SEGURIDAD

Ministerio del Interior retiró cámaras de la cárcel el día antes de la fuga de Morabito

Directora de Cárcel Central pidió el traslado del mafioso italiano y se lo negaron.

Jefatura Central de la Policía de Montevideo. Foto: Fernando Ponzetto
El escape de Roque Morabito y de otros tres presos llevó al gobierno a ordenar sumarios e investigaciones administrativas. Foto: Fernando Ponzetto

Ninguna de las cámaras de Cárcel Central grabó durante el fin de semana. Según dijo una fuente del Instituto Nacional de Rehabilitación (INR) a El País, el equipo que almacena las imágenes había sido retirado el viernes de noche por funcionarios de Asuntos Internos del Ministerio del Interior, que se disponían a investigar una presunta irregularidad relacionada con los traslados en ese centro penitenciario.

Asuntos Internos es una unidad que investiga ilícitos cometidos por policías. Según el organigrama publicado por el Ministerio del Interior en su página web, esa repartición depende directamente del ministro del Interior.

En el sistema carcelario trascendió que personal subalterno de Cárcel Central negociaba traslados de presos con sus familiares a cambio de dinero. En uno de los casos, que aún no llegó a una instancia judicial, un guardia y familiares se citaron en una conocida avenida para arreglar el pago. Al llegar al lugar, el funcionario pidió más dinero y el acuerdo no se concretó, según señaló otra fuente carcelaria a El País.

Cárcel Central oficia de centro de ingreso para todo el sistema penitenciario. En ese establecimiento se estudia el perfil de cada imputado y se lo deriva a la unidad más adecuada. La tecnología fue repuesta allí el lunes 24, a la hora 19:00, pero Rocco Morabito -el famoso mafioso italiano que el pasado domingo burló todas las medidas de seguridad de la cárcel- ya se había fugado sin que ninguna cámara de videovigilancia lo hubiera registrado.

La directora de Cárcel Central, Mary González, le había enviado una nota en mayo de este año al director Nacional de Policía, Mario Layera, solicitándole el traslado de Morabito a la Dirección Nacional de la Guardia Republicana.

En su fundamentación, explicó que no estaban dadas las condiciones de seguridad para la reclusión del Morabito.

Rocco Morabito cuando fue detenido en un hotel de Montevideo en 2017. Foto: AFP
Rocco Morabito cuando fue detenido en un hotel de Montevideo en 2017. Foto: AFP

El 7 de mayo de 2019 Layera negó el pedido argumentando que en la Guardia Republicana está preso el mexicano Gerardo González Valencia, alias “El Cuini”, acusado de tráfico de drogas en Estados Unidos.

En su respuesta, a la que accedió El País, Layera sostuvo: “El suscrito considera que tal movimiento (el traslado de Morabito) aumentaría el riesgo de seguridad para la Dirección Nacional de la Guardia Republicana y podría provocar la unión y concertación de dos líderes de organizaciones criminales de gran peligrosidad”.

A raíz de la fuga de Morabito se dispuso el sumario administrativo con separación del cargo para Gerardo Bidarte, subdirector operativo del Instituto Nacional de Rehabilitación (INR). También se tomará la misma medida con la directora de Cárcel Central Mary González, aunque todavía no fue notificada.

Prioridad

Todos los servicios de inteligencia del país están en alerta roja para tratar de ubicar a Morabito y a los otros dos reclusos que siguen fugados después de escapar juntos de Cárcel Central. Una línea de investigación indica que los tres aún se encuentran en Uruguay, según dijo a El País una fuente del área de inteligencia.

En los puentes internacionales que unen Uruguay con Argentina hay alarma ante la fuga del capo mafioso Rocco Morabito, aunque varios funcionarios consideran que si abandona el país, intentará hacerlo por otros lugares. “Están los pasos de frontera avisados y existe un alerta de Interpol” indicó una fuente del puente San Martín, consultada por El País.

“Todos los funcionarios están atentos aunque no esperan que pase por Fray Bentos ni por el puente Artigas de Paysandú, dado que es un rostro ampliamente divulgado y existen controles migratorios, de Aduana y barrera sanitaria. La lógica indica que hay fronteras secas como Rivera o el Chuy en donde pueden salir fácilmente hacia Brasil o zonas del Río Uruguay” explicó otra fuente de Aduana. Tampoco se percibe que el patrullaje en el río haya aumentado producto de la fuga del capo mafioso.

“El Río Uruguay es un colador, los controles son muy esporádicos y para muestra basta ver los últimos operativos realizados cerca de San Javier, frente a Concepción del Uruguay”, dijo un funcionario retirado de Río Negro. Prefectura argentina detuvo en menos de 48 horas a dos personas que intentaron ingresar droga desde Uruguay haciéndose pasar por pescadores y luego tiroteó a una lancha que transportaba un contrabando millonario en cigarrillos.

Luces y sombras en el sistema carcelario

Hace nueve años, el riesgo de colapso del sistema penitenciario era cotidiano: se sucedían los motines y las muertes. La reforma penitenciaria, iniciada en 2010, mejoró las condiciones de presos en algunas prisiones. Se creó una cárcel destacada por los operadores: Punta de Rieles. También se construyeron módulos en Soriano, San José y Rocha. Pero hay módulos como los del Comcar que alojan a 500 presos custodiados por un solo guardia. En los módulos 8 y 10 de ese penal el sistema se caracteriza por la violencia y allí faltan hasta pilas para que los guardias policiales puedan iluminar dentro de las celdas.

(Producción en Fray Bentos: Daniel Rojas).

El prófugo Leonardo Abel Zinopoli, capturado en la madrugada de ayer en la ciudad de Salto, habría llegado proveniente de Montevideo en un ómnibus de servicio interdepartamental.

Leonardo Abel Sinopoli Azcoaga. Foto; Ministerio del Interior
Leonardo Abel Sinopoli Azcoaga. Foto: Ministerio del Interior

Allí intentó conseguir un taxi o remise que lo llevara a Bella Unión o a Artigas, pero despertó sospechas porque no llevaba equipaje, estaba vestido con ropas de verano -en una noche de cero grado- y además no contaba con dinero en efectivo para pagar el viaje.

“Llegó, averiguó precio con un taximetrista, insistió en que no tenía dinero en efectivo pero que llamaba a su hermana, que se encuentra en otro país, y acordaba con ella que mediante una agencia internacional de transacciones le haría el giro para pagar el traslado al trabajador del volante”, contó un informante. La insistencia de Zinopoli no surtió efecto y sí más sospechas.

El fugado durmió 45 minutos en la sala de espera de la terminal pero de pronto se incorporó y salió del lugar. La Policía ya había recibido datos sobre su ubicación y lo capturó cuando se alejaba de la terminal y estaba cerca de la zona de andenes y de circulación.

(Producción en Salto: Luis Pérez).

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