PANDO

Se desconoce el paradero de Yanina y la Justicia procesa a tres hombres

La Justicia procesó con prisión a un cantinero por un delito de explotación sexual de adolescentes y a dos hombres que pagaron por sexo.

Concentración este miércoles en la puerta del Juzgado de Pando por la desaparición de Yanina Milagros Cuello. Foto: Marcelo Bonjour
Durante tres años, fueron constantes las manifestaciones de vecinos reclamando saber el paradero de Yanina Milagros Cuello. Foto: Marcelo Bonjour

Se trata de un caso extraño. Hace tres años que se investiga. La víctima es una adolescente: Yanina Milagros Cuello. Pero también su hermana, la que ayer estuvo detenida. En un principio, el juez del caso, Emilio Baccelli, y la fiscal Alicia Ghione tenían como hipótesis que la hermana había “entregado” a Yanina a una organización que explotaba sexualmente a la adolescentes.

Con el correr de las horas e intensas indagatorias a 15 testigos, la teoría de los operadores judiciales cambió: había una posibilidad de que la hermana de Yanina también fuera una víctima de los adultos. Por eso había recibido giros de dinero, cuyos montos rondaban entre $ 500 y $ 1.500.

Para Ghione, la fiscal de Pando, una cantina de Barros Blancos era el centro de explotación sexual de menores. Por eso, Ghione pidió ayer miércoles el procesamiento con prisión del cantinero por un delito de explotación de menores y de otras dos personas por haber pagado a adolescentes para realizar actos eróticos o sexuales.

La hermana de Yanina Milagros Cuello quedó en libertad.

El juez Baccelli hizo lugar al pedido de la fiscal y remitió a los tres individuos: el cantinero por “ofrecer” a la menor a clientes de la whiskería y a los otros dos hombres -uno de ellos es de nacionalidad peruana- por pagar a una menor por sexo.

El paradero de la menor, desaparecida hace tres años, aún se desconoce, según expresó la fiscal Ghione en rueda de prensa. Consultada sobre ese punto, la fiscal señaló que se continúa la investigación en ese sentido y agregó que en los últimos dos días se recogieron más pruebas sobre el eventual lugar donde podría estar la menor de edad. “No tengo un dato cierto sobre el paradero de Milagros”, reconoció la fiscal.

El juez Baccelli coincidió con la fiscal de que el caso continuaba en esa dirección. “Esto va a seguir, la Fiscalía pidió más pruebas. No las puedo revelar”, dijo.

La cantina se encuentra ubicada en el “corazón” del barrio Barros Blancos, en la Ruta 8 a poca distancia de Pando.

El cantinero, según la fiscal, permitía ingresar a menores al local que, en realidad, oficiaba de whiskería. “Por eso, es una forma de contribución a la explotación sexual de adolescentes”, explicó la fiscal.

Y agregó que las otras dos personas fueron procesadas por pagar a las menores a cambio de sexo.

La Fiscalía solicitó la detención de una cuarta persona. Ghione no deseó dar detalles de los motivos de tal pedido, por entender que se enmarca en el secreto de la investigación, la que se efectúa bajo el régimen del viejo Código de Proceso Penal.

“La causa sigue. Seguiremos tomando declaraciones de testigos. La Fiscalía entiende que la desaparición de Milagros está relacionada con la explotación sexual”, insistió Ghione.

El juez Baccelli dijo a El País que, al finalizar esta etapa de la investigación, había elementos suficientes para determinar la existencia de delitos de explotación sexual de menores y retribución para que adolescentes realicen actos sexuales. “No quiero decir que el cantinero fuera el único que incurrió en una explotación sexual de menores”, dijo el magistrado en alusión a que se investigaba si otras personas estaban vinculadas a la whiskería de Barros Blancos.

Con respecto a los giros de dinero, el juez Baccelli dijo que Yanina realizó adquisiciones de prendas de vestir de elevado valor cuando sus ingresos eran nulos. “Se trata de una adolescente que no trabaja”, explicó el magistrado.

Y agregó: “No cabe la menor duda (de que Yanina era explotada sexualemente). Varios testigos declararon en ese sentido”, dijo el juez Baccelli.

Es posible que Yanina sufriera otros episodios de explotación sexual antes de su desaparición en 2016 y una eventual responsabilidad de los padres. La investigación apuntó hacia ese lado. Sin embargo, la Fiscalía entendió que no había elementos jurídicos para responsabilizar a los familiares de la adolescente, dijo el juez.

Mensaje de texto.

“Voy hasta la plaza y ya vengo”, dijo Yanina Milagros Cuello el sábado 3 de diciembre de 2016 a sus padres tras recibir un mensaje de texto en su celular. Salió de su casa en Pando (Canelones) para ir a la plaza. Fue la última vez que la vieron.

El juez Baccelli reconoció que nadie confesó ser el autor de ese mensaje de texto y explicó que tampoco se conoce el titular de ese celular. Y advirtió: “La causa de la desaparición de Yanina nunca estuvo cerrada”.

Protesta y el impacto de las redes sociales

Se vivieron momentos de tensión en la plaza de Pando, frente al Juzgado Penal. El hermano del cantinero con otras 10 personas estaban afuera. Una mujer lloraba. El hermano del cantinero se acercó al portón del Juzgado y gritó: “Tranquilo, que de esta salís”. Y luego pidió a una mujer que se llevara a los niños porque “se pudría todo”. Los operadores judiciales salieron escoltados por la Policía y nada ocurrió. El juez de Pando, Emilio Baccelli, dijo que las redes sociales “jugaron un partido importante en el caso. También hicieron que la prueba se contaminara”.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)