En la Intendencia de Montevideo (IMM) hay funcionarios que cada tanto, desde hace años, faltan varios días a trabajar. Esas inasistencias injustificadas les han provocado sumarios y sanciones, pero en algunos casos, pese a que la conducta se reiteró durante casi 20 años, no han implicado su destitución.
Hay un funcionario del Servicio de Operación y Mantenimiento de Saneamiento que entró a trabajar en 1991 y que desde 2007 fue suspendido diez veces. Fueron casos en los que faltó durante varios días a trabajar sin justificación. En algunas ocasiones avisó antes y en otras no.
En cada situación se le hizo un sumario y luego, meses o años después, llegó la sanción. Fue suspendido tres veces en 2007, una en 2008, dos en 2009, una en 2011, otra en 2016, otra en 2024 y una recientemente en 2026.
Como detalle, hubo tres años seguidos en los que acostumbró a faltar varios días en diciembre: lo hizo en 2008, en 2009 y en 2010 (de esto hay sumario, pero no se encontró sanción).
Según las resoluciones publicadas en el sitio web de la Intendencia de Montevideo que dirige hoy Mario Bergara, en total faltó a trabajar por lo menos 132 veces, lo que implicó que estuviera unos 246 días suspendido sin goce de sueldo. Es decir, en total no se desempeñó en sus funciones durante 378 días a lo largo de dos décadas. Básicamente, más de un año calendario no trabajó.
¿Qué dice la norma?
Para destituir a un funcionario, el intendente necesita la autorización de la Junta Departamental, según establece la Constitución de la República.
De acuerdo al artículo 275, la Junta deberá “expedirse dentro de los cuarenta días” y “de no hacerlo, la destitución se considerará ejecutoriada”.
¿Y cuándo la intendencia define echar a un funcionario? El estatuto del funcionario, que está en el Digesto Departamental dice que la destitución se puede aplicar en el caso de una “falta gravísima”.
Y la “reincidencia” funciona como agravante. El propio digesto define la reincidencia como la comisión de “nuevas faltas” antes de que se hayan cumplido cinco años de las sanciones por las anteriores.
En el caso del funcionario, sus inasistencias se reiteraron, una y otra vez, dentro de ese plazo. Además, se cumplió con otro requisito, antes de definir la eventual destitución hubo sumarios.
En cualquier caso, a este funcionario nunca se lo echó. Y no es el único caso.
Un caso más grave
Hay una funcionaria que tuvo más faltas y en menos tiempo que el trabajador de Saneamiento. Ella faltó 154 veces en menos de ocho años y tampoco ha sido destituida.
Trabaja en el Parque Villa Dolores, que en los últimos años ha dejado evidencia de ser una unidad muy conflictiva de la intendencia. A las distintas irregularidades y a la intoxicación de niños con agua de un juego, se le suma el caso de esta funcionaria. Desde 2019 fue sancionada cuatro veces y en total estuvo suspendida sin goce de sueldo 285 días.
En 2018, se le iniciaron dos sumarios.
Uno fue por 17 inasistencias en los meses de julio y agosto. Ella se defendió diciendo que se había debido a una “delicada situación familiar”, pero el Servicio de Salud y Seguridad Ocupacional de la comuna dictaminó que no constaba la existencia de “una situación que justifique su ausentismo”. Luego, entre octubre y diciembre de ese año volvió a faltar: lo hizo 34 días.
En 2019 fue suspendida 40 días por el primer sumario y 70 por el segundo.
Pero a los meses, entre febrero y marzo de 2020, tuvo 25 inasistencias. Por esto, dos años más tarde, fue sancionada con 55 días sin goce de sueldo. En la resolución, la intendencia dice que la mujer “argumentó problemas de índole personal”, pero para la comuna no justificaron las inasistencias.
Su conducta no cambió. Entre marzo y setiembre de 2023, tuvo 56 inasistencias. Esta vez, la sanción fue más severa: en febrero de 2025 fue suspendida por 120 días sin goce de sueldo.
Pero apenas volvió de su cuarta sanción, volvió a faltar. Antes de ser suspendida tuvo una inasistencia y luego, a partir de julio y hasta enero de 2026, faltó 21 días más. Por estas inasistencias se le inició un sumario recientemente que todavía no concluyó.
En resumen, en ocho años, la intendencia no contó con sus servicios durante 439 días (si se suman las faltas injustificadas y los días de suspensión). Se trata de más de un año calendario. De todas formas, no fue destituida.
A veces sí se destituye
Para cualquier persona que revise regularmente las resoluciones de la intendencia capitalina, es común encontrar sumarios o sanciones a trabajadores que faltan sin justificación.
Y en algunas ocasiones contadas, la comuna sí pide autorización a la Junta Departamental de Montevideo para destituirlos. Este proceso implica que los ediles, donde el partido político que resulte electo para gobernar la comuna capitalina tiene mayoría de forma automática, deban ser quienes finalmente aprueben o rechacen el despido de los funcionarios. Justamente en el Parque Villa Dolores hubo un funcionario que faltó a trabajar 245 veces en cuatro años y fue suficiente.
Las inasistencias sucedieron entre 2020 y 2023. La comuna pidió destituirlo en 2024. El hombre presentó un recurso de reposición y aludió a problemas de adicción, pero la intendencia lo rechazó.
Sin embargo, el gobierno departamental sostuvo que las declaraciones del exfuncionario “no se encuentran respaldadas documentalmente ni fueron acreditadas en debida forma”.
Más allá de este caso puntual, la secretaria general de la Asociación de Empleados y Obreros Municipales (Adeom), Silvia Tejera, ha dicho que la mayor parte de las inasistencias de funcionarios se dan “por tema de consumo y por tema de depresión”.
Se trata, de acuerdo a quien dirige el gremio de municipales, de una situación extendida entre los trabajadores municipales.
Por otra parte, en el año 2025 hubo otras dos destituciones por inasistencias: una en febrero cuando estaba al frente de la Intendencia de Montevideo Mauricio Zunino (que ocupó el lugar de la exintendenta y hoy vicepresidenta de la República, Carolina Cosse) y otra en octubre cuando ya estaba Mario Bergara al frente de la comuna capitalina.
Por un lado, se trató de una funcionaria que tuvo 122 inasistencias injustificadas y ocho días de licencia médica negada en menos de un año. La mujer trabajaba en el Centro Comunal Zonal 11 y la enorme cantidad de faltas se registraron entre marzo de 2023 y enero de 2024.
Por otro lado, hubo una funcionaria de la división Parques Protegidos que faltó 128 días entre 2023 y 2024. Además, tuvo inasistencias en 2025 cuando se ausentó, por ejemplo, durante todo agosto. En este caso, la mujer no ejerció su derecho de defensa.
La Junta se niega
Si se sigue revisando las resoluciones de este año de la intendencia capitalina, se encuentra un caso extraordinario. Refiere a un funcionario que entró por un concurso de discapacidad motriz o intelectual, que cometió dos rapiñas, que fue condenado pero declarado “inimputable” y que la Intendencia de Montevideo quiso destituir y no pudo.
Tras el procesamiento por la rapiña, la intendencia abrió un sumario y en 2020 pidió autorización para echarlo al entender que había perdido “la idoneidad moral para el ejercicio de la función pública”.
Sin embargo, en otra resolución de 2020 consta que la Junta Departamental rechazó la destitución.
Entonces, la intendencia dio por terminado el sumario sin atribuir responsabilidades al funcionario “tomando en cuenta que no se trata de juzgar una conducta que implique una falta administrativa”.
Ante esta situación, el hombre debió volver a trabajar a su unidad, que era el Servicio de Obras.
Una vez allí, en 2023, fue denunciado por protagonizar “situaciones de violencia”, incumplir tareas, desobedecer a superiores, tener conductas “inadecuadas” con compañeros y con bienes de la intendencia.
Fue así que la comuna lo suspendió durante tres meses y dijo que la sanción se atenuaba por la “buena conducta” del hombre quien no contaba con “antecedentes disciplinarios”.
En paralelo, la intendencia también lo suspendió durante 20 días sin goce de sueldo por haber faltado a trabajar 15 días en 2024.
De todas formas, durante el proceso de los sumarios que desembocaron en esas dos sanciones, el funcionario dejó de trabajar en el Servicio de Obras. En el marco de su “reinserción laboral” la Secretaría de Bienestar Laboral e Igualdad de Género promovió su traslado a otra unidad.
¿A dónde lo enviaron? Al Parque Villa Dolores.
El País consultó a la Intendencia de Montevideo para saber si la administración de Bergara buscaba cambiar el accionar ante estos casos, pero desde la comuna prefirieron no realizar ningún tipo de declaraciones.