campaña electoral

Peña no volvió a Ambiente porque tenía previsto renunciar en agosto de cara a una posible candidatura

La confirmación de que finalmente era licenciado lo posiciona como posible precandidato del sector de cara a las internas de 2024.

Adrián Peña, líder de Ciudadanos -Partido Colorado-
Adrián Peña, líder de Ciudadanos -Partido Colorado-.
Foto: Juan Manuel Ramos

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Por Carlos Tapia
Al momento que estalló la polémica por su título, el exsenador Adrián Peña evitaba cuanto podía hablar de candidaturas. Incluso a sus más allegados les decía que se sentía cansado, porque entre el Ministerio de Ambiente, su actividad privada en una empresa avícola y la coordinación de Ciudadanos, sus jornadas solían ser de 20 horas. “Estoy viendo la posibilidad de dejar todo esto”, expresó más de una vez a dirigentes que empezaban a verle cierto potencial. Pero esto cambió y su candidatura ya es algo más que posible.

Peña prepara una gira por el interior. Y cuando le dijo al presidente Luis Lacalle Pou que no quería volver al ministerio -luego de que este le señalara que estaba “en su derecho” si quería hacerlo, dado que finalmente sí estaba recibido- pesó sí el hecho de que Robert Bouvier ya había avanzado mucho en la transición, pero también fue determinante otra cosa: el colorado -según señalaron a El País varios dirigentes- ya tenía previsto renunciar en agosto de este año para ponerse en modo campaña.

Cronología

La idea de algunos colorados de que Peña fuera candidato parecía diluirse el último jueves de enero, cuando el semanario Búsqueda informó que se había presentado alguna vez como licenciado -y otras tantas dejó que otros le atribuyeran el título- aunque no lo era. Ese mismo día le dijo a Lacalle Pou que si bien esto había pasado alguna vez, en 2022 él había vuelto a cursar y se había recibido. Para el mandatario esto fue suficiente, pero el domingo siguiente también Búsqueda informó que, según la Universidad Católica, la faltaba una materia, un seminario en Simulación de Gestión.

Lo que siguió también es historia conocida. Peña renunció al ministerio. Lo hizo en una conferencia de prensa en la que reconoció haber mentido. Y tras esto sus posibilidades de ser candidato más se diluyeron. Para Presidencia de la República, el exministro nunca dejó de ser el referente del sector mayoritario del Partido Colorado. Tampoco lo dejó de ser para los legisladores de Ciudadanos. Pero lo cierto es que su peso político ya no era el mismo, e incluso algún que otro dirigente llegó a plantear en reuniones privadas que quizá no era conveniente que Peña continuara siendo el mayor representante del grupo, como lo había venido siendo desde la renuncia a la política en 2020 del exministro Ernesto Talvi.

Toda esta novela tuvo una vuelta de tuerca el pasado lunes, cuando El País informó que Peña sí estaba recibido. Minutos antes de que esta noticia saliera a la luz, el legislador envió un mensaje de audio de 5 minutos y 26 segundos a varios dirigentes colorados. “Amigos, les habla Adrián. Les mando este audio para contarles directamente una novedad en cuanto a la polémica por mi título universitario. Como ustedes recordarán, yo informé públicamente que creía tener las materias aprobadas y la tesis defendida que habilitaban a tener el título en cuestión, y luego surgió una información que decía que me faltaba un curso de seis días (…) Esta información causó gran impacto y llevó a mi renuncia”, empezaba diciéndoles Peña -en el audio al que accedió El País-, para luego contar la travesía que había vivido en los últimos días.

Allí contaba que excompañeras de clase le confirmaron que sí había hecho la materia. Que logró ubicar a un profesor, y que este encontró un correo electrónico en el que se demostraba que había cursado. Y que después llamó a la Universidad Católica para pedir el acta correspondiente, y a partir de esto quedó comprobado que sí había terminado de cursar la licenciatura.

“Para mí esto es muy importante porque salva mi honor”, siguió Peña en el audio, y se le quebró la voz a la hora de valorar el apoyo que recibió de sus compañeros políticos.

“Se abre ahora una etapa de diálogo. La vida política es dura. Ustedes saben que me he entregado de cuerpo y alma a esto”, terminó diciendo Peña, que decidió tomarse unos días antes de volver al ruedo político, cosa que iba a hacer a fines de marzo, pero terminará concretándolo ya en abril.

También volverá a la coordinación oficial de Ciudadanos -aunque igual ese rol lo siga cumpliendo desde las sombras-, donde las dificultades de liderazgo se hicieron latentes sin Peña.

Hay quienes en Ciudadanos piensan que toda esta polémica, por más que sigue siendo cierto que durante un tiempo Peña se presentó como licenciado sin serlo, vuelve a posicionar su figura -incluso hay quien advierte que esto está pasando más que nunca- no solo dentro de su sector, sino también como uno de los principales referentes colorados, ante la inminencia de que el expresidente Julio María Sanguinetti es poco probable que vuelva a presentarse -y aún no hay un claro sucesor-, y en un contexto en el que el regreso de Pedro Bordaberry se torna cada vez menos probable.

“Creían que el hijo pródigo iba a ser Pedro, pero finalmente terminó siendo Adrián”, lanza un importante dirigente de Ciudadanos. Su regreso entusiasma a muchos, porque advierten que le ha permitido una mayor visibilidad, y lo habilita a desarrollar, también, una estrategia de campaña que ponga en evidencia ciertos matices con el gobierno.

En su génesis, Ciudadanos se pensó como una alternativa a aquellos votantes de centro-izquierda que no veían en el astorismo un plan que los identifique. Eran aquellos que advertían que los sectores más a la izquierda de esa fuerza político (comunistas, socialistas, MPP, etc.) llevaban a una radicalización de las ideas y un estilo de gobernar con el que no estaban cómodos: los llamados frentistas desencantados.

Talvi logró captarlos con un discurso moderado, batllista y con ideas que él definía como de una izquierda liberal. Muchos en Ciudadanos sienten que estas ideas se han “licuado un poco” dentro del gobierno de coalición. Esto quedó en evidencia esta semana pasada, con dirigentes que se molestaron cuando algunos de sus compañeros se sacaron una foto con Lacalle Pou en el Parlamento. “Si somos todos lo mismo, desaparecemos”, dijo uno de ellos a El País.

Con Peña fuera del ministerio, la idea es volver a marcar un estilo propio, diferenciándose en algunos casos de lo que se plantea en Torre Ejecutiva. Esto, de todos modos, se planea hacer de forma mesurada, “no al estilo de Cabildo Abierto”, dicen. También piensan en marcar mayores diferencias ante el sanguinettismo.

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Las llamadas de Ernesto Talvi durante la crisis

Una de las personas que más habló con Adrián Peña durante toda esta crisis, por teléfono desde Madrid, fue el excanciller y anterior líder de Ciudadanos, Ernesto Talvi. Fueron varias las comunicaciones, según supo El País. Y lo que le planteó fue su respaldo.

Sin Talvi, Peña se convirtió -algo que era inimaginable para la gran mayoría de los dirigentes de Ciudadanos- en el mayor referente del sector colorado que acumula más cargos de gobierno y que además mantiene una estructura fuerte en el interior, la que fue creada por el propio exministro.

Si Peña quiere ir como candidato, es esperable que se genere una discusión interna en cuanto a si conviene que el referente en 2024 sea él o Robert Silva, presidente de la ANEP. Algunos advierten que la visibilidad que está teniendo este último por la reforma educativa puede ser capitalizada, aunque también es cierto que como esta se aplicará recién a partir de mañana lunes en el sector público, es poco probable que le den los tiempos para mostrar resultados.

También algunos temen un golpe a fin de año, cuando aparezcan los resultados de las pruebas PISA, que -aunque se hicieron antes de la reforma- mostrarán la situación del sistema durante esta administración.

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