Extraditarán uruguayo vinculado con organizaciones criminales brasileñas: detalles del caso

La extradicción se dará en las próximas semanas; Octavio Núñez fue detenido por traficar armas de alta potencia y drogas para dos poderosas organizaciones criminales del país vecino.

Nota por incendio fatal en el Complejo Penitenciario Unidad 4 Santiago Vazquez del Instituto Nacional de Rehabilitacion en el que fallecen seis reclusos, entrada de nuevos prisioneros esposados al Compen del INR, antiguo Comcar, en Montevideo, esposas, grilletes, ND 20240925, foto Estefania Leal - Archivo El Pais
Archivo. Octavio Núñez es un viejo conocido de la crónica policial. Su prontuario comenzó hace dos décadas y su vínculo con Brasil está documentado desde al menos el año 2008; en setiembre de 2007, la Policía de Maldonado ya lo buscaba dentro de una investigación que había derivado en el allanamiento de una finca rural; fue detenido al año siguiente, en el departamento de Rocha; desde entonces estuvo en el centro de varias investigaciones, de un lado y otro de la frontera, hasta la actualidad; en este momento, sin embargo, la defensa sostiene que está requerido por una confusión; que buscan a otro.
Foto: Estefania Leal/Archivo El Pais

En las próximas semanas la Justicia extraditará hacia Brasil a un uruguayo requerido por traficar armas de alta potencia y drogas para dos poderosas organizaciones criminales brasileñas.

Octavio Núñez, de 53 años, tiene un profuso prontuario criminal en Uruguay y Brasil y aguarda el traslado recluido en un contenedor en el Penal de Libertad. El 22 de julio a las 16.30 fue detenido en la vía pública en Maldonado. Tenía una orden de captura internacional emitida el 15 de octubre de 2025 por el Juzgado de Crimen Organizado de Florianópolis, en el estado de Santa Catarina.

La Justicia de Brasil investiga a Núñez por su presunta participación en una organización criminal relacionada con el Primer Grupo Catarinense (PGC) y el Comando Vermelho.

La información remitida por Brasil a Uruguay sostiene que entre agosto de 2021 y octubre de 2025 Núñez habría actuado como “coordinador y apoyo de actividades delictivas” para estas organizaciones criminales.

Los indicios reunidos por las autoridades brasileñas apuntan a su presunta participación en la “adquisición, traslado, almacenamiento, comercialización y uso de armas de fuego”, así como en actividades relacionadas con municiones prohibidas y armas de alta potencia.

También señala que habría mantenido vínculos operativos con miembros de la organización y con otros grupos criminales, entre los cuales menciona expresamente al Comando Vermelho.

El operativo

La orden internacional contra Núñez fue emitida en octubre de 2025, pero pocas semanas antes la Policía Civil de Santa Catarina había desplegado una importante operación contra una estructura criminal. El 16 de setiembre de 2025, la Delegación de Represión al Crimen Organizado de la Policía Civil de Santa Catarina (Draco/Deic) realizó una serie de procedimientos contra integrantes de una organización investigada por tráfico de drogas, comercio ilegal de armas y lavado de dinero.

La investigación había identificado conexiones entre esa estructura de Santa Catarina y miembros del Comando Vermelho de Río de Janeiro. Se realizaron 10 allanamientos y fueron detenidos integrantes del grupo en el barrio Pantanal de Florianópolis.
La investigación había permitido identificar un esquema de suministro de fusiles y municiones hacia integrantes del Comando Vermelho que actuaban principalmente en Jardim Catarina y el Complexo da Penha, en Río de Janeiro.

La Justicia ordenó asimismo el secuestro de bienes y el bloqueo de cuentas y activos financieros de personas y empresas investigadas hasta alcanzar los 280 millones de reales.

Uno de los investigados era Octavio Núñez pero no fue localizado por lo que se libró una alerta roja a través de interpol. En la organización el uruguayo era conocido como “el gringo”.

La defensa de Octavio Núñez en Brasil sostiene que la justicia de ese país está confundida y en realidad busca a otro uruguayo que actualmente estaría detenido en Livramento.

La Justicia uruguaya no analizó si esas acusaciones son verdaderas ni se pronunció sobre la eventual responsabilidad penal de Núñez.

El Tribunal de Apelaciones dejó expresamente establecido que Uruguay, en su condición de Estado requerido, no debe ingresar al fondo de la investigación ni determinar el grado de culpabilidad del reclamado.

Ese análisis corresponde a la Justicia brasileña. El pedido de extradición fue devuelto para que se corrijan algunos aspectos formales, y se espera que Brasil lo reenvíe en los próximos días. Fuentes del caso indicaron que la extradición sera concedida.
La defensa de Núñez en Uruguay pidió que se le permitiera esperar el proceso de extradición en arresto domiciliario, lo que fue denegado porque para la Fiscalía existe riesgo de fuga.

La operación brasileña de setiembre era, a su vez, una derivación de una investigación anterior denominada “Tio Patinhas”. Las diferentes etapas de esa investigación habían permitido detener a más de 30 integrantes de la organización e incautar más de 750 kilos de drogas.

Entre los procedimientos realizados figuró la interceptación de un cargamento de cocaína en Santo Amaro da Imperatriz, en la región metropolitana de Florianópolis. También fueron incautadas cientos de municiones para fusiles que, según los investigadores, estaban destinadas a ser comercializadas con integrantes del Comando Vermelho en Río de Janeiro.

Algunos medios brasileños informaron que la organización manejaba fusiles AR-15, AR-10 y AK-47, además de cargadores y grandes cantidades de municiones.

También señalaron que parte del armamento era obtenido en Rio Grande do Sul, trasladado hacia Santa Catarina y posteriormente enviado a Río de Janeiro.

Datos

Los vínculos históricos entre el CV y el crimen nacional

En 2003 la Policía Civil de Santana do Livramento confirmó que Volney Pereira, identificado como uno de los principales integrantes del Comando Vermelho (CV) y vinculado a una serie de asaltos en Brasil, se escondía en Rivera. Este es uno de los primeros vínculos registrados del CV en Uruguay.

El más relevante involucra a Luiz Fernando da Costa, Fernandinho Beira-Mar, uno de los nombres históricos más importantes de la organización, quien permaneció fugitivo en Uruguay durante su extensa etapa de clandestinidad.

En 2010, la Policía detuvo en San José de Carrasco a un importante narcotraficante brasileño conocido como “Magrão”, identificado como un hombre de confianza de Fernandinho Beira-Mar. Vivía en una casa alquilada y, según la investigación de la Brigada Antidrogas, pretendía mantener un perfil bajo en Uruguay mientras continuaba administrando una organización con conexiones en Brasil, Bolivia y Paraguay. Cuando fue detenido tenía una orden roja de Interpol. Con él cayeron además cuatro uruguayos que le prestaban apoyo.

En 2015, una investigación de Crimen Organizado descubrió que policías de Rivera habían participado en un esquema mediante el cual unas 300 armas automáticas fueron traficadas desde Uruguay hacia células del CV en Porto Alegre.

El año pasado la Policía detectó movimientos del Comando Vermelho en la frontera Rivera-Santana do Livramento e indicios de que miembros de esa organización habían ordenado ejecuciones realizadas por sicarios brasileños a ambos lados de la frontera.

El Comando Vermelho nació dentro del sistema penitenciario de Río de Janeiro a fines de la década de 1970.

Con los años pasó a convertirse en una estructura criminal con capacidad operativa en varios estados. Además de dedicarse al traslasdo y venta de drogas, robos, tráfico de armas y lavado de activos, su poder radica en el control de amplios territorios para lo que necesita un alto poder de fuego.

El prontuario

Octavio Núñez aparece en la crónica policial desde hace dos décadas y su vínculo con Brasil está documentado desde 2008. En setiembre de 2007, la Policía de Maldonado ya lo buscaba dentro de una investigación que había derivado en el allanamiento de una finca rural.

En el lugar fueron encontradas una granada de fragmentación, una escopeta y municiones. También se incautaron elementos relacionados con la falsificación de documentos. La información publicada en aquel momento por La República señalaba que los investigadores analizaban además una posible relación de la banda con un cargamento de cocaína cuyo destino sería Europa.

Núñez consiguió escapar y permaneció requerido. En marzo de 2008, la Policía de Rocha detuvo a Núñez cuando ingresaba nuevamente a Uruguay. Venía de Florianópolis, donde había permanecido durante algunos días. Núñez fue procesado con prisión por un delito continuado de hurto. Terminó recluido en la cárcel de Las Rosas.

En 2013 volvió a aparecer en una investigación policial de Maldonado. La información policial sostenía que había huido hacia Brasil y que desde allí regresaba durante las temporadas de verano a Maldonado. La investigación lo señalaba como responsable de organizar robos en viviendas de la zona balnearia. La Policía investigaba además si el grupo trasladaba hacia Brasil vehículos robados en Uruguay.

Finalmente fue procesado por cinco delitos de hurto especialmente agravados.

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