Un libro revela las difíciles gestiones de Sanguinetti e Iglesias para que viniera Juan Pablo II a Uruguay en 1987

Originalmente estaba previsto que solo tuviera un encuentro con el entonces mandatario, pero finalmente también celebró una recordada misa en Tres Cruces. Regresó al año siguiente en una gira más pastoral que lo llevó al interior.

Visita del Papa Juan Pablo II a Montevideo
Julio Maria Sanguinetti recibiendo al Papa Juan Pablo II a su llegada al aeropuerto durante su visita a Montevideo.
Foto: archivo El País

Este martes a las 18, con la presencia del ex presidente Julio María Sanguinetti y el cardenal Daniel Sturla, se presentará en el Palacio Taranco El papa en el “reino” laico, un libro del periodista Sergio Berrutti que recuerda las dos visitas de Juan Pablo II a Uruguay en 1987 y 1988. El libro, lleno de anécdotas y detalles hasta ahora desconocidos, tiene un prólogo del periodista Alfonso Lessa.

—¿ Qué lo llevó a escribir el libro?

—Como católico sentía que el acontecimiento histórico de la visita del papa era algo que había quedado bastante olvidado._Veía que jóvenes católicos, incluso sacerdotes jóvenes, no tenían la menor idea. Había tenido conversaciones informales con el ex presidente Julio María Sanguinetti y el entonces canciller Enrique Iglesias y me habían contado cosas. En febrero decidí sentarme y hacer el libro. Disfruté mucho haciéndolo.

—Lo peculiar fue que se dieron dos visitas muy “pegadas” en el tiempo. ¿A_qué se debió eso?

—La Iglesia uruguaya se estaba preparando para la gira papal del año 1988 que también incluía a Paraguay y Bolivia y que estaba confirmada. En 1987 cuando el presidente Sanguinetti se enteró que el papa venía a Argentina y Chile le dijo a Iglesias: “tenemos que traer al papa”. Entonces se inventó el tema de la conmemoración del acuerdo por el canal de Beagle entre Argentina y Chile que se había firmado en 1984 en el Vaticano (había mediado el cardenal italiano Antonio Samoré). Las negociaciones habían comenzado acá en el Palacio Taranco. Iglesias fue a Roma, se reunió con el secretario de_Estado e hizo el planteo al papa que primero no le dijo ni que sí ni que no. Sanguinetti nombró a Washington Beltrán como embajador ad-hoc para gestionar la visita.

—Iglesias es católico...

—Según cuenta el propio Iglesias, Sanguinetti le dijo:_“vos que sos uno de los pocos ministros católicos que tenemos, andá y convencelo”._E Iglesias le dijo: “no sé si tengo tanta influencia”. Las negociaciones fueron difíciles. Finalmente el papa aceptó. Iba a ser una visita relámpago que en principio iba a incluir solamente una reunión con Sanguinetti. Pero el papa llegó a estar 16 horas. Estuvo en el Taranco donde firmó un documento conmemorativo del acuerdo y en la catedral y celebró la misa campal en Tres Cruces. Fue un éxito diplomático del gobierno. Llegó sobre las 18 horas del 31 de marzo al aeropuerto viejo. Se subió al papamóvil, recorrió la ciudad por la rambla, avenida Brasil, Bulevar Artigas y 18 de Julio. La gente salió a la calle. Fue muy impactante. Iglesias me dijo que solamente había pasado algo similar cuando vino Charles de Gaulle (presidente francés).

—Diluviaba.

—Y había mucho viento. Aunque el papamóvil estaba cubierto, llegó empapado. Esa noche en la Nunciatura hubo que planchar los hábitos del papa y su comitiva.

—Fue muy fuerte el debate respecto a si había que dejar la cruz.

—Fue un tema que dividió a los partidos políticos. La idea fue de Sanguinetti y el proyecto de ley fue redactado por el luego vicepresidente Gonzalo Aguirre. En Diputados, en el Frente Amplio solamente votó a favor el entonces demócrata-cristiano Héctor Lescano. Ningún senador frentista votó a favor de la cruz. En el Partido Nacional todos los diputados lo hicieron a favor menos el diputado del Movimiento Nacional de Rocha, Ricardo Rocha Imaz. El Partido Colorado se dividió totalmente. Hubo oposición de los entonces diputados Ope Pasquet y Roberto Asiaín, quien hizo un discurso muy anticlerical. Fue muy importante la posición a favor del después presidente Jorge Batlle, que en el Senado hizo un discurso sobre la laicidad que fue espectacular.

—Entiendo que el papa Juan Pablo después de la visita preguntaba qué había ocurrido con la cruz.

—Sí. Sanguinetti fue el presidente latinoamericano que más veces vio a Juan Pablo II. Incluso después de que dejó la Presidencia se vieron algunas veces. Tenían mucha sintonía. Cuando algún otro presidente iba a ver al papa, este pedía que le mandara saludos a Sanguinetti. Cuando vino Juan Pablo estaba en su apogeo, en plena ofensiva para conseguir la libertad en el bloque socialista. Era una figura mundial. La visita del 87 fue más política y la del 88 fue más pastoral.

—Había sufrido un atentado en 1981. Fue baleado ¿Cómo estaba físicamente?

—Aunque el atentado lo disminuyó y no estaba tan atlético, estaba bien.

—En 1988 fue al interior.

—Fue a Florida, Melo y Salto. En Salto, el obispo era Marcelo Mendiharat, que era francés y se había opuesto a la dictadura uruguaya (por lo que había tenido que irse a Argentina por indicación de Pablo VI), hizo un discurso de corte social. Juan Pablo lo abrazó y apoyó.

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