LUTO

Sanguinetti recordó a Larrañaga con una emotiva carta y lo definió como a "un gladiador"

El exmandatario dijo que la personalidad de Larrañaga "era intransferible" y lo recordó como alguien "frontal, abierto, amistoso".

Julio María Sanguinetti y Jorge Larrañaga. Foto: archivo El País.
Julio María Sanguinetti y Jorge Larrañaga. Foto: archivo El País.

El expresidente y actual secretario general del Partido Colorado, Julio María Sanguinetti, recordó a Jorge Larrañaga a seis días de su fallecimiento en una extensa y emotiva carta que publicó hoy en el "Correo de los viernes" y que la tituló: "Cayó un gladiador".

"Jorge Larrañaga cayó como vivió, a fondo. Y solo así, por la muerte, podía detenerse el empuje que era su razón de ser. Su sentido de la política era misional. La batalla que dio el año pasado con su campaña de 'Vivir sin miedo' fue la expresión mayor de esa vocación que nacía de una idea que se transfiguraba en pasión. Batallando en solitario, sin estructuras ni medios, sacudió la conciencia pública y llegó más allá de lo que pudiera pensarse", sostuvo.

Respecto a la tarea que venía llevando a cabo en el Ministerio del Interior, dijo que "honró verticalmente ese compromiso". "Peleó porque la ley de urgencia respondiera a la nueva visión de una lucha frontal contra el crimen organizado. Lo logró y a esas normas de respaldo a la policía y garantía para los ciudadanos, le puso la carnadura de una gestión vivida como un compromiso existencial. Estaba en todos lados, asumía responsabilidades y venía logrando ese difícil equilibrio entre una policía volcada con decisión a su objetivo y el riesgo del desborde, que cuando excepcionalmente pudo ocurrir, de inmediato conjuró", explicó.

Asimismo indicó que "los resultados se empezaban a ver en el número de delitos". "Más allá de esa visión cuantitativa, sin embargo, la sociedad uruguaya sentía que había un Estado presente, un Ministro a cargo, una policía con ánimo, una calle que había dejado de ser tierra de nadie, una ley que no era letra muerta sino vigencia efectiva", remarcó Sanguinetti.

El expresidente indicó que Larrañaga, "como siempre en la vida política", supo "de éxitos y también de sinsabores". "Ni lo embriagaron aquellos ni lo detuvieron éstos. Nunca un tropezón fue caída, como lo demostró en esta etapa final en que no habiendo sido victorioso adentro de su partido, lo ha sido en el país todo, al que se ganó con un formidable esfuerzo", añadió.

Sanguinetti dijo que la personalidad de Larrañaga "era intransferible" y lo recordó como alguien "frontal, abierto, amistoso". "Agonista siempre pronto para subirse a un caballo a honrar un prócer o lanzar una campaña política sin más ropaje que su convicción y esa voluntad que no sabía de fatigas", sumó.

"Si algo le faltaba a su trayectoria, el modo cómo el país se sacudió ante su fallecimiento le ha añadido el fallo rotundo de un respeto generalizado. Que rubrica por cierto su vida política, pero arroja también una contribución ejemplar al ejercicio de la política, tantas veces incomprendido por quienes, mirando de lejos, no advierten lo que es el peso de una profesión sacrificada. Y digo profesión con énfasis, porque quien como Larrañaga le dedicó cuarenta años de su vida y fue administrador, legislador, dirigente, es alguien que ejerce un real y complejo oficio, con la intransferible sabiduría que da su ejercicio. Me atrevo a decir: ¿no cayó este gladiador en plena batalla y herido por ella, al reclamarle una entrega en que su voluntad superó a sus posibilidades físicas?", planteó.

"En lo personal, éramos amigos. Amigos. Su vozarrón en el teléfono, diciéndome 'cómo anda, jefe' me traía en cada ocasión un mensaje de fraternidad que salteaba la distancia generacional. Hablábamos de todo, de lo de él y de lo nuestro, cada cual desde su mirada, coincidiendo siempre en el servicio a la República", finalizó.

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