La Justicia imputó por varios delitos a cinco integrantes del grupo criminal los Fraga, que mantenía bajo control el barrio Oncativo, en la zona de la Cruz de Carrasco.
Una de las imputadas es una mujer de apellido Fraga que lideraba la banda luego de que su hijo fuera enviado a prisión. Además fue imputado un hombre que también lideraba la gavilla y era expareja de la mujer.
Junto a ellos fueron imputados tres jovenes de 18 años captados por la banda para la venta de drogas y llevar adelante un trasiego de armas, dijeron fuentes de la investigación a El País.
A los cinco se les imputó asociación para delinquir, tráfico y tenencia de armas de fuego, atentado y receptación.
Los cinco fueron detenidos el martes tras un operativo policial en la zona de Camino Oncativo y Monzoni. Los procedimientos permitieron incautar tres pistolas Glock modelo 17, una de ellas con la numeración totalmente limada, otra con numeración parcialmente limada y una tercera que había sido robada a una funcionaria policial de Canelones. De ahí que se les imputó el delito de receptación.
Además, se incautaron cinco cargadores y más de 100 cartuchos.
Control
La Policía y la Fiscalía venían estrechando el cerco sobre la banda de los Fraga, desde hace meses. Mediante tareas de vigilancia discreta, la Policía logró encontrar en junio pasado tres casas en las que esta banda guardaba armas.
En uno de esos domicilios, la Policía, bajo órdenes de la Fiscalía de Flagrancia de 12° Turno a cargo de Mirna Busich, detuvo a un menor que acopiaba armas en su dormitorio. El adolescente fue formalizado por tráfico de armas, pero sin privación de libertad. La Fiscalía procuró detener también a la madre del joven y dueña de la casa, alegando que contaba con pruebas de que recibía dinero de los Fraga para guardar armas y que además estaba poniendo en riesgo a su hijo. Sin embargo, la Justicia la dejó en libertad aduciendo, entre otros argumentos, que la mujer no tenía por qué saber que su hijo guardaba armamento en su casa y no fue sorprendida realizando un delito flagrante. La Fiscalía apeló la decisión. Unos días después, el joven fue asesinado de varios disparos en la casa de su novia.
La investigación sobre la madre continuó. A mediados de setiembre, el Tribunal de Apelaciones Penal de 1° Turno confirmó que la detención de la mujer era “ilegal”.
Según supo El País, los fallos de primera y segunda instancia generaron malestar en Fiscalía, que entiende que la muerte del menor probó que efectivamente estaba en riesgo.
Pero además de estas divergencias, el fallo del Tribunal de Apelaciones expuso el grado de poder y violencia que tenían los Fraga en esa zona de Montevideo.
De acuerdo a aquel fallo, la banda dominaba "todo el barrio Oncativo". Los mecanismos de control eranvarios. Por un lado, instalaron cámaras de seguridad en la “vía pública y todas las viviendas”. Además, miembros de la banda se “repartían la vigilancia del barrio en turnos” comunicándose entre ellos con dispositivos de radio.
“Como si se tratara de una unidad policial, saben cuando ingresan vehículos policiales, ambulancias o autos extraños al barrio”, decían los ministros del tribunal.
Además, afirmó el fallo, “almacenaban armas de fuego, las distribuían, y las ocultaban para que no sean encontradas”. Con ellas, “demuestran mucho poder”, agregaron.
“Los vecinos son contestes en que a diario se desarrollan batallas armadas que atentan contra su seguridad y temen por su vida”, sostuvieron los ministros.