Homicidio en San Ramón: condenan a pareja que mató a taxista por $ 400; la víctima fue apuñalada 12 veces

Los imputados asumieron los hechos; ella fue condenada con 21 años de cárcel y a él le dieron 19 años y seis meses. Querían la plata para comprar pasta base.

Operativo policial
Operativo policial
Foto: Estefanía Leal

En una audiencia que se llevó a cabo el pasado miércoles en Canelones, fueron condenados a prisión un hombre y una mujer -ambos pareja- por matar a un taxista en San Ramón en el mes de marzo. El homicidio se dio a raíz de un intento de robo en el que la pareja quería dinero para comprar pasta base.

Los imputados asumieron los hechos y fueron condenados mediante un proceso simplificado a 21 años de prisión -la mujer- y a 19 años y seis meses -el hombre.

La fiscal Silvana Mastroianni consideró que existían pruebas suficientes, y presentó -además de la confesión de ambos involucrados- la declaración de varios testigos, informes de Policía Científica, y otras pericias que contribuyeron a determinar que la pareja había sido la autora del crimen.

Finalmente, el juez Humberto Verri les atribuyó a ambos un delito de homicidio muy especialmente agravado, en calidad de autor para la mujer, y de coautor para su pareja.

Algunos familiares de la víctima, representados por los abogados Luis Brambillasca y Alfredo Lamenza, acudieron para presenciar la audiencia.

El crimen ocurrió el pasado 24 de marzo. La homicida -que para ese momento estaba embarazada- se contactó vía WhatsApp con el taxista para pedirle que la pasara a buscar en la noche y le avisó que estaría con su pareja. Este contacto era habitual ya que solían encontrarse para mantener relaciones sexuales a cambio de dinero.

Previo a que los pasara a buscar, ambos aseguraron que estaban consumiendo pasta base hasta que se quedaron sin dosis. Fue allí que según admiten, y luego confirmarían los testigos, fueron hasta la casa de un vecino para pedirle $ 200 “para el taxi”. En realidad, esta plata era para volver a consumir.

Luego de que la víctima los recogió en el taxi, le indicaron “ir hacia el río”, ya que según relató la mujer, le dijeron que se dirigían hacia allí porque la pareja “tenía que llevar cosas para acampar”.

Ya en el destino, testigos relataron que los vieron quedarse aproximadamente durante media hora antes de huir.

Luego de conversar durante algunos minutos, la pareja de la mujer -que viajaba en la parte trasera del auto-, tomó una cuerda e intentó ahorcar al taxista, quien se defendió y bajó del auto.

En ese momento comenzó una disputa a golpes entre los hombres, mientras que la mujer “revolvía” dentro del auto buscando dinero. Finalmente, solo pudo llevarse $ 400 y dos teléfonos celulares.

Luego de tomar el dinero y pertenencias del trabajador, se bajó del auto y lo vio encima de su pareja, por lo que tomó una cuchilla que tenía con ella y comenzó a apuñalarlo. En total le propinó 12 puñaladas en el cuello, tórax y espalda.

Tras la agresión, la escena se dividió en dos partes. Por un lado, la víctima que a pesar de las 12 puñaladas sumadas a los golpes que le dio la pareja de la agresora, pudo correr algunos metros hasta llegar a la casa de vecinos que lo escucharon pedir ayuda a gritos y luego lo vieron desvanecerse.

Por otra parte, los delincuentes huyeron cada uno por su lado. La mujer relató que se acercó hacia el río y cambió su ropa por otra que tenía en una mochila -la cual fue encontrada por los investigadores con la ropa ensangrentada dentro.

Luego, la homicida aseguró que un hombre -que ofició como testigo- la pasó a buscar en un auto para ir a un baile en la ciudad de San Antonio, donde aseguró haber consumido grandes cantidades de cocaína.

Ya de día retornó a su casa en San Ramón, donde se enteró que estaba siendo buscada por la Policía, dado que la fiscal del caso la había identificado y había solicitado su detención.

La mujer decidió esconderse en el fondo de la casa para fumar restos de pasta base que aún conservaba, y luego de quedarse sin más droga le pidió a su madre que llame a la Policía para entregarse y confesar lo ocurrido.

Una suerte similar corrió el otro involucrado en el asesinato del taxista. El hombre fue encontrado y detenido por la Policía poco tiempo después mientras estaba en su casa aún con manchas de sangre en la ropa.

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