El Ministerio del Interior quiere empezar a quitar la libreta de conducir a los conductores que se les detecta cocaína en los controles en el tránsito. Esto, que ya se hace con el cannabis y el alcohol, no sucede con esta droga. Pero el cambio que se quiere no es tan sencillo: se precisa hacerlo a través del Parlamento, por lo que se presentó como parte de la Rendición de Cuentas, proyecto de ley que suele incluir varias iniciativas que van más allá de lo presupuestal.
La situación actual es que se le aplica una multa a quien se le detecta cocaína, sin embargo, no hay una inhabilitación, explicaron a El País desde el ministerio. En la propia Rendición de Cuentas se indica que existe un “vacío regulatorio” cuando los inspectores detectan esta droga, lo que genera una “asimetría normativa y operativa” en comparación con otras sustancias —como el alcohol y el cannabis— que “afectan gravemente las capacidades de conducción”. Esto provoca —se continúa en el documento que presentó El Poder Ejecutivo— “incertidumbre en la actuación y limitando la eficacia preventiva del sistema de control vial”.
Asimismo, el Ministerio del Interior argumenta el cambio con que existen “elementos técnicos y evidencia científica suficiente que indican que el consumo de cocaína altera significativamente las capacidades cognitivas, perceptivas y de reacción necesarias” para la conducción segura. En esa línea, asegura que esta droga incrementa los “niveles de riesgo” de siniestros en el tránsito.
Al mismo tiempo, se advierte que la ausencia de inhabilitación y retiro de permiso de conducir “debilita el carácter preventivo y disuasorio de los controles” en el tránsito.
De la Unidad Nacional de Seguridad Vial (Unasev), su presidente Marcelo Metediera opinó en diálogo con El País que la problemática “no se resuelve con una resolución administrativa sino con trabajo con la academia para ver el efecto de las drogas”, incluidos los medicamentos, “en la conducción”. A su vez, hizo hincapié en la necesidad de que se prepare al “sistema de salud para que tenga la capacidad para resolver las confirmaciones que pueda querer hacer la persona”.
Hoy una persona a la que se le detecta consumo de alcohol o cannabis en un control de tránsito puede hacer una doble verificación a su propio costo. Para el alcohol, el conductor puede ir a un centro de salud habilitado para sacarse sangre en las dos horas siguientes a la espirometría. En tanto, para el THC, se puede hacer una muestra de saliva especial —que hace el propio inspector— para enviar a un laboratorio. En ninguno de los dos casos el pedido de contraprueba —explica la Unasev en su sitio web— deja en suspenso la medida de inhabilitación.
Durante 2025, murieron 471 personas en el tránsito en 22.482 siniestros (se contabilizan los que tienen lesionados). La Unasev no da datos sobre siniestros con personas que consumieron cocaína pero sí sobre espirometrías. El resultado es que el 95% de los conductores que protagonizaron un accidente (19.285 controles) no tenía alcohol en sangre. En tanto, entre quienes dieron positivo, el 88,8% eran varones y el 11,2% restante mujeres.