ACTIVISTA POLÍTICA CUBANA

Rosa María Payá: “No hay que tratar a dictadores como presidentes legítimos”

La hija del activista cubano Oswaldo Payá pide que no se invite a los actos del 1° de marzo al presidente cubano Miguel Díaz Canel, en el entendido de que “no fue electo por nadie”.

Rosa María Payá, activista política cubana opositora al régimen cubano de Castro. Foto: Leonardo Mainé
Rosa María Payá, activista política cubana opositora al régimen cubano de Castro. Foto: Leonardo Mainé

La hija del activista cubano Oswaldo Payá, fallecido en el año 2012, se encuentra visitando Montevideo en busca de que el gobierno de Luis Lacalle Pou cambie la forma en que Uruguay se relaciona con la isla.

Solicita que no se invite a los actos de asunción del 1° de marzo al presidente cubano Miguel Díaz Canel en el entendido de que “no fue electo por nadie”. Por otro lado, advierte que la Inteligencia cubana está infiltrada en todo el continente americano y denuncia la existencia de 120 presos políticos en Cuba.

-Viene de una visita a La Paz, Bolivia, y tiene previsto reunirse con las autoridades electas uruguayas. ¿Cuáles son los objetivos de su agenda?

-Estamos teniendo reuniones de trabajo, tenemos una entrevista con la vicepresidenta (electa) Beatriz Argimón. Vinimos a felicitar por la victoria y tenemos intención de intercambiar ideas y propuestas con respecto a la posición que esperamos tome Uruguay sobre la causa de la defensa de la democracia en la región, en particular en Cuba. También queremos hablar sobre los casos de Venezuela y Nicaragua porque están conectados. Desde La Habana y el régimen castrista se coordina la actividad criminal de las dictaduras de la región. Esto afecta a los países que sufren los regímenes totalitarios pero también a los países circundantes. Se generan problemas como las migraciones forzosas y los intentos de infiltración que hizo la dictadura cubana. Esta victoria política en Uruguay es una promesa de ver una política más comprometido con la democracia.

-¿Cree que hubo una coordinación con Cuba, Nicaragua y Venezuela durante los gobiernos del Frente Amplio?

-Más que una opinión es un hecho. En algún momento fue cómplice con las atrocidades que se han cometido en estos países. Yo hablo por el caso cubano. Cuba es un escenario prepolítico, hay un solo partido, el comunista. Tenemos más de 120 presos políticos. En este momento uno de los líderes de la oposición cubana, un defensor de los derechos humanos, como somos todos los opositores en Cuba, lleva más de 110 días en prisión haciendo huelga de hambre. Hemos visto la solidaridad de otros gobiernos, pero no el del Frente Amplio.

-En Venezuela se dice que el gobierno está en La Habana.

-Es una realidad objetiva. Por ejemplo, el aparato represivo ha sido exportado desde el régimen cubano hacia Venezuela. La guardia personal de (Nicolás) Maduro está compuesta por agentes de la seguridad del Estado de Cuba. Participan de las torturas a venezolanos, están en la actividad criminal que va más allá de la represión, tiene que ver con el narcotráfico, el tráfico de influencias y la corrupción. De todo esto hay datos. En mi opinión esos datos son la punta del iceberg. Estamos hablando de un régimen que viene operando hace 60 años en toda la región. Tiene un aparato de inteligencia muy potente que fue entrenado por la KGB y la Stasi. Se infiltran en toda la región utilizando estas técnicas, puede desestabilizar sistemas democráticos como hemos visto en Ecuador. Una semana antes de la crisis entraron 250 cubanos con pasaporte oficial. También lo vimos en Bolivia, allí el actual ministro de gobierno, Carlos Murillo, describió cómo Evo Morales le entregó la seguridad del Estado al aparato de Inteligencia cubano. Estamos hablando de una amenaza a la paz y la estabilidad de varios países de la región. Esa amenaza debe ser detenida.

-En Uruguay hay cada vez más cubanos. ¿Por qué se produce ese fenómeno?

-Las dictaduras son situaciones anti humanas. Nadie quiere vivir en una cárcel. Los cubanos huyen de la represión y la falta de oportunidades y derechos en el país. Los venezolanos también huyen de una situación muy parecida. Los cubanos llegan con muchas ganas de trabajar, pero su tragedia es tener que haber abandonado su país. Lo bueno es que estamos en un momento en que las dictaduras también están frágiles. Es momento de coordinar entre las democracias de la región para ayudar a los pueblos que están sufriendo y superar las dictaduras.

La solicitud de cédulas uruguayas por parte de emigrantes cubanos y venezolanos sigue creciendo en Uruguay. Foto: Leonardo Mainé
La solicitud de cédulas uruguayas por parte de emigrantes cubanos y venezolanos sigue creciendo en Uruguay. Foto: Leonardo Mainé (Archivo)

-¿Qué espera que haga el futuro gobierno uruguayo?

-Hay una oportunidad de ayudar al pueblo cubano. Nosotros también queremos vivir en democracia. Hay algunas cosas prácticas que se pueden hacer. La más pequeña de ellas es no tratar a los dictadores como si fueran presidentes democráticos. Por ejemplo, no invitar a Miguel Díaz Canel, a él no lo eligió nadie, lo puso a dedo a Raúl Castro, a la toma de posesión. Tampoco se debería invitar a Maduro ni a Ortega. Si de oficio ya se mandó la invitación deberían quitársela. También sería bueno coordinar acciones de presión con otras naciones del continente que fueron agredidas como Bolivia, Colombia o Brasil.

-Aquí hubo una misión cubana de oculistas. ¿Cómo se vive en Cuba estas acciones? ¿Qué busca el gobierno cubano?

-En Cuba se precisa mucho, los médicos cubanos hacen lo que pueden. Muchos de ellos no tienen opción y tienen que salir a estas misiones forzosas. Es la única forma que tienen para juntar unos dólares y comprar un refrigerador, por ejemplo. El salario que percibe el médico es del 35% de lo que debería cobrar, el resto va a manos de la dictadura. El castrismo hace trabajo esclavo con médicos cubanos para enriquecerse. Con este sistema también infiltran gente.

-Usted habló de narcotráfico. ¿Cuanto pesa el negocio ilícito de las drogas en Cuba?

-Tiene un rol importante, no comenzó ahora. Las relaciones del régimen a de La Habana con el narcotráfico tienen 30 años y más. El vínculo con organizaciones criminales como las FARC tiene 50 años. El narcotráfico es una vía de financiamiento de estos regímenes.

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