Viaje a China y cumbre militar en EE.UU: Uruguay y el equilibrio de su política exterior ante dos potencias

Excluidos Brasil y Argentina, ambos países se ubican como los principales compradores de productos uruguayos. Desde la embajada norteamericana se “sigue de cerca” la gira de Orsi en el país asiático.

Donald Trump, Xi Jinping. Foto: Reuters
FILE PHOTO: U.S. President Donald Trump and China's President Xi Jinping arrive at a state dinner at the Great Hall of the People in Beijing, China, November 9, 2017. REUTERS/Thomas Peter/File Photo USA-DOLLAR/KEMP
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Redacción El País  
“No estamos en una época de cambios, estamos en un cambio de época”. La frase, acuñada por el reconocido economistaEnrique Iglesias, ha sido repetida hasta el cansancio por los principales jerarcas del gobierno, por intelectuales y por analistas internacionales.

En este contexto de un "nuevo orden mundial", como lo han calificado expertos, acelerado por las agresivas medidas arancelarias y geopolíticas que lleva adelante el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, Uruguay se mueve entre los intereses norteamericanos y de China, ambas potencias, que son por distancia —excluyendo a Brasil y Argentina— los dos principales compradores de bienes y servicios al país.

Navegando en ese fino equilibrio, el gobierno tiene en su horizonte dos instancias de inevitable trascendencia política y comercial. Incluso, militar.

Por un lado, el presidente de la República, Yamandú Orsi, encabeza una amplia delegación —de 150 personas compuesta por 100 empresarios, dirigentes sindicales y 30 jerarcas nacionales y departamentales como Nicolás Olivera— que tendrá como objetivo profundizar los vínculos con la potencia asiática, en una señal que no solo parece comercial, sino que también adquiere relevancia política.

El presidente chino, Xi Jinping, que enfrenta tensiones internas por la desaceleración económica y por su pulseada con los altos mandos del Ejército Popular de Liberación, ha recibido en las últimas semanas a destacados líderes de Occidente, como el primer ministro de Canadá, Mark Carney, el del Reino Unido, Keir Starmer, y en diciembre al presidente de Francia, Emmanuel Macron.

El avance avasallante de Trump, que impulsa un repliegue global de Estados Unidos para concentrarse en su principal área de influencia regional —América Latina— en nombre de la seguridad nacional basada teóricamente en una reinterpretación de la Doctrina Monroe (surgida en momentos de colonialismo de las potencias europeas), reconfigura las alianzas estratégicas y la postura de los países centrales en materia de política exterior. La política exterior del presidente norteamericano empuja a "Occidente hacia China", han descripto medios internacionales con el fin de sintetizar la peculiar coyuntura.

Cumbre militar en Estados Unidos

En esa coyuntura, casi en paralelo a la visita de la delegación uruguaya a China —que, según confiaron fuentes de Presidencia a El País, supone la continuidad de acuerdos comerciales y de cooperación tecnológica firmados o adelantados por el gobierno anterior en 2023 y que, como novedad, incluirá la firma de un convenio con el Institut Pasteur de Montevideo por la vacuna contra la garrapata, cuya versión desarrollada en el país mostró una efectividad del 90% en pruebas de campo—, tendrá lugar una cumbre militar en Estados Unidos en la que participará el Jefe del Estado Mayor de la Defensa de Uruguay, Rodolfo Pereyra.

Sobre esta cumbre del 11 de febrero (convocada por el general Dan Caine, Jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos) , que tendrá lugar en Washington y para la que fueron convocados los jefes de Estado Mayor de 34 países de Occidente, se refirió la ministra de Defensa, Sandra Lazo.

“Es una invitación. La directiva que dimos fue aceptarla y se va a concurrir para informarnos. Uruguay no es una isla para que no sepamos que está pasando y que está pensando una de las potencias más grandes del planeta. Sobre todo teniendo en cuenta los últimos sucesos que han movido el tablero geopolítico. Se va, pero hay orden expresa desde el mando civil de no adherir a ningún tipo de declaración o expresiones que se puedan tomar en conjunto”, adelantó la ministra frente a versiones que refuerzan la intención del país norteamericano de aplicar todo su poderío político para reducir la creciente influencia china en la región durante lo que va de este siglo.

Según informó Búsqueda, para el gobierno norteamericano la visita oficial de presidente Orsi a China no pasa desapercibida y desde la embajada de Estados Unidos se informó que se seguirán “de cerca” las diferentes instancias de negociación sobre todo en temas relativos a seguridad y prácticas laborales.

"Nos preocupan las prácticas comerciales de China. El país asiático subsidia su sector manufacturero e inunda al Uruguay con bienes a precios artificialmente bajos. Como ejemplo, la Asociación Uruguaya de Fabricantes de Juguetes informó que, en 2025, estas prácticas provocaron la pérdida de 150 puestos de trabajo en Uruguay", planteó como inquietud un oficial de la Embajada al semanario.

De parte del gobierno uruguayo, no obstante, se destacó el muy buen vínculo existente entre Orsi y el embajador norteamericano, Lou Rinaldi, que fue recibido por el presidente a mediados de enero.

Por su parte, el excanciller Omar Paganini entiende que el fortalecimiento de los lazos con China sigue siendo un objetivo importante para Uruguay, pero reconoció a El País que, en el marco del actual escenario internacional, el momento elegido para concretar el viaje no parece el más oportuno.
 

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