La interna del Partido Nacional está particularmente movida estos días de finalización del largo —y en algún caso tortuoso— proceso de autocrítica, que incluyó reproches cruzados sobre la forma de llevarla adelante, cuestionamientos sobre algunos aspectos del gobierno de Luis Lacalle Pou y, por supuesto, fuertes discrepancias sobre varias de las decisiones tomadas por Álvaro Delgado durante la campaña electoral, como por ejemplo la elección de la exsindicalista Valeria Ripoll como compañera de fórmula.
Las recorridas por distintas regiones del país terminaron el fin de semana pasado, con la última parada en el departamento de Maldonado, y ahora será el directorio —que lidera Delgado como presidente de los nacionalistas— el ámbito donde se buscará darle un cierre, y encontrar una síntesis entre el extenso análisis técnico realizado por el sociólogo Rafael Porzecanski —con hallazgos sociológicos sobre la conformación del electorado y los movimientos de votantes dentro del bloque de la coalición republicana, entre otros aportes— y un documento que contendrá un "resumen político" de lo expresado por dirigentes y militantes blancos que asistieron a los encuentros de la gira, y que estará a cargo del propio Delgado, según supo El País.
Pero mientras todo esto sucede, como es habitual entre los blancos, varios dirigentes ya comienzan a pensar en el próximo ciclo electoral, y en los distintos espacios internos que se irán conformando para el año 2029.
Uno de ellos es el propio Delgado, quien, según señalaron varios nacionalistas consultados para esta nota, ha comenzado a dar señales sobre qué futuro político proyecta para dentro de tres años.
En distintas reuniones y diálogos informales, el presidente del directorio aseguró que piensa ser candidato a senador en las próximas elecciones. Y que planifica renunciar "seis meses antes" de las elecciones internas, las que se hacen en el mes de junio del quinto año de gobierno —para definir los candidatos a presidente.
Esto último, indicaron allegados al excandidato, tiene el espíritu de transmitir que el presidente del directorio no quiere afectar "los equilibrios" partidarios que en este momento procura mantener, al sostener una posición de distancia y ecuanimidad entre todos los sectores nacionalistas.
Asimismo, Delgado ha transmitido hacia la interna que, más allá de su proyecto personal, se siente con "la obligación de estar en la cancha colaborando en la campaña electoral" —su objetivo es "ensanchar las bases" del partido—, y que lo mismo esperaba para entonces del resto de los dirigentes de primera línea, ya que todos deben estar encolumnados "para que el partido gane" las próximas elecciones.
El mensaje que ha pasado Delgado, sin embargo, causó "malestar" en algunos dirigentes que integran los diversos bloques nacionalistas a excepción de Aire Fresco, sector que, pese a algunos desprendimientos, sigue liderando Delgado.
Hay referentes partidarios, algunos de los cuales son legisladores, que recibieron con incredulidad que sin haber pasado todavía cuatro meses desde que asumió al frente del directorio, Delgado ya esté "pensando en cuándo se irá" de la conducción partidaria.
Otros señalaron que, más allá de la renuncia formal seis meses antes de junio de 2029 —algo que, además, está dispuesto en la carta orgánica—, lo cierto es que los movimientos que ya está efectuando Delgado afectan su necesaria imparcialidad, y que eso “incomoda” en la interna blanca —en particular en las agrupaciones que competirán contra la del presidente del partido.
"El directorio tiene que trabajar en clave de partido, no se puede pensar en la cancha chica", dijo a El País uno de los dirigentes históricos de la fuerza política que piensa que Delgado debería comenzar "más tarde" con el armado de su proyecto político.
Evitar la "Luisdependencia" con partido activo
Más allá de este ruido, uno de los objetivos de Delgado y su equipo, que ya comenzó a aplicar este año con las recorridas en el marco del proceso de la autocrítica —y con su participación en las convencionales departamentales en todo el país—, es que el Partido Nacional adquiera una dinámica distinta a la que mantuvo en el anterior período, cuando se vio "absorbido" por el gobierno de Lacalle Pou. "El partido tiene ahora otro ritmo", comentó una fuente nacionalista, cercana a Delgado.
Y para el 2026, cuando este longevo partido cumplirá sus 190 años, el directorio llevará adelante unas 50 actividades partidarias, y en todo el país, porque Delgado busca que la fuerza política tenga "cercanía" y "presencia territorial" a lo largo y ancho de Uruguay. Al mismo tiempo, su presidente trabajará para que el partido no caiga en la "Luisdependencia", una suerte de pasividad a la espera de lo que el máximo líder de esta colectividad resuelva hacer para cuando llegue el año electoral. "No se puede cargar a Luis con esa mochila", es parte conceptual de este mismo mensaje.
Por eso este Partido Nacional está buscando no solo descentralizarse llevando al directorio al interior y promoviendo distintas actividades partidarias en los departamentos, sino que también procurará, para la próxima etapa, que el órgano de conducción sesione fuera de los límites de la capital, y que se logre el contacto directo con organizaciones sociales. Tiene que haber, al decir de un integrante del equipo de Delgado, "un desembarco partidario en cada departamento".
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