Un 20% de quienes aprueban la gestión de gobierno duda sobre la LUC; entre quienes desaprueban, solo un 10% está indeciso

Rafael Porzecanski. Foto: Darwin Borrelli

ENCUESTA DE OPCIÓN

Encuesta de Opción muestra el desacople entre la evaluación gubernamental y la intención de voto para el 27 de marzo

El 51% de los uruguayos mayores de 18 años considera “buena” o “muy buena” la gestión del gobierno nacional. Así lo reveló la última encuesta de la consultora Opción. En ese mismo sondeo, el 38% de los encuestados dijo que votará la papeleta celeste del No en el referéndum sobre la LUC. ¿Cómo es posible que haya 13 puntos porcentuales de distancia entre la aprobación del gobierno y la votación a favor de la ley que es su buque insignia, cuando a juzgar por algunos políticos y analistas la del 27 de marzo sería una elección a favor o en contra de la administración de turno?

El cruce de ambas variables —la aprobación del gobierno y la intención de voto para el referédum— muestra que hay un “efecto escalonado”: quienes más aprueban la gestión gubernamental están más afín a mantener la ley (entre los más entusiastas el 85% votaría celeste y solo el 5% rosado) y la relación se va invirtiendo acorde se avanza a los niveles de mayor desaprobación de la administración (entre quienes consideran “muy mala” la gestión solo el 3% votaría celeste y el 88% lo haría por el rosado).

En ese sentido, dice el director de Opinión Pública de Opción, Rafael Porzecanski, “la aprobación de un gobierno incide en cualquier elección: desde un cambio de gobierno hasta un referéndum como el que está en juego”. Mucho más, explica el sociólogo, “ante la discusión de una ley que es compleja y multitemática, con mucha desinformación, y en que las personas van a tomar caminos cortos para definir su voto… uno de esos caminos es la mirada sobre el gobierno de turno y si se está de acuerdo con el tipo de cambio que impulsa el gobierno resumido en la LUC”.

Pero hay otras variables en juego y ahí yace la explicación de por qué algunos que aprueban la gestión del gobierno dudan sobre qué votar el próximo 27 de marzo. Un 20% de quienes consideran buena o muy buena la gestión del gobierno duda qué votará en el referéndum sobre la LUC. Entre quienes desaprueban, en cambio, un 10% está indeciso.

Este “desacople” es más evidente entre quienes entienden que la gestión del gobierno es “buena”, pero no tan buena. El 27% de esos electores está indeciso. Eso hace que cuando se observa la gráfica de cómo votaría la gente según el nivel de aprobación gubernamental, ese efecto escalonado, no es una simetría perfecta: entre quienes más desaprueban hay menores dudas de cara al referéndum.

“Hay una sobrerrepresentación de los indecisos entre aquellos que consideran ‘buena’ la gestión, así como entre quienes ni aprueban ni desaprueban”, dice el sociólogo Porzecanski. “Eso explica por qué cuando a los encuestados se les repregunta sobre su intención de voto al referéndum (‘aunque no tenga decidido su voto, ¿usted está más cerca de votar para mantener o para derogar los 135 artículos de la LUC?’), crece más el celeste (no derogar) que el rosado (derogar)”.

El presidente de la República, Luis Lacalle Pou, había dicho en radio El Espectador que la definición del voto en este referéndum “termina siendo binaria”, y ejemplificó las dos posturas: “No sé si la LUC está bien o no, pero más o menos veo que el gobierno la está tratando de sacar adelante, vamos a darle vida”; o “creo que la LUC es mala, no sé por qué, vamos a ponerle un palo en la rueda al gobierno”.

En tanto, lo que señala el cruce de datos que realizó la consultora Opción en exclusiva para El País muestra que la cuarta parte del electorado “ni aprueba ni desaprueba” la gestión del gobierno. Ese “elector es casi todo frenteamplista, un frenteamplista no tan crítico con el gobierno, no tan detractor”. Y en ese electorado el 45% votaría rosado, el 14% lo haría por el celeste, 2% en blanco, 1% anulado y un 38% está indeciso.

Es en esa población donde, a juzgar por la encuesta, se juega gran parte de la elección del 27 de marzo. En este sentido, señala Porzecanski, “el desafío de la campaña por el voto rosado no consiste solo en fidelizar a los que ya dicen que votarían rosado, sino el intentar captar a algunos de los electores que consideran buena la gestión de gobierno”.

A su vez, explica el sociólogo, como hay 135 artículos en pugna de los más diversos temas, “es probable que algunos grandes temas como la marcha de la economía o la seguridad (que son los principales problemas identificados del país según el electorado) terminen siendo protagónicos para la definición”.

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