IMPACTO TRAS LA REMOCIÓN DEL JEFE

Tensión, dolor y miedo en la Policía tras la salida de Erode Ruiz

La remoción del jefe de Policía de Montevideo, Erode Ruiz, dejó sacudida la interna policial. Varios jerarcas consultados por El País admitieron que Ruiz era “ese tipo de jefe” que ya no hay.

En más de una ocasión Ruiz habló con la prensa sobre hechos delictivos que generaron interés. Foto: Francisco Flores
En más de una ocasión Ruiz habló con la prensa sobre hechos delictivos que generaron interés. Foto: Francisco Flores

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Sacudida. Así quedó la interna policial luego de la remoción del jefe de Policía de Montevideo, Erode Ruiz. Ruiz era el jefe político de la principal jefatura del país y la decisión del ministro del Interior, Jorge Larrañaga, de prescindir de él generó ruido dentro de la Policía.

Los ecos de las voces de los agentes, tanto en las altas esferas como en las más bajas, retumbaron durante toda la semana entre los uniformados.

Larrañaga no le perdonó a Ruiz que sin su autorización se encontrara con Gustavo Leal, quien de haber ganado las elecciones el Frente Amplio habría sido ministro del Interior. El mismo ministro Larrañaga repitió tras el episodio que “hay que respetar las jerarquías” y que él tiene que conocer las instancias que puedan llevar adelante los integrantes de la cartera que dirige.

Pero en las diferentes jerarquías policiales, según supo El País, entienden que Ruiz actuó de buena fe, que no hubo mala intención y que los policías atienden a un “montón de gente” por día y más en un departamento como Montevideo, donde hay mucho volumen de trabajo.

“Un jefe de Policía debe recibir a todo el mundo”, opinó un jerarca. “La Policía perdió a un milico viejo, astuto y referente”, apuntó otro. Varios dijeron que la noticia generó “dolor” y “sorpresa”, y esta sensación se instaló en la interna de la Policía. Pero uno de los conceptos que ganó más fuerza fue que el cese dejó la sensación de tensión en el sistema.

Dentro de la Policía, Ruiz tiene tantos amigos como enemigos. Algunos llegan a arriesgar que probablemente al exjefe capitalino lo traicionaron, y comentan que Ruiz “se regaló”, porque “lo querían matar y lo mataron”. Hay quienes sostienen que la imagen de Ruiz tenía tanta fuerza que muchas veces era incluso una sombra para el propio director Nacional de la Policía, Diego Fernández.

Están los que afirman también que la remoción del jefe de Policía de Montevideo se da justo cuando, tras casi ocho meses de gestión, las políticas sobre seguridad se venían encauzando y que esto, de alguna manera, provoca una suerte de pérdida de timón. Pero otras voces alegan que el cese no va a cambiar absolutamente nada en ese sentido. Esto lo reafirman más aún luego de conocer la designación del sucesor de Ruiz. El jueves, tres días después de la remoción, el ministro del Interior anunció que Mario D’Elía, un hombre de confianza y de la misma línea que el exjefe capitalino, será quien quede a cargo de la Jefatura de Policía de Montevideo. Hasta entonces D’Elía era el subjefe.

Ese tipo de jefe.

La imagen de Ruiz representaba cierta mística, según coinciden varios de los consultados. “Mucho antes de ser jefe estuvo en las de verdad. No fue un angelito, ojo; tuvo sus aciertos y errores, pero es un lobo”, dijo una fuente. Y agregó: “Cuando un lobo de esos te dice ‘esto es amarillo’, vos aunque lo veas gris buscá el amarillo, porque el amarillo está en algún lado”. Algunos tienen la sensación de que en los últimos años se habían perdido “ese tipo de jefes”.

La remoción de Ruiz no fue la primera de esta administración. El mismo día en que el Ministerio del Interior decidió que Ruiz no sería más el jefe capitalino, también anunció el cese de quien estaba ocupando el interinato de la jefatura de Policía de Flores, Walter Porcile. Porcile llegó al departamento luego de que Juan Ángel Fontes pusiera a disposición su cargo “en virtud de su situación jurídica”, había informado el misterio en setiembre.

Durante la gestión de Larrañaga ya se había removido al jefe de Policía de Artigas y a la directora de Bomberos. Todos estos ceses, destacaron distintas fuentes consultadas, generan una sensación de temor e inseguridad en algunos jerarcas policiales, ya que consideran que un error puede terminar con una carrera destacada.

“Nunca es bueno trabajar con miedo, porque tranca todo y se vuelve engorroso. Esa parte es complicada”, opinó un mando policial. Otro de los consultados, por su parte, manifestó: “Quizá está la idea de mandar un mensaje fuerte de que no se casen con nadie, pero te genera una tremenda inseguridad”. En ese sentido, varios policías sostienen que “nadie tiene el sillón comprado” y que el mensaje del ministro es claro. Muchos uniformados consideran que la carrera de Policía a veces no es justa, pero que también son cosas con las que hay que saber lidiar.

Jorge Larrañaga, ministro del Interior. Foto: Leonardo Mainé
Jorge Larrañaga, ministro del Interior. Foto: Leonardo Mainé

En la Policía tienen claro que “hay una necesidad” de obtener buenos resultados y rápidos en materia de seguridad y que eso lleva a que no se admitan errores. Hoy están pasando la página del cese de Ruiz, un policía con más de 50 años de trayectoria. Algunos dicen que aunque ya no esté, cuando necesiten una referencia no dudarán en levantar el tubo.

“Si mañana lo nombran ministro, no sorprende”

Más allá del malestar, dentro de la Policía nadie cuestiona la decisión del ministro del Jorge Larrañaga. Puertas adentro se dice que el cese de Ruiz tiene más de “tinte” político que de gestión. Algunos sostienen que Erode Ruiz es una figura que está despegada del resto de los policías, “sea para bien o para mal”. “Mañana te dicen que va a ser ministro y no te sorprende, y si te dicen que lo echaron, tampoco”, confió una fuente a El País.

En el ámbito político dos exaliados de Larrañaga hablaron sobre el cese. El senador Sergio Botana expresó: “No me deja nada feliz esta situación. Es un profesional de la mayor capacidad demostrada a lo largo de su carrera y en la gestión actual. Todo jerarca de confianza” merece “reunirse con quien quiera”. El intendente de Maldonado, Enrique Antía, dijo a FM Gente: “Hay una cadena de mandos que yo no la entiendo mucho. Yo, ante eso, priorizo escuchar a toda la comunidad, sobre todo si es a la vista. Pero yo no soy el ministro y no puedo opinar más que eso”.

La vez que truncó robo de joyería sin un tiro
Jorge Larrañaga junto con Erode Ruiz. Foto: Leonardo Mainé.

El comisario mayor retirado Erode Ruiz era un defensor de su autonomía. Con más de 50 años de trayectoria dentro de la Policía y 20 en posiciones de jerarquía, el exjefe capitalino consideraba que no debía transmitir cada decisión que tomaba. Justamente eso fue lo que le costó la remoción.

Ruiz no era de un jefe de policía de escritorio. Hace dos años, en Maldonado, detuvo a dos delincuentes mexicanos que salían de robar una lujosa joyería que funciona en el Hotel Enjoy de Punta del Este. Ruiz los vio correr por bulevar Artigas y les tiró el auto encima. Mano a mano y sin disparar un tiro, fue con los dos delincuentes hacia la seccional más próxima.

Antes de dirigir Montevideo, Ruiz fue jefe en cuatro departamentos: Lavalleja, Colonia, Canelones y Maldonado. Ocupó esos cargos en los dos gobiernos de Tabaré Vázquez y en el de José Mujica.

Los grupos radicales de izquierda lo señalan por haber comandado el operativo del Hospital Filtro, el 24 de agosto de 1994, donde murieron dos personas.

La carrera de Ruiz terminó la pasada semana luego de una reunión con Gustavo Leal, quien se desempeñó durante ocho años en el ministerio cuando Eduardo Bonomi estuvo a cargo. Ruiz y Leal mantuvieron contacto desde marzo porque el exdirector de Convivencia y Seguridad Ciudadana le pasaba información que le llegaba de parte de vecinos. El viernes 23 se reunieron en Jefatura delante de varios jefes. Leal había sugerido hacerlo en otro lugar, pero a Ruiz no le importó. El encuentro llegó a oídos de Larrañaga y lo demás ya es historia. El ministro adujo que tenía varias diferencias previas. Ruiz pensaba dejar el cargo en marzo para jubilarse.

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