¿Qué pasa después de la cárcel? Más de 20 empresas apuestan al empleo como segunda oportunidad

Nuevo programa busca trabajar con 120 liberados y acercarlos a más de 20 empresas dispuestas a contratar

Operario trabaja en una obra de construcción
Operario trabaja en una obra de construcción
Foto: Darwin Borrelli

Salir de la cárcel no significa que las puertas estén abiertas. Para una persona que recupera la libertad, conseguir un trabajo formal puede ser una de las primeras condiciones para empezar a reconstruir su vida, pero también una de las más difíciles. Al estigma se suman las redes laborales debilitadas y, en muchos casos, problemas de consumo, vivienda y vínculos familiares. En Uruguay, cerca de 65% de las personas excarceladas reincide dentro de los tres años siguientes, según datos citados en el Libro Blanco de Reforma- Penitenciaria, del Ministerio del Interior en colaboración con el Banco Interamericano de Desarrollo. Una cifra que ayuda a dimensionar el desafío. Entre las herramientas para evitar ese regreso al sistema penitenciario aparece el empleo: no como una solución única, pero sí como una puerta de entrada a una vida diferente.

Con ese objetivo en mente, ManpowerGroup, con cofinanciamiento del Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional (INEFOP), puso en marcha Puente a la Inclusión, un programa que busca trabajar con 120 personas liberadas del sistema penitenciario y conectar sus procesos de reinserción con empresas dispuestas a generar oportunidades laborales en el plazo de un año. La iniciativa involucra además a cinco organizaciones sociales —Halcones, Fundación Fénix, Centro Quebracho, Vida Nueva Uruguay y Fazenda de la Esperanza— y a más de 20 empresas.

La propuesta tiene una particularidad: no comienza directamente con la persona que busca empleo. Primero se capacitó a las organizaciones que la acompañan. “Buscamos darles herramientas para fortalecer y sostener sus procesos de inserción laboral, que ellos después puedan replicar”, explica María Manini, responsable del programa en ManpowerGroup.

Después llega el trabajo directo con los liberados: evaluación, formación y preparación para acceder y permanecer en el mercado laboral. El tercer eje es la articulación con las empresas, porque, como señala Manini, son ellas las que pueden generar “las oportunidades reales de empleo”.

El programa se apoya en una experiencia anterior. Entre 2023 y 2024, ManpowerGroup desarrolló Derribando Estigmas, también con apoyo de INEFOP. De las 80 personas que comenzaron, 72 terminaron la capacitación y 31 accedieron a oportunidades laborales. El buen resultado llevó a pensar en un programa que ampliara la intervención.

Ahora, los participantes de Puente a la Inclusión atraviesan cinco talleres de entre tres y cuatro horas sobre comunicación efectiva, gestión de situaciones desafiantes, finanzas personales, herramientas de búsqueda de empleo e inteligencia artificial aplicada a la empleabilidad.

Pero conseguir un trabajo es apenas una parte del problema. “Nosotros, además de hacer la formación, hacemos el acompañamiento cuando la persona empieza a trabajar, tanto de la persona como de la empresa”, explica Manini. El objetivo es que la capacitación no termine en una entrevista laboral, sino que ayude a sostener el empleo una vez conseguido.

Para Alejandro Sciarra, de Fundación Fénix, esa mirada de proceso es fundamental. La organización trabaja con personas privadas de libertad y liberadas desde hace siete años y es una de las cinco que participan del programa. Su experiencia muestra que la preparación para el empleo comienza mucho antes de que aparezca una vacante (ver recuadro).

“Se descubren capaces de vivir de otra manera, de vivir más sanamente”, cuenta Sciarra.

La experiencia de Fénix ofrece además un resultado que, aunque surge de un seguimiento propio y no es comparable técnicamente con la estadística nacional, resulta significativo: la organización estima una reincidencia de entre 25% y 30% entre las personas que acompaña. Sciarra lo plantea como una inversión de la estadística general: “Hoy en día la reincidencia está en el entorno del 70%, nosotros llevamos la no reincidencia al entorno del 70%”.

Ese tipo de resultados es también parte de lo que Manini busca transmitir a las empresas. “La verdadera inclusión pasa cuando una empresa decide abrir una oportunidad”, sostiene. Para ella, el compromiso no termina en contratar: también requiere acompañar y derribar prejuicios.

FUNDACIÓN FÉNIX: PROYECTOS EN EL PAÍS

Hace siete años, la Fundación Fénix trabaja con personas privadas de libertad y liberadas en procesos de reinserción sociolaboral. Actualmente acompaña a unas 150 personas dentro de las cárceles y a otras 75 que ya recuperaron la libertad. Su trabajo se organiza en torno a cuatro pilares: deporte, vínculos, espiritualidad y capacitación laboral.

En las cárceles donde trabaja, Fénix creó pabellones específicos para sus participantes, donde busca generar una convivencia diferente, reducir la violencia y favorecer vínculos alejados del consumo y las conductas delictivas. En Maldonado tiene además una casa de medio camino, donde quienes salen de prisión pueden vivir mientras reconstruyen su vida. Según la fundación, allí el desempleo entre los residentes es actualmente cero.

“Se descubren capaces de vivir de otra manera, de vivir más sanamente”, cuenta Alejandro Sciarra, de Fundación Fénix. El cambio, dice, también alcanza a sus familias: “Hay muchos que dicen: ‘Mi mamá por primera vez duerme sin miedo a que a mí me pase algo en la noche’”.

El deporte ocupa también un lugar central en el proceso. A través del rugby, los participantes trabajan aspectos como la disciplina, el compañerismo y la pertenencia a un equipo. Los liberados de Fénix entrenan, salen a correr y participan en competencias; incluso formaron el primer club de liberados de Uruguay, una experiencia que la fundación considera parte de la construcción de nuevos vínculos y una identidad alejada del delito.

El próximo objetivo es replicar la experiencia de la casa de medio camino de Maldonado en Montevideo. Fénix ya tiene un terreno en vista y espera concretar su cesión para comenzar las obras. Mientras tanto, inauguró en Maldonado un aula-taller de 120 metros cuadrados donde, junto con Inefop, dicta cursos de sanitaria y electricidad y proyecta sumar formación en aire acondicionado y gas, abierta también a vecinos de la comunidad.

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