Los accidentes laborales, después de la caída que se registró en 2020 por la pandemia, tuvieron un crecimiento sostenido año a año. Esta tendencia se cortó en 2025, según destacó el ministro de Trabajo y Seguridad Social, Juan Castillo, cuando se estabilizó este indicador. Al mismo tiempo, señaló que existe una “gran preocupación” por “problemas” que antes, cuando inició en el mundo laboral décadas atrás, no había: la “enfermedad mental y las distintas emociones y presiones psicológicas”.
El Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS) presentó este lunes los resultados del indicador de incidencia de los accidentes laborales registrados entre 2014 y 2025, que mide los siniestros en función de la cantidad de trabajadores.
El asesor técnico del ministerio Mathías Cosentino explicó que, al ponerle la lupa a los siniestros de los últimos años, se detectó un quiebre por la pandemia que determinó dos periodos. Antes del covid (entre 2014 y 2019) hubo una “marcada disminución en la incidencia” de los accidentes. En tanto, después de 2021 hubo una “suba sostenida” salvo en 2025 porque, por primera vez, no se dio un aumento de los accidentes en comparación con el año anterior.
Las cifras marcan que en el primero periodo, que es previo a la pandemia (entre 2014 y 2019), se dio una “disminución estadísticamente significativa en la incidencia de los accidentes laborales” con una caída anual en promedio de 5,15%, indicó, y añadió que esto se traduce en que en el periodo hubo una reducción acumulada del 23%.
En cambio, después de la pandemia de 2020, es decir, entre 2021 y 2024, hubo una “tendencia de incremento estadísticamente significativo en promedio anual” de una suba de 5,76%. Esto significa que “en el periodo completo se observó un aumento acumulado del 18%”, añadió.
Pero en 2025, destacaron en el MTSS, la incidencia de los accidentes laborales no aumentó con respecto al año anterior.
Cosentino explicó que para 2025, con base en este indicador, se proyectó una incidencia de 3.194 accidentes por cada 100.000 cotizantes. Sin embargo, en la realidad hubo 3.006, lo que se traduce —señaló— en una “estabilización cuando se venía con una suba sostenida desde 2021”.
Por otra parte, se utilizó el Índice de Disimilitud Estructural, que es el cálculo del porcentaje de trabajadores que aportan en el BPS que se “tendrían que redistribuir entre ramas de actividad para que la composición sectorial del empleo entre los años que se comparan sean iguales”.
Este indicador —señaló Cosentino— “demostró muy pocos cambios en la composición sectorial”, por lo que el “aumento en la incidencia en el período 2021-2024 y la estabilización entre 2024 y 2025 no podría ser atribuido a cambios sustanciales en la distribución sectorial de las personas”.
Ante estos resultados, el inspector general del Trabajo y de la Seguridad Social, Luis Puig, hizo hincapié en el trabajo que se viene haciendo en el ministerio, en especial, el compromiso nacional que se lanzó en abril de 2025. En esa línea, señaló que la “falta de coordinación entre el Estado y los actores sociales sumado a la precarización y la informalidad laboral son los principales caldos de cultivo para la ocurrencia de los accidentes laborales”.
Asimismo, Puig —aunque sin dar números— aseguró que “se viene produciendo una baja importante en accidentes mortales en las distintas áreas” en 2025. Pero hizo una salvedad: no sucede “en los accidentes de tránsito en ocasión del trabajo”. Esto porque hubo un incremento “a nivel de transporte de carga, colectivo interdepartamental y deliveries, por lo que es una áreas en la que hay que poner el foco porque” este resultado “tiene que ver con la precarización en el trabajo”.
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