"Casi nos mata": vecino reclama que obra le tiró la pared de su casa; empresa dice que está "extorsionando"

La construcción de un edificio en la calle Charrúa, en el barrio de Pocitos, derivó en un conflicto público entre un vecino y la firma involucrada.

Casa en Charrúa, entre Masini y Soca, a la que una obra al lado le derrumbó la pared
Cedida a El País

Hace casi un año, en una tarde calurosa de febrero, los hijos de Esteban Stazione quisieron usar su pequeña piscina. Esa decisión, que implicaba subir al techo de la casa, quizás les salvó la vida.

Los niños —de entonces seis y nueve años— subieron junto a Stazione y su pareja. Él se fue a una parte del techo que es de chapa para tapar una gotera, mientras ellos se quedaron en la parte de losa.

Su casa es muy precaria, algo que sobresale teniendo en cuenta que está en pleno Pocitos. Está ubicada en la calle Charrúa, entre Masini y Soca. Al lado, se está construyendo un edificio de varios pisos llamado Charrúa II.

Aquella tarde, mientras reparaba el techo de chapa, Stazione oyó un estruendo y luego el llamado de su pareja:

—¡Vení, Esteban, urgente!

Casi todo el muro de su casa, que daba hacia el edificio en construcción, se había caído. Tuvieron suerte de que el techo de losa se mantuviera firme. Cuando bajaron, vieron cómo había quedado el interior. La pared había caído sobre la cocina y el living, ahí donde apenas un rato antes estaban pasando la tarde.

Derrumbamiento del muro de una casa en la calle Charrúa del barrio Pocitos debido a las obras al lado
Cedida a El País

En el mismo terreno, pero en el fondo, hay otra casa. Allí también se derrumbó un muro y cayó sobre el dormitorio. Por suerte, el hombre que vive ahí no estaba.

Al día siguiente, un arquitecto de la Intendencia de Montevideo fue a observar lo que había sucedido y concluyó que “las obras del nuevo edificio provocaron el derrumbe”.

“Es posible que al momento de la ejecución de la cimentación del edificio en construcción no se haya tenido presente la situación real de la cimentación de la vivienda lindera, para tomar los recaudos necesarios”, dijo el arquitecto Álvaro Trillo, según un expediente de la comuna al que accedió El País.

La intendencia ordenó a los responsables de la obra a “eliminar de forma inmediata todo posible riesgo hacia el padrón lindero por caída de elementos, pared o techo”.

Un año después, lo sucedido el 20 de febrero de 2025 terminó en un conflicto público, sobre el que informó CX 36.

Mientras el otro vecino acordó con la empresa, Stazione colocó pancartas en la fachada de su casa apuntando contra ella: “Obra nos tiró la pared. Casi nos mata. Somos niños. Tenemos miedo porque cada día nos amenaza”.

Casa en Charrúa, entre Masini y Soca, a la que una obra al lado le derrumbó la pared
Natalia Rovira

El quiebre de la relación

Al principio, la relación entre Stazione y la empresa dueña del proyecto, Benisa, era buena.

El día que cayó el muro, y con la casa en estado inhabitable, la empresa le pagó a la familia dos noches en un hostel. Luego, le ofreció tres cosas: arreglarle el muro, darle una orden de compra por unos US$ 3000 en un negocio para sustituir lo que se había roto y pagarle $ 20 mil para alquilar algo mientras reparaba su hogar.

Stazione entendió que con ese dinero no se puede alquilar nada en Pocitos y se contactó con un amigo abogado. El objetivo no era que lo representara, sino que lo asesorara. Pero este paso fue un error.

“Se comunica con el responsable de la obra, con la escribana, y en una actitud que no fue ingeniosa les habla de un posible juicio. Ahí se asustaron y el diálogo se vuelve más conflictivo”, cuenta el vecino a El País.

Stazione terminó queriendo ir a juicio, pero hay un hecho que lo obstruye. La casa no es suya, ni tampoco alquila, si bien vive hace 20 años allí, con el permiso de los dueños, y paga contribución.

Para la empresa dueña de la obra, él y su familia son “okupas” que viven en una construcción “irregular” sin respetar las normativas. Hamlet Baruzze, dueño del proyecto, afirma que el muro medianero no estaba construido “como debe ser” y que por eso, cuando la obra hizo excavaciones, se cayó.

Baruzze presentó una denuncia contra Stazione por “difamación” y lo acusa de estar “extorsionando”.

La discusión por el dinero

Hamlet Baruzze dice que Benisa es una “empresa familiar” y no una “megacorporación que se lleva el mundo por delante”.

Entiende que actuó de buena fe con Stazione, ofreciéndole dinero y arreglándole el muro.

Sin embargo, para Stazione, el nuevo muro fue hecho “de una manera totalmente desprolija” y que quedaron agujeros y goteras por las que hasta hoy en día entra agua.

Esteban Stazione vive en una casa en Charrúa, entre Masini y Soca, cuya pared fue derrumbada por la obra de al lado
Natalia Rovira

Pero el núcleo del conflicto es que nunca hubo un acuerdo económico.

Stazione entiende que la empresa le debe pagar no solo por los daños a la casa, sino también por cómo afectó a su familia.

La última oferta de la empresa fue pagarle a Stazione US$ 2500 (alrededor de $90 mil), junto a materiales de construcción. El vecino lo rechazó pidiendo US$ 20 mil.

Además del miedo que dice que quedó en los cuatro integrantes de la familia, por seguir viviendo allí, Stazione apunta a varias “distorsiones” que tuvo su vida. El hecho de no poder vivir en su casa durante un tiempo llevó a que debieran cambiar a sus hijos de escuela y a que debiera cerrar un tiempo la venta de productos naturales que funcionaba en su casa.

“Hasta hoy día nosotros estamos vivenciando un cambio en nuestra vida a partir de lo que nos provocaron”, sostiene.

Terminó bajando su expectativa y pidiendo US$ 3 mil, pero la empresa ya no estaba dispuesta a negociar.

Casa en Charrúa, entre Masini y Soca, a la que una obra al lado le derrumbó la pared
Cedida a El País

¿Qué pasó con el otro vecino?

El vecino del fondo del terreno, al que se le cayó un muro sobre su dormitorio, acordó ya hace un tiempo con la empresa.

“Le pasé los gastos que tenía en la casa, me los pagaron y me repararon”, contó el vecino, llamado Gustavo Santín, en diálogo con El País.

El predio, que comparte con Stazione, pertenece a su familia. Confirmó que Stazione lleva 20 años viviendo ahí y aseguró que el vínculo entre ambos es muy bueno.

En cuanto a la relación con la empresa, Santín dijo que él no quería llevarse más dinero y que solo quería que le arreglaran lo que le habían roto.

De todas formas, recordó que él no estaba cuando se cayó el muro y señaló que para Stazione, que sí estaba allí y que tiene dos hijos chicos, la situación es distinta.

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