En la mañana de ayer se llevó a cabo la audiencia de formalización para el principal sospechoso de haber matado en mayo a Marcelo Demestoy, gerente de una sucursal de Ta-Ta en Parque Rodó.
En la audiencia que tuvo lugar cerca de las 09:00 horas y que contó con la presencia de familiares de la víctima, la Fiscal de Homicidios de 3er Turno, Adriana Edelman, pidió la formalización del presunto homicida -un joven de 22 años apodado “El Gordo”.
La jueza Patricia Rodríguez, dio lugar a lo solicitado por la Fiscalía, entendiendo que las pruebas contra el joven eran suficientes. Se le imputaron los delitos de homicidio muy especialmente agravado y lesiones personales en reiteración real.
A esta resolución se opuso la defensa, asegurando que aún no hay elementos que demuestren que su defendido estuvo presente en el lugar donde ocurrió el crimen. Para esto, tendrá que presentar la apelación en los próximos días.
El joven se encuentra en prisión preventiva hasta el 13 de diciembre por otras rapiñas y tendrá una audiencia por ese caso el próximo lunes, donde se espera que se amplíe el plazo de la medida cautelar. La fiscal solicitó igualmente una orden de detención para poder tener otra audiencia y discutir nuevas medidas en caso de que la medida no se amplíe el próximo lunes y el plazo finalice.
Entre las pruebas recabadas por Fiscalía, se encontraron la declaración de varios testigos, cámaras de seguridad, el informe de un antropólogo forense que comparó imágenes de las cámaras con los rasgos del presunto homicida, encontrando “coincidencias altamente significativas”.
El hecho
Luego de un extenso estudio del caso por parte de Fiscalía, se logró reconstruir los hechos de la tarde del 29 de mayo.
Según parte de la investigación, el formalizado partió trasladándose en moto desde el Cerro junto con un acompañante de 19 años -ahora fallecido. Arribaron sobre las 17:00 horas al local de Ta-Ta ubicado en José Filgueira y Maggiolo.
Al llegar, “El Gordo” ingresó con un arma de fuego y amenazó al guardia de seguridad pidiéndole el botón de pánico. Mientras tanto, el otro rapiñero se quedó en la parte delantera del local.
El formalizado se dirigió junto con el guardia hacia las góndolas del fondo, donde se encontraba Marcelo Demestoy -de 56 años-, a quien le exigió la llave de la caja fuerte.
Fue allí que el joven golpeó al guardia con la culata del arma, efectuando “accidentalmente” un disparo que impactó en la cabeza de Demestoy, terminando con su vida.
Repercusión
Luego de la audiencia, la fiscal Edelman explicó que la pena que podría afrontar el joven, teniendo en cuenta los delitos que se le imputan, es de 15 a 30 años de penitenciaría.
También se expresó Claudia Perna, viuda del fallecido, que dijo sentir “alivio” porque “se está haciendo justicia de a poco”. “Espero que se pueda llegar a más para que pague por lo que hizo”, sostuvo sobre el asesino asegurando que “destruyó una familia”.
Entre lágrimas afirmó sentir mucho dolor porque Demestoy era “una persona ejemplar”, y aunque es consciente de que “nada va a devolverlo”, con el avance de la causa judicial “se cierra una etapa” con la imputación de los delitos. “Me encantaría que confiese porque sé que fue él”, manifestó la viuda de Demestoy.
El segundo rapiñero fue asesinado
El segundo joven que estaba siendo buscado por la justicia como presunto responsable de la rapiña que terminó con la muerte de Demestoy era Steven Correa, un joven de 19 años al que encontraron muerto el lunes 12 de junio.
El cadáver fue descubierto en Lezica el mismo día que atraparon al ahora detenido. Lo encontraron sobre las malezas próximas a unos cañaverales de la zona. El joven había recibido un disparo en la cabeza y gran parte de su cuerpo había sido incinerado.
La primera hipótesis fue que los trabajos policiales que se estaban llevando a cabo por el caso no cayeron bien en otros delincuentes, que decidieron matarlo.
Si bien el cuerpo había sido calcinado, sus manos no fueron alcanzadas por el fuego, lo que permitió que le tomasen las huellas dactilares para lograr su identificación.
Según contaron a El País fuentes del caso, la muerte de Correa significó una traba a la investigación, ya que el haberlo capturado podría haber permitido la obtención de más información, ya sea a partir de la confesiones o de otros indicios que pudieran encontrarse.
Agradecimiento de la familia
Luego de finalizada la audiencia, Claudia Perna, viuda de la víctima, hizo algunos agradecimientos. Mencionó a la fiscal Edelman, reconociendo su trabajo y por “siempre ir de frente con respecto a las posibilidades que se tenían”. Además saludó a sus abogados Rafael Silva y Valeria Campos, y autoridades policiales, que dijo “siempre estuvieron comprometidos y atentos”.