REFERÉNDUM DE LA LUC
La presidenta de la Asociación Uruguaya de Agentes de Propiedad Intelectual cuenta qué se puede hacer, y qué no, con el famoso personaje.

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La clásica imagen de la Pantera Rosa, el personaje de ficción creado en 1963 por el estadounidense Friz Freleng -el mismo realizador del chanchito Porky, de Piolín y Silvestre, y de Sam Bigotes- no podrá ser usada en la campaña electoral que busca derogar 135 artículos de la ley de urgente consideración (LUC). Pero el ingenio popular, y la picardía política de algunos de los impulsores del “Sí”, harán que la icónica figura esté presente en varios departamentos del país.
Es que la intimación que hizo el estudio de abogados Bacot & Bacot, que patrocina a la Metro-Goldwyn-Mayer en Uruguay, impide legalmente el uso de la imagen de la Pantera Rosa para la campaña. En Uruguay, ante el Ministerio de Industria, está registrado el nombre Pink Panter y su imagen, aunque en blanco y negro, de todas maneras esto sería suficiente para que no pueda utilizarse al popular personaje.
La Federación de Funcionarios de Ancap (Fancap), que fue uno de los principales impulsores del referéndum, eliminó el lunes toda referencia directa a la Pantera Rosa en sus publicaciones en las redes sociales. De todas formas, el gremio ya encargó y empezó a repartir varios disfraces del personaje, los que fueron entregados a referentes del “Sí” de distintos departamentos del país. Según supo El País, son más de 20 los disfraces que se hicieron para pedir el voto por la papeleta rosada.
Gerardo Rodríguez, dirigente de Fancap, confirmó a El País que se dejará de usar la imagen de la Pantera Rosa. Sin embargo, sostuvo que la intimación del mítico estudio norteamericano, creador además de las recordadas películas de la Pantera Rosa protagonizadas por el inefable Peter Sellers, ha servido para generar una “explosión” a nivel país de la campaña por el “Sí”.
“Tiene un impacto publicitario que no esperábamos y eso lo vamos a aprovechar para diseñar una nueva estrategia. Nos sirve para dar a conocer nuestros argumentos”, comentó el dirigente.
Rodríguez hizo una comparación de este hecho con el ocurrido el año pasado durante el periodo de recolección de firmas, cuando le solicitaron a la Corte Electoral una extensión del plazo por la pandemia y este no fue concedido. “Nos respondieron negativamente y eso tocó la fibra íntima de la militancia, que hizo más para conseguir el objetivo. Con esto va a pasar lo mismo. No vamos a desaprovecharlo. No vamos a caer en asuntos ilegales, vamos a retirar todo lo que haga referencia a la pantera y a rediseñar la campaña. Pero el nuevo enfoque va a tener la sutileza de la pantera desde otro lugar”, comentó
En cuanto a los disfraces, advirtió que ya no dependerá del gremio la utilización o no de ellos. “Ya no van a tener la identificación institucional del sindicato, pero no nos podemos hacer cargo de que la gente los use en la calle”, advirtió.
¿Y qué pasa si militantes del “Sí” deciden de todos modos utilizarlos, aunque sea sin el logo de Fancap en la panza de la pantera? La presidenta de la Asociación Uruguaya de Agentes de Propiedad Intelectual, Agustina Fernández, comentó a El País que el derecho de autor y el derecho de la imagen debe respetarse, y que no hacerlo puede implicar que se generen demandas por reparación de daños.
La abogada comentó que le asiste derecho al representante de la Metro al intimar a que no usen la iconografía de la Pantera Rosa sin autorización, y eso corre para las campañas institucionales y publicitarias. De todos modos, reconoció que se está ante un caso complejo, pues si se detectan personas utilizaron la imagen en la vía pública se debe comprobar que haya un intención de proselitismo político por emparentar a la Pantera Rosa con una opción política o electoral, “y esto es difícil”.
A su vez, si se detectan disfraces o muñecos del personaje, lo primero que debería hacerse es revisarse las etiquetas, para dilucidar si se trata de una réplica o un producto “trucho”. Fernández dijo que episodios de ese tipo suelen verse en las ferias o comercios, donde se usan disfraces de personajes conocidos en todo el mundo.
“En el escenario de que el disfraz sea genuino, es más complejo impedir a la gente que ande en la calle vestido de tal o cual personaje. El tema es si se le comprueba que pueda estar repartiendo papeletas, por ejemplo”, añadió.
La experta explicó que el trabajo de preservar la imagen de las empresas va en consonancia con el interés de proteger el potencial futuro de cada producto. Y agregó que en el caso de la Pantera Rosa lo que se busca es que no quede asociado a un bando político, ya que en potenciales ventas de las licencias para artículos escolares, como mochilas, o de productos comestibles, como alfajores, galletitas o yogurt, su imagen quedará devaluada y el mercado de clientes se puede ver reducido.
“La Metro lo que busca es preservar la imparcialidad del personaje, para que el día de mañana pueda ser adquirido por otras marcas”, detalló.