Una joven fue condenada como coautora de un delito de hurto especialmente agravado en el marco de la investigación por el asesinato del abogado y exjuez Luis Alberto Delfino. Los restos fueron hallados en agosto de 2025 dentro de su auto, que había sido incendiado en un descampado de Flor de Maroñas.
La condena, alcanzada mediante un acuerdo abreviado, no refiere al homicidio del exjuez, sino al hurto cometido días después de su muerte en el apartamento de la víctima. La pena impuesta fue de 18 meses de prisión, con descuento de las medidas cautelares ya cumplidas.
Según lo resuelto, seis meses y 26 días fueron descontados, dado que la joven estuvo en prisión preventiva y luego bajo otras medidas cautelares. El 3 de marzo de 2026, la prisión preventiva había sido sustituida por fijación de domicilio y prohibición de salir del país.
El saldo restante de la pena, de 11 meses y cuatro días, será cumplido en libertad a prueba. Entre las obligaciones impuestas están residir en un domicilio donde pueda ser supervisada, no modificarlo sin autorización judicial, presentarse una vez por semana en una seccional policial y prestar servicios comunitarios durante dos horas semanales por un plazo de siete meses.
La audiencia estuvo a cargo de la Fiscalía de Homicidios de 4to Turno, con intervención de la fiscal adscripta Laura Menéndez.
El robo posterior al crimen
El 17 de agosto de 2025, en horas de la madrugada, la pareja de la ahora condenada fue junto a otro hombre en moto hasta el apartamento de Delfino (que ya había sido encontrado muerto), ubicado en el barrio Buceo.
Casi a las 05:00 de la madrugada, los involucrados ingresaron al edificio. Permanecieron allí durante varias horas y luego fueron captados por cámaras de seguridad saliendo con un bolso, una valija y una mochila. Habían ingresado al apartamento con llaves robadas que pertenecían a la víctima.
La investigación permitió seguir el recorrido de la moto hasta la zona de 20 de Febrero y Alfonso García, en las inmediaciones de Plaza de deportes N°5. Allí se observó que el vehículo ingresó y poco después salió en él la joven. En la parte trasera iba uno de los hombres que había entrado al edificio de Delfino. Para ese momento todavía llevaba consigo la valija.
Días antes, el 12 de agosto, cuando la familia tomó conocimiento del fallecimiento de Delfino, se había realizado una inspección ocular en el apartamento. En las cámaras corporales utilizadas por los policías durante ese procedimiento quedaron registradas las pertenencias que se encontraban en el lugar.
Luego, durante allanamientos realizados en la vivienda de la imputada, fueron encontrados varios efectos que habían sido sustraídos del apartamento del exjuez, entre ellos auriculares, botellas de whisky y un secador de pelo.
La fiscal dijo durante la audiencia, a la que accedió El País, que la joven cooperó previamente con la realización del hurto y que su aporte fue “de vital importancia” para que el delito pudiera cometerse. Ella, por ejemplo, era la dueña de la moto utilizada por los ladrones.
El hurto fue considerado especialmente agravado por la pluriparticipación, la penetración domiciliaria y la nocturnidad. Como atenuantes se valoraron la admisión de los hechos y la primariedad de la condenada.
El asesinato de Luis Delfino
El caso comenzó en agosto de 2025, cuando los restos de Delfino fueron encontrados en la parte trasera de su auto, que había sido incendiado y abandonado en un descampado próximo a Pantaleón Pérez y Emilio Ravignani, en Flor de Maroñas.
Entre los restos hallados, había un cráneo con un disparo en la cabeza. La identidad fue confirmada luego mediante una prueba de ADN realizada por Policía Científica.
La investigación reconstruyó que Delfino había salido de su apartamento en Buceo y se había dirigido a una pizzería en la zona de Cruz de Carrasco. El exjuez había prestado dinero al dueño del local para abrir el comercio, el cual no le había sido devuelto.
Por ese crimen ya fue condenado un adolescente de 17 años, mediante un proceso simplificado, como coautor de un homicidio muy especialmente agravado. La Justicia de Adolescentes le impuso una medida socioeducativa privativa de libertad de siete años y seis meses en el Instituto Nacional de Inclusión Social Adolescente (Inisa).
Según esa sentencia, Delfino fue interceptado luego de concurrir a la pizzería, le quitaron el arma que portaba, lo amenazaron con otra pistola y lo trasladaron a un lugar conocido como “el rancho”. Allí fue agredido y amenazado para que entregara las claves de sus cuentas bancarias y tarjetas. Finalmente, fue asfixiado y recibió un disparo en la cabeza.
Luego, para intentar deshacerse de las pruebas, los involucrados trasladaron el cuerpo hasta la zona de Flor de Maroñas, donde el vehículo fue incendiado. Cámaras de seguridad registraron el recorrido del auto desde Cruz de Carrasco hasta el punto donde fue encontrado.
Días después del homicidio comenzaron a registrarse movimientos con tarjetas de Delfino, entre ellos compras en comercios. Ese elemento fue parte de la reconstrucción del caso que permitió avanzar en la investigación.
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