Desde el "paternalismo" de Vázquez hasta Bergara que no logra acordar: cómo fue la relación de Adeom con cada intendente del FA

La mayoría de intendentes frenteamplistas en Montevideo -como Mariano Arana, Ricardo Ehrlich, Ana Olivera y Daniel Martínez- tuvo problemas con el sindicato

La directiva de Adeom, con Valeria Ripoll a la cabeza, en el Palacio Municipal de la Intendencia de Montevideo en 2019
La directiva de Adeom, con Valeria Ripoll a la cabeza, en el Palacio Municipal de la Intendencia de Montevideo en 2019
Archivo El País

En Nochebuena, parecía que la situación se había resuelto. La Intendencia de Montevideo y la directiva de la Asociación de Empleados y Obreros Municipales (Adeom) habían firmado un preconvenio colectivo.

Con un aumento sobre el Índice de Precios del Consumo (IPC) por primera vez en muchos años (de 1,5% en todo el periodo), avances en salud mental y la presupuestación de trabajadores, Mario Bergara había logrado destrabar con Adeom. Con la expectativa de que no continuaran las medidas sindicales, que suelen afectar principalmente la recolección de basura, el intendente podía lograr mejoras en su tema prioritario: la limpieza.

Sin embargo, en dos instancias distintas, la asamblea de Adeom rechazó el convenio al que llegaron sus autoridades y pidió mejores condiciones. Pero para la intendencia ya no hay margen de negociación, es decir, entiende que no se puede acceder a más de lo que se cedió en diciembre.

Ahora, el conflicto reanimado, con sus asambleas y paros, fue un factor clave para que se viera una situación paupérrima en las calles de Montevideo: otra vez muchísimos contenedores desbordados y rodeados de basura.

Bergara no parece encontrar la forma de calmar a Adeom. Pero, ¿cómo se relacionaron con el sindicato los anteriores intendentes del FA? ¿A qué accedieron los que lograron la paz sindical?

El sindicato sostiene que Martínez recorta personal pero contrata asesores. Foto: F. Flores
Protesta de Adeom.
Foto: Archivo El País

El “paternalismo” de Tabaré Vázquez

Cuando asumió como intendente de Montevideo en 1990, Tabaré Vázquez tenía el doble objetivo de implementar los valores ideológicos que el FA cosechaba desde los 70 y demostrar que un gobierno de izquierda podía ser exitoso en Uruguay.

Para Vázquez era clave la relación con los trabajadores, que venían reclamando su pérdida de salario en los últimos años. El primer intendente de la izquierda –y luego el primer presidente– se comprometió a recuperar un 30% el salario real y a reducir la jornada a seis horas diarias para los administrativos. La de los profesionales pasó de seis horas a cuatro.

Sorprendió hasta a los sindicalistas y motivó que se acusara a Vázquez de "paternalista".

“Tal vez fuimos paternalistas porque entendimos que no podemos partir exigiendo calificación, dedicación y mejor calidad en el trabajo si no otorgábamos un salario más digno y mejores condiciones de trabajo”, dijo María Julia Muñoz, directora de Recursos Humanos durante la intendencia de Vázquez.

“Y porque había asuntos que afectaban a todos los trabajadores y que no eran reivindicados por el gremio”, añadió en declaraciones que recoge el libro El camino de Tabaré (Planeta, 2020) de Ariel Bergamino.

Arana y la crisis del 2002

Mientras Vázquez se candidateaba a la Presidencia, Mariano Arana tomó la posta en Montevideo y fue intendente durante dos periodos desde 1994 a 2005.

El asesor de Arana, Salvador Schelotto, recuerda que durante ese tiempo hubo buenos y malos momentos con Adeom. “La relación de la intendencia con los trabajadores en los gobiernos del FA desde 1990 siempre fue compleja y con altibajos”, sostiene en diálogo con El País.

Como experiencia positiva, el arquitecto recuerda el trabajo de la comisión de vivienda IMM-Adeom que contaba con dinero de ambas partes para dar viviendas a trabajadores.

Otro episodio de buen relacionamiento entre ambas partes fue el convenio colectivo que se firmó en la primera intendencia de Arana donde se les otorgaba varios beneficios que fueron celebrados por el sindicato.

Sin embargo, para el comienzo del segundo periodo, ya la relación se había deteriorado: durante esta asunción, Arana fue abucheado.

Y todo se pondría peor.

Mariano Arana, exintendente de Montevideo por el Frente Amplio
Mariano Arana, exintendente de Montevideo por el Frente Amplio.
Foto: Nicolás Pereyra

En 2001 se firmó un nuevo convenio que mantenía a grandes rasgos las condiciones del convenio anterior. Pero un año después, en plena crisis de 2002, la comuna lo declaró nulo. De acuerdo al convenio, se debía aumentar el salario en base al IPC, pero este había alcanzado cerca del 20% y la intendencia no lo podía pagar.

En consecuencia, Adeom hizo 12 días de huelga, con piquetes para que los funcionarios que querían trabajar no pudieran entrar a la comuna e insultos a las autoridades. El ataque más recordado es el grito de “canceroso” a Ernesto de los Campos, el jerarca que en 2003 moriría justamente de un tumor.

Además, hubo otra acción por parte de los trabajadores que delimitaría el conflicto con la intendencia: miles de funcionarios demandaron que se les pagara lo que entendían que se les adeudaba por el ajuste de IPC.

Ehrlich, condicionado por los juicios

Al ingeniero y extupamaro Ricardo Ehrlich le tocó asumir en un contexto difícil: seguían los juicios y el conflicto con el sindicato.

 “Eso marcó mucho la etapa inicial del gobierno de Ehrlich”, recuerda Jorge “Chileno” Rodríguez, quien fuera el prosecretario en aquella época.

La intendencia ganó varios juicios con funcionarios, pero perdió el más importante, en el que estaban incluidos unos 4.500. Pero en lugar de pagarle a solo esos trabajadores, Ehrlich definió que lo justo era compensárselo a todos, a los 8000 que había en la comuna.

Esto implicó un gasto de decenas de millones de dólares. 

Ricardo Ehrlich señala la página de un libro. Foto: Archivo El País

“Recortó presupuestalmente, brutalmente, al gobierno de Ehrlich, pero a su vez despejó el conflicto central”, recuerda el dirigente del Partido Demócrata Cristiano en diálogo con El País.

Luego, se armó una bipartita con el sindicato, en la que estuvo el propio Rodríguez, y se alcanzó un nuevo convenio colectivo. Según la prensa de la época, incluyó un aumento salarial y una partida especial. Se acordó la paz

El exprosecretario dice que así se llegó a una “situación llevadera hasta el final del periodo”.

Ana Olivera: esencialidad ante “punto límite”

La administración de la comunista Ana Olivera tampoco escapó a los problemas con Adeom. A los meses de haber asumido, ya entendió que se había llegado a un "punto límite" con la limpieza.

Tras varios paros de Adeom, la intendenta pidió que el Ejecutivo decrete la esencialidad del servicio de limpieza y el gobierno lo autorizó.

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El País

Por lo tanto, la comuna estableció sanciones para quienes no cumplieran con la esencialidad. Además, realizó tareas con el apoyo de militares y la contratación de empresas.

Eventualmente conseguiguió la paz sindical con un convenio colectivo en 2012 donde dejaba sin efecto las sanciones impuestas durante la esencialidad, ajustaba el salario en relación al IPC y otorgaba una partida especial.

Daniel Martínez: “Estamos podridos”

Cuando llegó al gobierno departamental, Daniel Martínez se propuso ser firme con Adeom.

Quiso dejar en claro quién mandaba, que no habría cogobierno. Al sindicato no le gustó la postura y para el final del periodo la entonces secretaria general de Adeom, Valeria Ripoll, dijo que la administración de Martínez fue "la peor" en cuanto "al relacionamiento con los trabajadores, y el cumplimiento de los convenios y los acuerdos alcanzados".

Por su parte, el propio Martínez, después de que el sindicato ocupara una sala al lado de su despacho: “realmente estamos todos podridos”.

Daniel Martínez
Daniel Martínez - Autoridades del INAU en el Parlamento junto al Min. D. Olesker, para explicar la polémica que rodeó la adopción de la pequeña Mía, ante la Comisión Permanente del Senado, Pcio. Legislativo, ND 20120202, foto Francisco Flores - Archivo El País
Archivo El País

De todas formas, para quien fuera el director de Recursos Humanos en aquel momento, Eduardo Brenta, el balance fue positivo.

“Me parece que fue un periodo en que el gobierno estuvo firme, no cedió a las presiones de Adeom permanentes, atendió demandas que entendió razonables", dice el hoy senador a El País.

Brenta afirma también que durante los años de Martínez se "generó una situación de equilibrio presupuestal con una asignación razonable de los recursos para Recursos Humanos" y también "un superávit que permitió que fuera un periodo de muchas obras”.

“Logramos que no se expandiera la masa salarial sin que esto perjudicara a los trabajadores. No rebajamos salarios”, añade.

Martínez firmó un convenio colectivo donde se mantuvo el salario real. También buscó ordenar las remuneraciones de los trabajadores e incluir en el salario las distintas partidas y compensaciones que se fueron creando los años anteriores, pero no lo logró.

Manifestación de Adeom dentro de la Intendencia de Montevideo durante la gestión de Daniel Martínez como intendenta y Eduardo Brenta en Recursos Humanos
Manifestación de Adeom dentro de la Intendencia de Montevideo durante la gestión de Daniel Martínez como intendenta y Eduardo Brenta en Recursos Humanos
Archivo El País

Carolina Cosse y su paz sindical

Carolina Cosse buscó una relación distinta con el sindicato de la que había tenido Martínez.

Ya en los primeros tiempos, el director de Recursos Humanos, Jorge Mesa, dio mensajes opuestos a los de su antecesor Brenta y resaltó la “alta representatividad” y los “líderes fuertes” de Adeom.

Incluso cuando ya había dejado Adeom y era compañera de fórmula de Álvaro Delgado, Ripoll elogiaba la decisión de Cosse de nombrar al director de Trabajo y secretario general del Sunca.

"Lo mejor que hizo Carolina Cosse en esta gestión fue poner a Jorge Mesa como director de Recursos Humanos. Se sacó el problema del sindicato de arriba. Todo lo contrario a lo que hizo Daniel Martínez, que puso a Brenta, que ninguneó, violó convenios, le tomaba el pelo al sindicato", dijo en julio de 2024 en el programa Seré Curioso.

Reunión de la intendenta electa, Carolina Cosse, con el ejecutivo de Adeom. Foto: Estefanía Leal

Cosse le dio a Adeom lo suficiente como para asegurarse la paz sindical.

En plena pandemia, mientras la Confederación de Organizaciones de Funcionarios del Estado (COFE) aceptaba un ajuste de salario por debajo de la inflación, Adeom mantuvo el salario real. Y sobre el final de la gestión, los funcionarios recibieron una partida especial de $25 mil en base a condiciones acordadas en el convenio.

Además, la hoy vicepresidenta accedió a presupuestar, es decir, a volver funcionarios permanentes a trabajadores que hasta el momento se prefería contratar. Esto sucedió con gran parte del plantel de TV y con los elencos de Cultura como la Comedia Nacional, la Orquesta Filarmónica y la Banda Sinfónica.

Las presupuestaciones implicaron un aumento considerable en el gasto de personal que dejó la administración. El último año de la gestión de Cosse, 2024, tuvo un déficit de $ 3.640 millones. Como contexto, fue ocho veces más alto que el de 2023.

Durante sus primeras reuniones con Adeom, Bergara planteó la complicada situación financiera que heredó de su predecesora. La actual secretaria general de Adeom, Silvia Tejera, llegó a bromear con que les dio "hasta lástima".

Cuando la asamblea le rechazó el preacuerdo al que habían llegado con la intendencia, Tejera lamentó en redes que quedaban "a la merced de la administración".

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