Los niños salían rumbo a la escuela mientras, a pocos metros, funcionarios de Policía Científica entraban y salían de una casa en la que horas antes habían sido asesinadas cinco personas. Las calles estaban cerradas por vehículos blindados y los vecinos se veían obligados a rodear el lugar para atravesar la zona.
Algunos miraban desde afuera de sus casas. Otros se asomaban por las ventanas, aunque procuraban no quedar demasiado expuestos. Recién sobre el mediodía de este viernes comenzó a verse más movimiento alrededor del operativo.
En uno de los muros de la vivienda estaba grafiteada la palabra “Monarca”. Si bien los mapas muestran que el crimen que copó los titulares de ayer fue ubicado en el barrio El Monarca, algunos vecinos se acercaron molestos para asegurar que ese punto pertenece a un barrio nuevo llamado Don Marcos y que El Monarca termina una cuadra antes. Pero es únicamente la versión de quienes viven allí.
El ataque ocurrió sobre las 7:30 de la mañana. La reconstrucción primaria indica que cuatro delincuentes llegaron hasta la casa en dos motos. Y que al menos tres saltaron el muro e ingresaron al predio donde ocurrió todo.
Los atacantes vestían ropa de trabajo, similar a mamelucos. Una vez dentro, arremetieron a balazos contra quienes se encontraban en la vivienda. Varios de los fallecidos presentaban al menos ocho impactos. Una adolescente de 14 años recibió menos disparos que los otros y fue trasladada de urgencia hacia el Hospital Pereira Rossell, pero igualmente murió antes de llegar.
Los homicidas huyeron efectuando disparos y algunos de los proyectiles impactaron contra un almacén cercano. Fuera de la vivienda quedó un casco que podría pertenecer a uno de los agresores y será periciado en busca de rastros.
La casa contaba con cámaras de videovigilancia, otra de las piezas que los investigadores procuraban analizar.
La Policía llegó después de recibir reiterados llamados al 911. Encontró a cuatro personas muertas y a otra heridas de bala (la adolescente que luego falleció). Otra mujer se encontraba en el lugar, pero consiguió sobrevivir debido a que se escondió debajo de su cama.
Los asesinados eran dos jóvenes de 18 años, otro hombre de 28, una mujer de 32 y la adolescente. Los tres hombres eran hermanos y tenían antecedentes penales. La mujer era la madre de la menor. Todos tenían vínculos con Los Suárez, un grupo criminal que durante años operó en Villa Española.
Una casa vinculada a Los Suárez
La vivienda atacada era la casa de integrantes de Los Suárez. Durante años estuvieron enfrentados a otra familia del barrio, Los Albín o Los del Bicho, quienes también contaban con el respaldo de un grupo de menor porte conocido como Los Puglia.
No hay personas detenidas ni elementos que permitan afirmar todavía quién ordenó o ejecutó la masacre. Sin embargo, la hipótesis que concentra la atención de los investigadores es que el ataque fue una nueva derivación de aquella rivalidad.
Aunque en la zona donde ocurrió el quíntuple homicidio opera otra organización que suele controlar buena parte del mercado ilícito, las primeras averiguaciones apuntaron hacia el conflicto originado en Villa Española, dijeron fuentes del caso a El País.
Los Suárez terminaron siendo desplazados de aquel barrio y comenzaron a intentar imponerse en otros puntos de Montevideo, según fuentes policiales consultadas por El País. El problema era que procuraban instalarse en territorios donde ya había grupos que controlaban las bocas de venta de droga.
“Su metodología es imponerse a tiros”, resumió uno de los informantes. Algunos de sus integrantes amenazaban con usurpar viviendas para instalar puntos de venta o intimidaban a quienes manejaban bocas para obligarlos a cerrar y luego colocar las propias.
Los enfrentamientos entre Los Suárez y Los Albín quedaron expuestos en 2022 y se profundizaron durante el año siguiente. Hubo reiteradas balaceras en Villa Española. En agosto de 2023, ambos grupos protagonizaron un tiroteo a plena tarde por la disputa del territorio destinado al microtráfico.
El origen del conflicto no estuvo vinculado únicamente a la venta de drogas. Adriana Edelman, la fiscal que investigó uno de los homicidios ocurridos en el marco de la disputa, definió el enfrentamiento como “multifactorial”.
Según explicó, ambas familias se habían criado juntas en Villa Española, pero problemas personales provocaron que se separaran. La posterior incursión de los dos grupos en el negocio de la droga profundizó el conflicto. “Resuelven sus disputas a través del ajuste de cuentas”, señaló entonces la fiscal.
Homicidios, mensajes y venganzas
Uno de los episodios que llevó el enfrentamiento entre estos dos grupos a su punto más violento fue el asesinato de Ezequiel Barrios Suárez, de 21 años, ocurrido en noviembre de 2023.
El joven estaba frente a su casa, ubicada en Camino Corrales y Antonio Serratosa, cuando una camioneta disminuyó la velocidad y desde su interior dispararon una ráfaga. La vivienda ya había sido atacada a balazos en otras oportunidades.
La investigación judicial determinó que Gustavo “Bebe” Albín conducía la camioneta y que su hermano Marcelo “Tato” Albín fue quien efectuó los disparos. Gustavo fue condenado mediante un acuerdo abreviado a siete años y tres meses de prisión como coautor del homicidio.
“Tato” Albín murió en una pelea con otros presos en setiembre de 2024 en la cárcel de Las Rosas, donde estaba recluido preventivamente por el crimen.
Después del asesinato de Ezequiel, comenzaron a circular por WhatsApp mensajes atribuidos a las dos familias. Uno de ellos, supuestamente enviado por Los Suárez, advertía a los vecinos que no salieran a la calle porque habría una venganza. Otro, adjudicado a Los Albín, sostenía que no se detendrían hasta terminar con sus rivales.
Las comunicaciones fueron analizadas por Fiscalía, pero no se obtuvieron elementos que permitieran comprobar que efectivamente hubieran sido enviadas por integrantes de las bandas.
La represalia llegó el 18 de enero de 2024. Un auto se detuvo frente a una vivienda en Malvín Norte y sus ocupantes dispararon contra un grupo de personas que acababa de bajar de un taxi.
El objetivo era Gustavo Albín. Sin embargo, quienes murieron fueron su hijo Joaquín, de ocho años, y un tío del niño, de 25.
Después de la muerte de su hijo, Gustavo Albín decidió entregarse a la Policía. Durante la audiencia en la que posteriormente fue condenado por el asesinato de Ezequiel Barrios Suárez, volvió a preguntar qué había ocurrido con la investigación del crimen del niño y reclamó que se analizaran “las dos partes” del conflicto.
El quíntuple homicidio volvió a colocar aquella historia en el centro de una investigación. Los policías deberán determinar si Los Albín tuvieron alguna participación en la masacre o si uno de los otros conflictos acumulados por Los Suárez terminó desencadenando el ataque.
Karina Suárez (madre de los tres hermanos asesinados este viernes) habló con Canal 10 y aseguró que otros delincuentes estaban ofreciendo "300 o 500 palos" por matar a su familia.
"Me estaba aprontando, llevándome las cosas de a poco. Yo le había dicho al fiscal que me tenía que ir, que tenía que salvar a mis hijos", añadió. "Pido Justicia, ya enterré cuatro hijos antes , siete hijos me mataron ¿Qué Justicia voy a pedir ahora?", cuestionó.
De pedidos de renuncia y hasta la propuesta de un toque de queda
El quíntuple homicidio trasladó rápidamente la discusión desde Villa García hacia el terreno político. Dirigentes de los partidos Nacional y Colorado cuestionaron la respuesta del gobierno y concentraron sus críticas en el ministro del Interior, Carlos Negro.
El exministro Nicolás Martinelli pidió al presidente Yamandú Orsi que destituyera a su sucesor y cuestionó que no se encontrara un jerarca “a la altura” del cargo.
El senador nacionalista Sebastián Da Silva afirmó que hay zonas entregadas a los grupos vinculados al narcotráfico y planteó la posibilidad de decretar un “toque de queda” en algunos barrios para proteger a quienes no participan de esas actividades.
Desde el Partido Colorado, Robert Silva acusó al gobierno de intentar responder mediante videos y afirmó que “todo se está yendo de las manos”.
Por su parte, el presidente del Frente Amplio, Fernando Pereira, calificó el crimen como un hecho “tristísimo” y sostuvo que el problema de los homicidios no ha podido ser resuelto hasta ahora por ninguno de los partidos que gobernaron. Pereira aseguró además que el Plan Nacional de Seguridad Pública ya comenzó a implementarse, aunque advirtió que sus resultados no serán inmediatos. También cuestionó que la oposición pretendiera atribuir el episodio exclusivamente a la actual administración.
Negro estuvo minutos en la escena y luego reunió a la cúpula policial
El ministro del Interior, Carlos Negro, llegó durante la mañana a la escena del crimen y permaneció allí algunos minutos. Recorrió parte del perímetro y luego se retiró sin hacer declaraciones.
También estuvieron presentes el director de la Policía Nacional, José Manuel Azambuya; el subdirector ejecutivo, Robert Taroco; y el jefe de Policía de Montevideo, Alfredo Clavijo. La investigación quedó bajo la dirección de la fiscal de Homicidios de 3er Turno Andrea Mastroianni, quien trabajó en el lugar.
Horas más tarde, Negro encabezó en la Escuela Nacional de Policía una reunión con los jefes de Policía de los 19 departamentos y los titulares de las direcciones nacionales y generales.
El encuentro no fue convocado a raíz del quíntuple homicidio, sino que había sido planificado con anterioridad. Aun así, el crimen de El Monarca atravesó la conferencia posterior.
Negro afirmó que el ministerio cuenta con “información importante” sobre lo ocurrido, aunque evitó brindar detalles para no perjudicar la investigación. También confirmó que hasta la tarde del viernes no había detenidos.
El ministro definió el episodio como el resultado de un “enfrentamiento entre clanes familiares que viene de larga data” y señaló que ya se cobró varias vidas. Además, anunció que se intensificarán los controles en Villa García y en otras zonas de Montevideo.
El jerarca vinculó la posibilidad de ampliar los operativos con la obtención de más policías y recursos materiales. También indicó que los funcionarios están siendo capacitados para manejar los vehículos blindados cedidos por el Ejército y estimó que estarán disponibles en unos diez días.
Maracaná: 150 disparos, cuatro muertos y un ataque planificado por WhatsApp
El antecedente reciente más próximo por su magnitud ocurrió el 30 de mayo de 2024 en el barrio Maracaná.
Pasadas las 23:00, un grupo integrado por al menos cinco hombres llegó hasta una vivienda ubicada en Pasaje El Ombú y La Vía. Los atacantes se pararon frente a la casa y dispararon aproximadamente 150 veces con al menos diez armas de grueso calibre
En la escena, Policía Científica recogió 139 casquillos. Los agresores llevaban dos armas cada uno, según la reconstrucción de la Fiscalía.
Dentro de la vivienda murieron cuatro personas: un hombre de 40 años, un joven de 18, un adolescente de 16 y un niño de 11. El único sobreviviente fue el hijo de 17 años del dueño de casa, quien sufrió graves heridas y debió permanecer durante meses en recuperación.
Parte de la planificación quedó registrada en conversaciones de WhatsApp. Uno de los presuntos autores materiales le comunicó el plan a su hermano, que estaba recluido, y este le recomendó utilizar guantes y capucha, evitar dejar rastros y tener cuidado de no disparar contra sus propios compañeros.
Dos hombres que colaboraron con la planificación fueron condenados por asociación para delinquir. La Fiscalía acusó a otros tres como presuntos autores materiales y pidió para cada uno la pena máxima: 30 años de prisión y otros 15 de medidas de seguridad eliminativas. El caso será resuelto en juicio.