"Estaban de vivos": condenan por homicidio a joven al que le incautaron bolsa con armas y más de 300 cartuchos

La víctima del asesinato fue un hombre que iba en un auto junto a otras tres personas; el vehículo fue atacado a disparos.

Juzgado de Juan Carlos Gomez
Fachada de una sede del Poder Judicial en la calle Juan Carlos Gómez.
Foto: Estefanía Leal/archivo El País

La Justicia condenó a un hombre por dos crímenes ocurridos en menos de un mes. En el primero, lo detuvieron llevando una bolsa que tenía tres pistolas, un fusil, casi 400 cartuchos y un pasamontañas. Pero lo liberaron y, tres días antes de que se cumpliera un mes de ese episodio, mató a un hombre que viajaba en el asiento de atrás de un auto. Un testigo escuchó a uno de los coimputados en la causa decir: "Ayer agarramos a tiros un auto acá y matamos a uno porque estaban de vivos".

La condena se dictó este mes a partir de un acuerdo abreviado entre la Fiscalía y la defensa del condenado. La pena impuesta fue de ocho años y medio de prisión por los delitos de homicidio simple, porte y tenencia de arma de fuego, y tráfico interno de arma de fuego y munciones, según surge del registro de la audiencia al que accedió El País.

El homicidio ocurrió el 7 de julio de 2025 cerca de las nueve y media de la noche. El ahora condenado, junto con otra persona —que la Fiscalía asevera que fue el coimputado en la causa— le dispararon a un auto gris con armas nueve milímetros e hirieron a un hombre de 37 años que estaba en el asiento de atrás. El crimen ocurrió en la calle José Castro, entre Zubillaga y Juan Molina (barrio Tres Ombúes).

En el auto que fue atacado iban cuatro personas: el conductor, su copiloto, la víctima fatal y otro hombre que también viajaba en el asiento de atrás. Ellos querían ir a comprar droga a una boca cercana al Cementerio de La Teja. Al llegar, el copiloto se bajó del vehículo y se dirigió hacia allí, cuando una persona salió y los apuntó con una ametralladora. Preguntó si eran "particulares" que querían comprar. Contestó que sí y adquirió tres gramos de pasta base por el valor de 500 pesos, explicó la fiscal en audiencia.

Luego, el conductor decide que irían a consumir la droga a otro lado y emprendió la marcha. En ese momento, se les acercó un auto sin luces y, por miedo, decidieron alejarse hasta llegar al punto donde ocurrió el homicidio, en la calle José Castro. Estando detenidos, se les acercó un hombre de aproximadamente 20 años y les preguntó si estaban buscando alguna dirección, ellos contestaron que no y el joven se alejó. Inmediatamente, el condenado empezó a dispararle al auto. Luego se sumó otra persona.

La víctima fatal, agonizando, les dijo a sus compañeros que estaba herido. El conductor aceleró y condujo hacia Carlos María Ramírez para llevarlo al Centro Coordinado del Cerro. Mientras tanto, los agresores seguían disparando. La víctima murió producto del disparo, que le perforó el corazón.

Testigos que vieron la escena describieron que dos jóvenes —el condenado y el otro imputado— se acercaron al auto sosteniéndose las armas que llevaban y que, aunque el auto arrancó "al palo" de al escena, ellos siguieron disparándoles desde atrás.

"Empezaron a tirar como locos", dijo otro que aclaró que "dejaron de tirar cuando el auto dobló". Además, contó que escuchó al coimputado decir: "Ayer agarramos a tiros a un auto acá y matamos a uno porque estaban de vivos".

Las pericias balísticas demostraron que en la escena se dispararon dos armas de fuego calibre nueve milímetros que, a su vez, que pudieron develar que fueron utilizadas en otros crímenes en la zona.

Casi un mes antes, el 11 de junio de 2025, el condenado había sido detenido prácticamente en el mismo punto en el que se cometió el homicidio. Policías que patrullaban la zona vieron a tres personas bajarse de una camioneta cargando unas bolsas en forma sospechosa. Cuando los hombres notaron la presencia policial, pretendieron fugarse. Fueron detenidos dos de los tres involucrados: el condenado y otro joven. Se les incautaron las bolsas, en las que encontraron dos pistolas Glock calibre nueve milímetros, una pistola Taurus del mismo calibre, un fusil, seis cargadores, 295 cartuchos nueve milímetros y 86 más calibres 5,56. Además, había un pasamontañas y varios documentos.

En el caso de la incautación de las armas intervino la Fiscalía de Flagrancia. Cuando luego el condenado cometió el asesinato, todos los cargos pasaron a ser investigados por la Fiscalía de Homicidios de 3er Turno, que fue quien luego consiguió acordar cerrar el caso a través de un acuerdo abreviado que validó la jueza Marcela Vargas.

El joven coimputado en la causa no quiso hacer un acuerdo con la Fiscalía y se prevé que su caso se dirima en un juicio oral. Hasta entonces estará preso preventivamente.

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