del subsidio a las empresas de transporte, entre otras acciones.

El espíritu de la nueva administración, con su “control exhaustivo del gasto” como lo llamó en la última rendición de cuentas, permitió que el déficit operativo de 2025 fuera de $ 593 millones. El año anterior, el último que gobernó enteramente la gestión antecesora, había sido de $ 2.360 millones.

Pero si bien aquellas medidas ayudaron financieramente a la comuna, le provocaron también muchos problemas con la Asociación de Empleados y Obreros Municipales (Adeom).

Acordar con Adeom

Al principio del período, la secretaria general de Adeom, Silvia Tejera, parecía mostrarse compasiva. Decía que Bergara le daba “hasta lástima” por los problemas financieros que había heredado. “Casi hacemos una colecta y le decimos: ‘Tomá, te dejamos para ayudarte’”, llegó a decir.

Pero cuando se anunciaron las medidas financieras, la postura cambió. Empezaron las acciones gremiales y Bergara les atribuyó un impacto en la limpieza de la ciudad. Decía que su gestión había aumentado la cantidad de contenedores vaciados a diario y que con los paros se había vuelto a una situación peor que la preexistente.

Para firmar un nuevo convenio, Adeom quería que los salarios aumentaran por encima del Índice de Precios al Consumo (IPC), algo que no se hacía desde hace mucho tiempo.

Bergara accedió a un aumento del 1,5% sobre el IPC a lo largo del período y en Nochebuena se logró un preacuerdo entre la intendencia y la directiva del sindicato. Parecía que 2026 iba a iniciar en paz.

Pero en asamblea, los trabajadores afiliados rechazaron el preconvenio. La intendencia y Adeom debieron volver a negociar. Bergara no concedió un aumento salarial mayor, pero sí mejoras en presupuestaciones y promociones. Y en una discutida asamblea en el mes de mayo, se aprobó el nuevo convenio.

¿Y la limpieza? En campaña, Bergara hablaba de dos grandes prioridades: limpieza y movilidad. Para la segunda, más allá de algunas medidas como ajustes en la programación nocturna de semáforos y mayor control del solo bus, la gran apuesta es la reforma del transporte metropolitano que está encabezando el gobierno nacional.

Pero en cuanto a la limpieza, la comuna sí emprendió un cambio radical. Ya hay 40 mil hogares con el nuevo sistema de recolección de basura que, básicamente, implica contenedores intradomiciliarios e intraprediales.

Los primeros, recipientes que permanecen dentro de las casas, fueron repartidos en zonas del Cerro, Prado Norte, Capurro, Carrasco y Malvín.

En general, el plan liderado por Leonardo Herou -que lo implementó antes en Canelones- ha tenido buena repercusión: al retirarse los contenedores de las calles, se evita el problema del hurgado.

Sin embargo, en gran parte de la ciudad se mantiene una situación pésima, con contenedores desbordados de basura o con residuos alrededor.

Las encuestas de Equipos Consultores, que contrata la comuna, evidencian la mirada crítica de la población.

En agosto de 2025, el 57% de las personas calificaba negativamente el estado de la limpieza. Y si bien para octubre ese porcentaje había bajado a 49%, enseguida volvió a subir.

En la última medición, la del mes de abril de 2026, el 72% de los montevideanos desaprueba este aspecto de la gestión.

La limpieza es el área peor valorada de la intendencia. La sigue “el tránsito” que tiene actualmente una desaprobación de 61%.

Visión global

Bergara confía en cambio de sistema

Más allá de la limpieza, la visión global de la ciudadanía sobre la gestión de Mario Bergara es negativa.

Inició con una aprobación de 49% frente al 28% con el que se había despedido la gestión anterior. Pero la situación cambió inmediatamente. Las posteriores mediciones marcaron un deterioro constante en la mirada de los montevideanos sobre el seregnista. En octubre la aprobación pasó a 40%, en noviembre a 31%, en febrero de 2026 a 28% y en abril a 26%.

Este jueves, el intendente fue a la Junta para hacer un balance de sus primeros 12 meses. Luego dio una rueda de prensa donde El País le consultó si espera que cambie la visión de la ciudadanía.

El jerarca respondió que en los barrios donde se está aplicando el nuevo sistema de recolección “los márgenes de satisfacción son realmente importantes”.

“Estamos seguros de que a medida que esto avance, la aprobación va a aumentar”, aseguró aunque luego agregó: “Pero los resultados de las encuestas no hacen más que estimularnos a trabajar más duro”.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar