Desde el inicio del actual período parlamentario, el 15 de febrero de 2025, se presentaron un total de 858 proyectos de ley, de los cuales solo 95 fueron aprobados, el 11%. La amplia mayoría de los que lograron convertirse en ley —el 83%— fueron impulsados por el Poder Ejecutivo, que remitió 214 iniciativas, de las cuales 79 obtuvieron el apoyo necesario y completaron el trámite parlamentario.
En tanto, diputados y senadores presentaron 644 iniciativas —tres de cada cuatro de las 858 ingresadas—, pero solo 16 lograron prosperar y convertirse en ley. Esto representa apenas el 2,5% de los proyectos presentados por los legisladores y el 17% del total de iniciativas aprobadas. En el caso de los proyectos remitidos por el gobierno, el 37% —de los 214— completó el proceso parlamentario y se convirtió en ley.
La información se desprende de un trabajo realizado por el Centro de Estudios de Políticas Públicas (CEPP), actualmente presidido por el expresidente de Ancap Alejandro Stipanicic. El trabajo incluye cantidad de pedidos de informes presentados, tasa de respuesta de parte del gobierno e incluso estudia la cantidad de legisladores que cuentan con formación universitaria completa, tanto en Diputados como en el Senado.
“Los indicadores utilizados por el Observatorio describen distintas dimensiones de la actividad parlamentaria, pero no constituyen, por sí solos, una evaluación de la calidad o el desempeño de los legisladores. Una mayor cantidad de proyectos de ley, pedidos de informe u otras actuaciones no implica necesariamente un mejor desempeño parlamentario”, se aclara.
Con respecto a la aprobación de iniciativas parlamentarias —el estudio incluye agosto de 2026— el trabajo concluye que “el Parlamento, en los hechos, legisla poco por iniciativa propia; su tarea central parece enfocarse en aprobar, enmendar o rechazar los proyectos enviados por el Poder Ejecutivo”.
“A su vez, el 23% de los proyectos presentados corresponde a iniciativas de legislaturas anteriores que fueron reintroducidas durante el período, una práctica que adquiere distinta intensidad según los partidos políticos”, se agrega.
Proyectos y pedidos de informe
En lo que va del actual período parlamentario, el Partido Nacional presentó un total de 242 proyectos de ley, seguido por el Partido Colorado, con 221, y el FA, 154. En el caso de Cabildo Abierto fueron 27, mientras que Identidad Soberana elevó 15 y el Partido Independiente, cinco. Otros 34 proyectos fueron remitidos en conjunto por legisladores de distintos partidos.
No obstante, respecto de los proyectos provenientes del Poder Ejecutivo —el mayor porcentaje de los aprobados—, cabe señalar que muchos están vinculados al funcionamiento cotidiano del gobierno y son catalogados como “leyes de trámite”. En esta categoría se incluyen acuerdos internacionales menores, exoneraciones o subsidios puntuales, así como la denominación de edificios y espacios públicos, entre otros. Este tipo de iniciativas constituye la mayoría de las aprobados.
Pedro Bordaberry (40) es el legislador que más proyectos de ley ha presentado, seguido por Carlos Camy (21), Robert Silva (21) y Sergio Botana (21). “El indicador debe interpretarse exclusivamente como una medida de iniciativa legislativa individual. No mide la calidad, relevancia o complejidad de los proyectos presentados ni otras dimensiones de la actividad parlamentaria”, se precisa.
En materia de pedidos de informes, en los 18 meses transcurridos desde el inicio del actual período parlamentario se presentaron un total de 2.686, un promedio de casi cinco por día. Identidad Soberana concentra la mayor cantidad, con 973 pedidos: 562 corresponden a Gustavo Salle y 292 a Nicolle Salle. Le siguen el Partido Nacional, con 725; el Partido Colorado, con 629; el Frente Amplio, con 262; Cabildo Abierto, con 47; y el Partido Independiente, con seis. Hay otros 56 sin datos especificados.
Entre los blancos, el que más ha realizado pedidos de informes es el exsubsecretario de Salud José Luiz Satdjian y entre los colorados Marne Osorio, consigna el documento.
“Esta distribución resulta consistente con los diferentes incentivos asociados a la posición que ocupan los partidos dentro del sistema político. Los de oposición tienen mayores incentivos para recurrir a instrumentos de fiscalización y acceso a información sobre la actuación del gobierno, mientras que los legisladores oficialistas disponen de otros canales de vinculación más directa con el Poder Ejecutivo de turno”, se matiza.
Conformación y formación
Según el informe, al que accedió El País, la composición de las cámaras presentan diferencias relevantes en materia de género, edad y formación.
En Diputados, por ejemplo, las mujeres ocupan el 31% de las bancas y la edad promedio de sus integrantes es de 51 años. A su vez, de los 99 legisladores poco más de la mitad completó estudios universitarios o de posgrado, “aunque existe una importante heterogeneidad en la trayectoria educativa”. En ambas cámaras poco más de la mitad completó estudios universitarios o de posgrado (Diputados 57%, Senado 55%). La oposición concentra más credenciales universitarias que el oficialismo.
“El Senado presenta un perfil de mayor edad, con un promedio de 58,5 años y una participación femenina del 26%. Más de la mitad de sus integrantes tiene 60 años o más y un 55% completó estudios universitarios, aunque la oposición concentra más credenciales en este sentido que el oficialismo”, se menciona.
En detalle, el informe del CEPP precisa que entre los senadores del Partido Nacional y el Partido Colorado el 80% tiene alguna carrera terciaria completa, mientras que en el caso del Frente Amplio (FA) la cifra es 35%. En la cámara baja, la diferencia es menor: 63% en la oposición y 50% en el oficialismo.
“El FA combina profesionales con una porción importante de dirigentes de origen sindical, docente o territorial, un dato que conecta con la naturaleza de cada bancada”, se indica.
En números, de entre los 31 miembros del Senado tres tienen secundario incompleto, dos completo, nueve terciario incompleto, 11 grado universitario y seis cursaron algún posgrado. “Estas características describen las credenciales educativas de quienes integran la cámara, pero no constituyen por sí mismas un indicador de capacidad o desempeño parlamentario”, se aclara.
Menos mujeres
En materia de género, aunque no es una novedad la menor presencia de mujeres en ambas cámaras, a partir de datos de julio y agosto de este año, el think tank discriminó la composición del Senado y de Diputados.
“Los datos muestran una cámara con una participación femenina minoritaria, una edad promedio superior a la de Diputados y trayectorias educativas diversas, con diferencias entre partidos. En el Senado, 26% de sus integrantes —incluida la vicepresidenta, Carolina Cosse— son mujeres, frente a un 74% de hombres. La distribución presenta diferencias importantes entre los bloques políticos”, se consigna.
En el FA, las mujeres representan el 40% de la bancada en la cámara alta. En la oposición, en cambio, solo una de sus 14 bancas está ocupada por una mujer: la senadora Graciela Bianchi. Por el oficialismo forman parte del Senado: Bettiana Díaz, Zulimar Ferreira, Liliam Kechichian, Patricia Kramer, Constanza Moreira y Blanca Rodríguez.
Al igual que ocurre en la cámara alta, en Diputados las mujeres también son minoría, pero representan el 31% del total del cuerpo frente al 69% de hombres.
“LA distribución presenta diferencias entre partidos. El FA (48 bancas) registra la mayor participación femenina, con un 40% de su bancada, mientras que la proporción desciende a 24% en el Partido Nacional (29 bancas) y al 18% en el Partido Colorado (17 bancas)”, resume el informe.
En los casos de Cabildo Abierto e Identidad Soberana, cada bancada está integrada por dos representantes —un hombre y una mujer—, mientras que el Partido Independiente cuenta con un solo representante, Gerardo Sotelo.