-Estas primeras semanas habrán sido duras tras la muerte de Gabriel Rossi. En la línea de gestión que dejó, ¿dónde pondría más énfasis?
-En la Estrategia Nacional de Drogas hay distintos lineamientos donde va a haber énfasis. Lo primero tiene que ver con un sistema nacional de tratamiento, que en el campo de los usos problemáticos de sustancias es bastante complejo. Lo que no hay al día de hoy es un sistema que los nuclee a todos. En este período de gobierno estamos trabajando en construir un sistema que permita conectarlos. Actualmente, la persona ingresa en un dispositivo, se le ofrece determinada asistencia y después egresa del dispositivo. Entonces, no hay un seguimiento a la trayectoria de vida de la persona.
-¿Podría contribuir a encarar la cuestión de la gente en situación de calle que tiene un alto consumo problemático?
-Para conocer las circunstancias de vida de las personas en situación de calle, la metodología es muy difícil. De los últimos datos, muchas de las personas en situación de calle, lejos de lo que se cree, solicitan tratamiento. También hay un tema que es muy fuerte en las personas en situación de calle, que se refiere al estigma, que carga y mucho en la vida de los usos problemáticos de sustancias. Las personas que sufren estigma internalizado no van a ir a pedir ayuda así nada más. Porque si a mí todo el tiempo me están diciendo que cometo errores y tomo malas decisiones en mi vida, seguramente yo sienta que es verdad, entonces no quiero ir a un dispositivo para que me digan lo que yo no quiero escuchar.
-En el Parlamento se debate la prohibición de la venta de las bebidas energizantes a menores. ¿Cómo lo ve?
-Sobre las bebidas estimulantes, cuando uno mira las encuestas nacionales de adolescentes o estudiantes, es muy grande el porcentaje o la curva que han tenido de crecimiento. Entonces, que esté en el ojo de la agenda pública es una necesidad. El camino en torno a la prohibición, la regulación o la liberación no es siempre el mismo, según las sustancias. No me parece mal manejar todos los abordajes posibles, sobre todo porque la mayoría de estas bebidas se venden liberadas a todos, sin ningún tipo de recomendación asociada, además.
-¿El consumo problemático de alcohol en Uruguay está infravalorado en sus consecuencias?
-El alcohol en Uruguay es una sustancia hiper aceptada en términos generales. Cuando uno analiza las problemáticas asociadas al uso de sustancias, el alcohol en todo el mundo encabeza el ranking. Hay una cifra muy clara: 373.000 personas tienen uso problemático de alcohol. Esto tiene que ver un poco con el estigma, al pensar que el alcohol es una sustancia aceptada y quizás se está exagerando. Hablábamos del uso en personas en situación de calle, por ejemplo de pasta base, y que muchas personas solicitan tratamiento. Del alcohol, apenas el 4% de esas personas que lo consumen problemáticamente solicitan tratamiento. Es una brecha muy grande a nivel general. Tiene muchas consecuencias severas. La mejora de la calidad de vida también implica que las personas reflexionemos y que nos sintamos seguras de pedir ayuda cuando sea necesario.
-Con respecto al alcohol y el tabaco, ¿está sobre la mesa tomar alguna medida que regule un poco más el mercado de oferta?
-Hay una ley de alcohol, que no está tan reglamentada en sí, y uno de esos puntos es los lugares de expendio. Tiene que haber un control de los lugares de expendio en sí y eso es parte de los desafíos que estamos abordando conjuntamente con el Ministerio de Salud Pública (MSP) para reglamentar y trabajar. No hay un registro universal de los lugares de expendio, que es parte de lo que dice la reglamentación de 2019. En Uruguay no puedo analizar cuánto tengo que caminar para comprar. Eso en otros lugares del mundo es interesante también, porque se mide cuántos son los metros que tengo que ir hasta que consiga una sustancia. A eso le llamamos prevención ambiental y es necesario. Si yo tengo un lugar que me venden alcohol enfrente de un ámbito educativo, a la vuelta de un ámbito cultural, deportivo, o de trabajo, tiene que ver con que nos debemos un debate para ver qué tanto estamos promocionando el uso de una sustancia.
-Hace poco comenzó una nueva campaña de concientización sobre el consumo de cannabis. ¿Cuál es el foco?
-Hacer una campaña es parte de una cosa mucho más grande que se denomina el sistema multimétodo. La campaña es potente, pero es mucho más potente si se mete con múltiples acciones desarrolladas. Ahora hay como tres grandes spots: uno que tiene que ver con el estudio, otro con el trabajo y otro con el tránsito. Lo que busca hacer es hablarle a un público objetivo y decirle que el uso de cannabis tiene algunos riesgos asociados.
-¿Se analiza aplicar el modelo de regulación del cannabis a otras sustancias? Por ejemplo, se ha hablado de hongos alucinógenos.
-Todas las sustancias son distintas, o sea que cada una de ellas requeriría un abordaje específico para ver en qué situación está y si habría la capacidad de ir caminando hacia ese recorrido. Al día de hoy, nosotros no estamos trabajando en la regulación de ningún tipo de sustancia nueva. Hay sustancias que se denominan grises, como los hongos o algunos psicodélicos en general. Esos son marcos regulatorios grises porque hay un mercado por ejemplo en la naturaleza mismo, que es difícil de regular.
-¿Qué tan naturalizado está el uso de psicofármacos?
-Uruguay tiene altos índices de uso de psicofármacos en general. Cuando el uso de psicofármacos es prescripto, evaluado, monitoreado y empleado, según la mejor evidencia disponible en la toma de mejora de calidad de vida de personas, es parte de una indicación medicamentosa en un encuadre sanitario. El problema son los mercados ilegales o informales, sobre todo la gente que emplea ese tipo de sustancia para buscar algún efecto, sin el monitoreo constante, o porque lo consiguió en algún mercado ilegal o porque algún familiar se lo recomendó y en algún momento lo incorporó. Un ejemplo muy claro para nosotros es el uso de benzodiazepinas, ya que los niveles epidemiológicos son bastante elevados. El síndrome de abstinencia es muy potente.