LA MARCHA DE LA PANDEMIA

Ningún menor de 30 años vacunado murió con COVID-19

Desde que comenzó el año y hasta el 23 de abril, no hubo siquiera una muerte de un menor de 30 años que haya recibido al menos una dosis, informó el MSP.

Comenzó vacunación a menores en Uruguay. Foto: Leonardo Mainé.
Comenzó vacunación a menores en Uruguay. Foto: Leonardo Mainé.

La evidencia local demuestra que las vacunas son efectivas: de cada 100.000 personas que estaban inmunizadas en Uruguay cuando comenzó junio (ya habían recibido la segunda dosis contra el COVID-19 hacía dos o más semanas), 980 se habían infectado, cinco habían ingresado al CTI y siete fallecido. Así lo informó el MSP.

Un estudio del GACH, liderado por el doctor en Bioestadística Juan Gil, complementa que, tan solo 20 días después de la primera dosis ya se observa una reducción significativa en las chances de muerte entre aquellos que se infectaron: unas siete veces entre los mayores de 80 años, y entre cuatro y cinco entre mayores de 50 años.

La comprobación ahora demostrada con la población uruguaya de que las vacunas funcionan no significa que sean “mágicas” y eviten todas las muertes. Mucho menos cuando se refiere a una infección que en Uruguay ya ha aquejado a casi uno de cada diez habitantes. Pero, ¿quiénes son esos que mueren pese a estar vacunados?

Gil dice que el sexo de la persona “no es lo que hace” la diferencia. Esto pese a que los informes epidemiológicos del MSP, desde el primero que fue publicado hace un año, señalen que “la gravedad y la letalidad son significativamente más altas entre los hombres”. Y eso es algo que se refleja en las pocas muertes de vacunados.

La edad, en tanto, parece ser la gran determinante a la hora de calcular las chances de morirse por COVID-19 y, aunque las vacunas las reducen significativamente, los más adultos tienen más probabilidades de fallecer por esta causa que los más jóvenes.

Desde que comenzó el año (cuando todavía Uruguay no tenía aún las vacunas) y hasta el 23 de abril, no hubo siquiera una muerte de un menor de 30 años que haya recibido al menos una dosis contra el COVID-19. En cambio, sí había habido 24 de jóvenes que no habían sido vacunados.

Entre los mayores de 80 años habían fallecido 623 personas que no habían sido vacunadas, 80 que se infectaron menos de 20 días después de haber recibido la primera dosis, y solo 18 que lo hicieron 20 días después. Algo similar ocurrió con los fallecimientos de personas de 70 a 79 años: 483 sin vacunarse, 14 vacunados con una dosis hace menos de 20 días, y tres vacunados con una dosis hace más de 20 días.

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