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La estrategia de Laura Raffo para diferenciar su figura del Herrerismo puro, de cara a la campaña electoral

Raffo y su entorno saben que lo que tienen por delante es un largo camino en el que se buscará acortar todo lo posible la distancia que hay hoy con Delgado.

Laura Raffo
Laura Raffo.
Foto: Leonardo Mainé

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Por Joaquín Silva
Aunque es pleno marzo de 2023 y lo políticamente correcto en el Partido Nacional sigue siendo decir que es temprano para hablar de candidaturas, lo cierto es que quienes trabajan en ellas no solo hablan al respecto en un sinfín de reuniones que siguieron a las clásicas del verano, sino que incluso hay quienes comenzaron a pensar en el después.

Porque ya hay razonamientos -en el marco de planes, estrategias, eventuales pasos a seguir - que se formulan con un visor que llega el 2024 y a veces alcanza el 2025, si el escenario que se proyecta -y es el que suele proyectarse, porque no se juega a perdedor- es el del triunfo en las próximas elecciones nacionales.

Por eso, quienes rodean hoy a las figuras que ya se presentan como los precandidatos blancos con más chances de disputarle la Presidencia al Frente Amplio el año que viene -Álvaro Delgado y Laura Raffo- planifican en detalles cada vez más profundos la campaña que será lanzada oficialmente en cuestión de pocos meses -algunos hablan de mediados de año y otros, más cautos, del tercer trimestre.

La realidad de ambos es bastante distinta. Uno es el incuestionable favorito, según marcan todas las encuestas; la otra pelea el segundo lugar de las preferencias de los nacionalistas con la vicepresidenta Beatriz Argimón -que también ha dado señales sobre su intención de precandidatearse, aunque no dispone hoy de una estructura fuerte que la respalde-. Pero, sobre todo, uno es secretario de la Presidencia, mano derecha del presidente de la República y quien justamente busca presentarse como un candidato de “continuidad” de la gestión de Luis Lacalle Pou; y la otra es la presidenta de la Mesa Departamental nacionalista, sin compromiso con tareas de gobierno, con las manos libres para recorrer el país y posicionarse como su principal contendiente, y la representante de una “continuidad” pero “con cambios”.

A sus espaldas, la economista tiene la experiencia de haber sido candidata a intendenta de Montevideo y el respaldo del Herrerismo, que decidió hace tiempo apostar por su figura, en particular luego de que Lacalle Pou, en una reunión ya histórica que se hizo en la residencia de Suárez y Reyes el 20 de octubre del año pasado, habilitó las múltiples candidaturas dentro del Partido Nacional.

Raffo y su entorno saben que lo que tienen por delante es un largo camino en el que se buscará acortar todo lo posible la distancia que hay hoy con Delgado. Es un proceso que ya comenzó y que puede resumirse en tres objetivos, dos de los cuales fueron o están siendo cumplidos, según entienden quienes ya trabajan en esta precandidatura.

El primero de todos era, tal vez, el más sencillo. “Posicionarla a nivel nacional”, algo para lo cual siempre es necesario que la figura disponga de antemano un alto nivel de conocimiento en la ciudadanía. Así ocurrió con Raffo, la campaña por Montevideo en 2020, y el 40% de los votos capitalinos cosechados en mayo de ese año como candidata de toda la coalición multicolor fue una catapulta más que suficiente para instalarla en la opinión pública.

El segundo objetivo, que también se considera “logrado”, era buscar que las elecciones internas “se polaricen” entre Raffo y Delgado.

El tercero, punto en el que se está en desarrollo, parte de la siguiente premisa: los primeros pasos que ha dado Raffo en la escena nacional fue, justamente, con el Herrerismo en sus espaldas -al que además Raffo tiene una ligadura natural por ser hija de Juan Carlos Raffo, quien fue dirigente y ministro herrerista.

Y eso tiene como efecto la inevitable asociación de su nombre a este histórico sector blanco, cuando el Herrerismo está buscando que la futura precandidata represente algo más amplio. Algunos han mencionado que el concepto que sintetiza este desafío es la “desherrerización” de la economista y buscar así la “pata wilsonista que está faltando”, pero otros prefieren no hablar en esos términos, porque para empezar la idea no es “renegar del Herrerismo” sino presentar a la candidata como una figura que trasciende ese marco, pero además porque el corte herrerismo-wilsonismo está cada vez más diluido dentro del partido que una vez fue de Aparicio Saravia.

El punto en el que está el Herrerismo, entonces, es en cómo concretar este último objetivo.

Hoy trabajan en la búsqueda de acuerdos para zurcir una federación de grupos similar a la que en 2019 llevó el nombre de Todos Hacia Adelante, edificada en torno a Lacalle Pou.

Por eso han proliferado las conversación con integrantes de Alianza Nacional (ver recuadro), así como con varios intendentes -como por ejemplo Carlos Moreira- y con diputados independientes, como Gonzalo Mujica, Javier Radiccioni y Pablo Viana.

Y todo esto como parte de un principio central, que es que la precandidatura de Raffo siempre se entienda como expresión “partidaria y no sectorial”.

¿Qué quiere decir esto? Poder evitar lo que, a juicio de algunos herreristas, ocurrió con Aire Fresco, la agrupación desde la cual se forjó el liderazgó y la llegada al poder de Lacalle Pou. Esa fue una particular historia que llevó a que, en los hechos, la representación en el gobierno estuviera mayoritariamente compuesta por dirigente de este sector -lo que produjo reclamos en el partido que hoy perduran.

De manera que si se logra forjar “una conducción más colectiva”, en la que participe el Herrerismo y todas las agrupaciones que se sumen, se anticipará a eventuales conflictos por cargos y representación.

La economista, mientras tanto, sigue cultivando la “cercanía y la empatía” que, entienden quienes están con ella, tiene “naturalmente con la gente”. Y, para eso, recorre el país sin apuro, para brindar a esa tarea tiempo de calidad.

La señal que dio Camy y que se tomó como un “casi” acuerdo

Unas puntuales declaraciones que hizo a Búsqueda el jueves pasado el presidente de Alianza Nacional, Carlos Camy, no pasaron desapercibidas entre los blancos, porque dieron a entender que se está cerca de un acuerdo entre este sector fundado por el fallecido Jorge Larrañaga y el Herrerismo. Definida Raffo como la “continuidad con cambio”, Camy dijo que se debería “promover cambios”. Fuentes nacionalista indicaron a El País que las negociaciones con esta agrupación están “casi” cerradas, aunque falta. Otros integrantes de Alianza, como Luis Calabria o Santiago González, entre otros, ya definieron en cambio su apoyo a Álvaro Delgado.

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