La Policía creó una unidad para la búsqueda de "desaparecidos"

| Se abrió registro nacional y ya hay casos resueltos. Se cree que hay más de 400 uruguayos en esa condición

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RENZO ROSSELLO ANTONIO ALVAREZ

Todo comenzó en diciembre de 2003. El subsecretario del Interior Daniel Borrelli llegó a Maldonado en una visita oficial. Estaba en otros temas cuando fue abordado por seis delegaciones que no estaban en agenda.

Eran familiares de personas extraviadas, ausentes o desaparecidas. La figura daba igual. Lo que tenían en común esos casos era el departamento de origen y el profundo dolor de las víctimas subsidiarias de esa ausencia.

Borrelli prometió dar trámite a los casos, pero no tenía idea cómo. Por un lado, había vacíos legales e institucionales. Por otro, se trataba de denuncias enmarañadas, en diferentes archivos policiales desperdigados por todo el país.

Unos meses después, la investigación de muchos casos avanzó a impulsos individuales. Siendo ya ministro, Borrelli comenzó a hablar de la creación de una unidad policial para los desaparecidos de la democracia.

El subcomisario Robert Parrado asegura que llevará unos tres meses la regularización de toda la información disponible, conseguida a través de todas las unidades policiales del país.

Se cree que en Uruguay hay entre 400 y 500 personas en estado de ausencia. Aunque existen otras cifras, el oficial prefiere quedarse con esa estimación. Pero asume que en el proyecto de ley del diputado colorado Alberto Scavarelli —que quería crear un registro de ausentes— se maneja una cifra de 1.500 uruguayos desaparecidos en las últimas décadas.

RESUELTOS. Algunos casos comenzaron a resolverse mientras se sustanciaba la creación de la nueva unidad en funciones por la vía de los hechos.

Tabaré Aparicio Gamarra apareció. Y Florencia Casas Ortiz, otra quinceañera, dio cuenta de su vida. Ambos estaban en Brasil.

El joven Tabaré Aparicio dejó su casa el 23 de agosto de 2001 y llegó a su hogar, sin avisar, el 14 de abril de este año.

Tenía 16 años cuando se fue. En el sur brasileño formó familia y tiene una hija. Tuvo un incidente personal, por el cual la Policía Civil lo invitó a volver a su país.

A pie y a monte, Aparicio regresó al Uruguay y en las últimas semanas volvió a juntarse con su familia brasileña en Montevideo.

El caso de Florencia Casas Ortiz, de 15 años, también terminó en forma feliz.

Había desaparecido el 2 de diciembre del año pasado cuando iba a clases de inglés. Hace poco más de un mes, una llamada telefónica desde Brasil de la propia Florencia puso al descubierto que estaba en una ciudad cercana a Bahía.

Parrado sabe lo que pasó pero prefiere mantenerlo en reserva, al menos por el momento, y es consciente que no siempre las cosas terminarán bien. En este momento, la Cancillería está intentando repatriar a la joven.

La nueva unidad funcionará bajo el nombre de Departamento de Registro y Búsqueda de Personas Ausentes y dependerá directamente del Estado Mayor del Ministerio del Interior.

Borrelli encomendó la tarea al subcomisario Parrado, un policía que trabajó hasta hoy como psicólogo de la Unidad Técnica de Apoyo a la Justicia. Parrado y su equipo trabajan en lo que él mismo llama "Análisis situacional" en el cual intervienen factores que escapan a la simple vista.

"Se busca incorporar elementos de semiología, criminalística y de la psicología para evaluar la desaparición. Nos servimos de todo instrumento para medir el escenario. Evaluamos un perfil de la persona a partir de todos los signos y construimos una especie de biografía. Analizamos desde su agenda personal, su cuarto, sus relaciones con otras personas. Sus espacios físicos sociales, de todo", asegura el subcomisario.

El departamento estará integrado por el propio Parrado y las psicólogas Vanessa Rodríguez y Sandra Barreiros, la asistente social Mariela Fernández, el semiólogo Washington Silveira y un equipo de policías especializados.

En los hechos, Registro y Búsqueda de Personas Ausentes funcionará como un coordinador con el resto de las unidades policiales y será el encargado de elaborar estrategias de investigación. "Las personas continuarán presentando la denuncia en las dependencias policiales", afirma el policía.

El departamento creará un "protocolo" de actuación común para todos los investigadores policiales que deban intervenir en una denuncia por averiguación de paradero. La clave de este protocolo es la metodología, que ahora las autoridades pretenden uniformizar con la creación de esta unidad.

"Una vez que logremos reunir toda la información posible, vamos a realizar un mapa epidemiológico de personas ausentes en todo el país", indicó Parrado.

El subcomisario dice que hay mucho trabajo por delante. Entre otros cruzar datos con instituciones como el Clearing de Informes, tarjetas de crédito o instituciones de salud, para saber si hay causas adicionales para la desaparición.

Parrado asegura que el Código Civil uruguayo se centra mucho en la cuestión de los bienes y menos en las personas. Lo explica así: "Si lo analizamos desde el punto de vista jurídico, en la figura de la ausencia no hay ni media pregunta sobre el riesgo de muerte. Se tiende a proteger el bien. Entonces, de alguna manera, creo que nuestro trabajo va a poner el frenito a más de uno que quiera desaparecer. Va a haber alguien observando".

Casos que figuran en la carpeta principal

Los casos más complejos con que se enfrentará el Departamento de Registro y Búsqueda de Personas Ausentes son siete. Tal vez el del niño Juan Ignacio Pertusatti es el que más angustia y preocupación ha generado en la sociedad. Pero hay otros casos más antiguos que, con el paso del tiempo, se aproximan más al enigma insoluble. Juan Ignacio tenía 9 años en el momento en que se ausentó, el 23 de noviembre de 2003. El chico vivía con su madre y una hermana en una modesta vivienda de Puntas de Manga. Le había pedido dos pesos a la madre para comprarse un helado en el almacén que quedaba a poco más de una cuadra de la casa. Desde entonces nada más se ha sabido del chico.

"Con el tiempo transcurrido en este caso hemos cambiado de hipótesis y ahora trabajamos en nuevas direcciones", comentó el subcomisario Robert Parrado. Lo cierto es que, al cabo de diez meses de intenso trabajo policial —tanto rutinario como altamente especializado—, no hay indicios sobre el actual paradero del niño.

En el otro extremo se encuentra el caso de Silvia Mabel Fregueiro Yacobazzo, que tenía 25 años en el momento de desaparecer. Esto ocurrió en Maldonado el 23 de noviembre de 1994, cuando Silvia Mabel trabajaba como empleada doméstica en la residencia de una familia argentina. La joven es oriunda de Treinta y Tres, madre de un chico que actualmente es mayor de edad y que convirtió en abuela a Silvia Mabel. Pese al tiempo transcurrido y al sinnúmero de pistas falsas que surgieron en estos años, los investigadores son optimistas, aunque extremadamente reservados en cuanto a la resolución del caso.

También en Maldonado y poco antes que se registrara la desaparición de Fregueiro Yacobazzo, ocurrió el caso de Margot Umpiérrez Burgueño. Esta mujer tenía 27 años en el momento de su desaparición —el 2 de julio de 1993—, estaba desocupada, tramitaba el divorcio de su pareja y era madre de una niña que en ese momento tenía 7 años.

Ana Paula Graña Pérez, ausente desde el 22 de diciembre de 2000 en Maldonado, tenía 19 años en ese momento y estaba desocupada luego de haber abandonado sus estudios. Ana Paula tiene un tatuaje en el brazo izquierdo y manchas en el rostro. Los investigadores del flamante Departamento de Registro y Búsqueda de Personas Ausentes creen que su ausencia fue voluntaria. A este caso se agrega el de Florencia Casas Ortiz, con 15 años en el momento de desaparecer, el 2 de diciembre de 2003, de la que en estos meses no se supo nada hasta que hace apenas días se contactó telefónicamente con sus familiares desde Brasil. Actualmente las autoridades están en tratativas para facilitar su regreso al país. Por último, el caso de Alexandra Mesa Baeza, con 26 años el 22 de junio de 2002, fecha de su desaparición. Esta mujer ejercía el meretricio en Maldonado. La investigación apunta actualmente a un sospechoso y existe un presumario judicial abierto.

Estar ausente

El Departamento de Registro y Búsqueda de Personas Ausentes fue un nombre armado para la ocasión, que quiere abarcar todo tipo de posibles casos de extravío de ciudadanos.

En realidad el término "ausente" y no "desaparecido" es un asunto que pretende no entreverar temas que, si bien son conexos, tienen significados muy distintos para los uruguayos.

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