El conflicto en el puerto de Montevideo entre Terminal Cuenca del Plata (TCP) y el gremio de trabajadores continúa sin resolverse y ayer se sumaron dos nuevos capítulos que tensaron aún más una situación que preocupa a la Torre Ejecutiva, que manejó días atrás como posibilidad la eventual declaración de esencialidad.
Por un lado, hubo un paro por asamblea del sindicato en la primera parte del día para evaluar cómo seguir adelante después de que el miércoles se complicaran las conversaciones en la reunión tripartita. En paralelo, en Ciudad Vieja, la empresa tuvo una reunión al mediodía en el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS) —sin participación de del gremio— en la que formalizó la propuesta de convenio colectivo que había hecho días atrás y reafirmó, pese a lo que había dicho el sindicato, que no se retiraba de la negociación.
Fue la propia Terminal Cuenca del Plata —cuyo paquete accionario se divide entre Katoen Natie (80%) y el Estado uruguayo (20%)— la que informó en la mañana de ayer que el sindicato TCP-Nelsury comenzó un paro a las 7:30 por una asamblea de trabajadores. Y la que, horas después, comunicó en sus redes sociales que los funcionarios retomarían las actividades a las 15:00.
El conflicto se agravó el miércoles cuando la empresa puso sobre la mesa una propuesta que entendía como el "máximo esfuerzo" que podía realizar para el convenio colectivo. Según indicaron fuentes empresariales a El País, esta es la última que presentarán y, llegada la instancia, los empresarios están abiertos a explicar cada uno de los puntos que la componen. Las fuentes, además, recordaron que hubo “varias modificaciones sucesivas” a lo largo de las negociaciones y marcaron que esta es la oferta que realizan (y ya no otra) en lo vinculado a lo económico.
Esta postura no cayó en gracia en el sindicato, con el que mantienen conversaciones desde hace semanas. La gremial, después de calificar esta actitud de la empresa como una retirada de la negociación, realizó ayer un paro por asamblea para ver cómo seguir adelante.
En tanto, al mediodía la parte empresarial se presentó en el MTSS para formalizar la propuesta que había hecho el miércoles. En el documento —al que accedió El País— se recordó que el 8 de abril comenzó el proceso de negociación, durante el cual se “mantuvieron más de 40 reuniones (entre bipartitas y tripartitas)”. Y se puso de manifiesto que esta última iniciativa ya había sido enviada en la mañana de ayer al sindicato por correo electrónico.
Los representantes empresariales, además, aseguraron que la propuesta de convenio colectivo que formalizaron tiene las “cuatro mejoras incorporadas esta semana”: “flexibilización de fórmula de jornales, aumento del valor de hora de instructor de M&R, aumento salarial al personal de Aduana y de Logística”.
Asimismo, dejaron por escrito que en esta propuesta se “plantean 20 puntos que implican beneficios económicos para los empleados (algunos de ellos generales, y otros para determinados sectores)”. Del total, sostuvieron en el documento —que tiene el sello del MTSS—, “siete tienen el mismo contenido que se regulaba en el último convenio colectivo, cinco mejoran puntos que tenía y ocho implican nuevos beneficios para los trabajadores”.
Uno de los puntos de negociación ha sido la cantidad mínima de jornales asegurados, es decir, un piso de cobro para los trabajadores, se efectivicen o no las tareas. En la propuesta que se llevó ayer se plantearon también los nuevos topes de estos jornales para los empleados que la firma está dispuesta a brindar.
Por otra parte, se afirmó que los “montos de los beneficios económicos” incluidos en la oferta de convenio colectivo que presentaron “impactan fuertemente en los ingresos mensuales de cada trabajador”. Y que, además, “se trata de un convenio que también busca dar cumplimiento a lo establecido en la Ley de Puertos, en beneficio de la población en general, ya que implementaría mecanismos que aseguran la continuidad del servicio los 365 días del año”.
En rechazo
El miércoles, el día que hubo una marcha atrás en las negociaciones, el Sindicato Único Portuario y Ramas Afines (Supra) leyó la actitud de la empresa como “el fin de la negociación” al decir que presentaba “su última propuesta”.
“Lamentamos profundamente este desenlace. Desde el sindicato realizamos un esfuerzo sin precedentes para concretar un convenio colectivo histórico para el sector portuario —por su alcance y por el compromiso asumido en materia de guardias gremiales—, respaldando el 100% de los planteos requeridos por la empresa”, añadió.
En ese mismo comunicado realizaron una serie de puntualizaciones “para transparentar la situación ante la sociedad”. Entre esos puntos, señalaron que el personal “no percibe un incremento por encima de los mínimos fijados por Consejos de Salarios desde hace más de 20 años”. También indicaron que la empresa “registró ganancias superiores a los US$ 100 millones el año pasado y proyecta duplicar sus beneficios para 2028”.
Asimismo, el Supra apuntó que “se mantienen severos retrasos en las obras prometidas para posicionar al puerto de Montevideo como un ‘hub regional’, derivando en un deterioro del servicio que afecta el posicionamiento del país”.
Ya ese día se declararon en asamblea permanente y lamentaron “las eventuales afectaciones que este conflicto” podrían “generar en la actividad portuaria”.
El conflicto en el puerto llegó al nivel del gobierno hace unas semanas, cuando se comenzó a visualizar que extender en el tiempo este conflicto se tornaba un problema complicado para la economía.
Así, y aunque Yamandú Orsi aseguró el jueves que no se decretará la esencialidad, esta fue una idea que estuvo rondando dentro del oficialismo. Porque el secretario de Presidencia, Alejandro Sánchez, dijo hace más de una semana en Desayunos Informales, de Canal 12, que, si el panorama no mejoraba y las partes continuaban alejadas o el acuerdo continuaba sin avizorarse, el gobierno no tenía “duda” de que una firme posibilidad era decretarla. E incluso afirmó que, dada la histórica postura del ministro de Trabajo, Juan Castillo, en contra de esa medida radical, si dar ese paso implicaba la renuncia del comunista, que así ocurriese.