Una deuda de drogas, una orden impartida en una boca y una casa incendiada como mensaje para el barrio. Así reconstruyó la Justicia el doble homicidio ocurrido la noche del 29 de agosto de 2023 en Casabó, por el que fueron condenados dos hombres apodados “El Fisura” y “Cala” a 30 años de penitenciaría.
La sentencia del juez Penal de 31er Turno, Emilio Baccelli, dio por probado que El Fisura, vinculado a la banda de Los Colorados, encargó matar a un hombre que mantenía una deuda por consumo de drogas. El ejecutor fue Cala, quien recibió $ 60.000 y una pistola como pago.
El ataque ocurrió casi sobre la medianoche de aquel día en una vivienda ubicada próximo a la calle 17 Metros, en Casabó. Allí estaban el hombre, que era el objetivo del encargo, su pareja y su abuela, una mujer de 88 años que sobrevivió al episodio.
Según relató el equipo fiscal de Homicidios de 3er Turno —representado por Andrea Mastroianni, Ana Buffa y Alexandra González—, minutos antes, la joven alcanzó a llamar al 911. En la comunicación dijo que le estaban baleando la casa y que había personas dentro del predio.
Cala había llegado al lugar junto a otro hombre que no pudo ser identificado. Ambos estaban armados. Uno llevaba una pistola calibre nueve milímetros y el otro un revólver. Las pericias balísticas concluyeron que en la escena hubo disparos efectuados con esas dos armas.
La pareja fue asesinada dentro de la vivienda. El hombre llegó a salir herido hacia la calle, donde finalmente cayó. La joven murió dentro de la casa. Luego del ataque, los agresores prendieron fuego el dormitorio de las víctimas y escaparon.
Bomberos concluyó que el incendio fue intencional. La sentencia sostuvo que el fuego fue provocado por "factor humano" y que se habría iniciado luego de arrojar un elemento con llamas hacia el interior del dormitorio.
Para el juez, el incendio no fue un hecho aislado, sino parte de la secuencia criminal.
La guerra detrás del crimen
El doble homicidio fue analizado por la Justicia dentro de una disputa territorial entre bandas. Según la sentencia, El Fisura integraba Los Colorados, una organización criminal vinculada a la venta de drogas en Cerro Norte que había avanzado sobre Casabó.
Esa banda mantenía un enfrentamiento con Los Suárez, grupo liderado por el ahora recluido Luis "Betito" Suárez. Investigadores policiales declararon que en la época en que ocurrió el crimen se registraron varios episodios de disparos en la zona, en el marco de esa disputa.
Uno de los elementos que la Fiscalía incorporó al juicio fue una imagen extraída de un celular perteneciente a El Fisura incautado durante un allanamiento en una de sus bocas de droga, ubicada en 17 Metros y Charcas. En esa imagen se veía a una mujer con un arma larga y una frase dirigida a su principal enemigo: “¿Qué te pasó Betito Suárez? ¿Se te perdió algo?”.
La sentencia también recogió que días antes del doble homicidio se había registrado una balacera en la zona, con más de 100 disparos, vinculada al conflicto entre Los Colorados y Los Suárez.
En ese escenario, el hombre asesinado aparecía mencionado en información policial previa. La investigación lo ubicaba en el entorno de Los Colorados y señalaba que podía tener una deuda con El Fisura. La defensa discutió ese punto, pero el juez entendió que el móvil vinculado a la droga quedó probado por el conjunto de testimonios y evidencias reunidas en juicio.
El mensaje del fuego
Para el juez Baccelli, prender fuego la casa luego de matar a la pareja mostró un "desprecio absoluto por la vida y por la seguridad de quienes estaban dentro y alrededor de la vivienda".
El fallo subrayó que en la casa estaba la abuela de 88 años, que presenció parte del ataque y luego salió desorientada. También señaló que había casas linderas y viviendas ubicadas enfrente, por lo que el fuego podía haber provocado más daños.
El magistrado interpretó la ejecución seguida de incendio como "una conducta destinada a enviar un mensaje a la comunidad de consumidores, sus familias y los vecinos del barrio".
El ataque encargado desde una boca
La declaración de testigos de identidad reservada fue clave para el fallo. Dos de ellos dijeron haber presenciado el momento en que El Fisura le encargó a Cala matar al hombre. Según esos relatos, esto ocurrió en una boca de venta de drogas.
El Fisura pagó $ 60.000 y entregó una pistola negra para que se cumpliera la orden. Uno de los testigos sostuvo que luego Cala regresó a comunicar que el trabajo estaba hecho y que también habían prendido fuego la casa.
Una cámara particular captó a la víctima llegando a su casa sobre la noche tras haber ido a comprar droga. Segundos después, dos personas pasaron frente a su vivienda. Minutos más tarde estas personas volvieron al lugar y luego se los vio escapar corriendo.
Testigos señalaron a Cala como uno de los atacantes. Dijeron reconocerlo por su físico, por su forma de correr y por la ropa que llevaba. La defensa cuestionó esos relatos y sostuvo que eran contradictorios, pero el juez entendió que fueron consistentes con el resto de la prueba.
Condenados a 30 años de prisión
El Fisura fue condenado como coautor de homicidio muy especialmente agravado. La Justicia entendió que ordenó matar al hombre con dolo directo y que la muerte de la joven le era atribuible a título de dolo eventual, porque el ataque armado dentro de una vivienda hacía previsible que otra persona también pudiera morir.
Por su parte, Cala fue condenado como coautor del homicidio muy especialmente agravado, autor de porte de arma de fuego por reincidente y coautor del incendio.
Para fijar la pena máxima de 30 años de penitenciaría, el juez tuvo en cuenta el pago por el crimen, el uso de armas de fuego, la muerte de dos personas, el incendio posterior, la nocturnidad y el contexto criminal en el que se produjo el ataque.
Defensas intentaron desacreditar la versión fiscal
La defensa de Cala sostuvo que la acusación se apoyaba en declaraciones de testigos reservados y que no había prueba suficiente para ubicarlo en la escena. También presentó mensajes de WhatsApp con su entonces pareja para intentar demostrar que no estuvo en el lugar del crimen.
Sin embargo, el juez descartó esa versión. Según la sentencia, los horarios de esos mensajes no impedían que el hombre hubiera participado en el ataque.
Por su parte, la defensa de El Fisura alegó que la acusación se basaba en su “fama” y no en pruebas directas. También sostuvo que el hombre asesinado tenía un vínculo previo con él y que no era lógico que hubiera ordenado matarlo.
El sentenciante también rechazó ese argumento, señalando que un vínculo previo de amistad no descartaba el homicidio y que, en todo caso, agregaba un mayor reproche moral a la conducta atribuida.
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