Investigan "El Cordobés" por orden presidencial

| La estancia de Aparicio. Según el intendente de Cerro Largo "últimamente no se han robado nada del museo" Bisnieto de Saravia denuncia que la "persecución" a su familia comenzó en 1971

Generaciones. El bisnieto de Aparicio Saravia, Gumersindo, sobre la manguera de piedras en la estancia "El Cordobés". 400x400
Generaciones. El bisnieto de Aparicio Saravia, Gumersindo, sobre la manguera de piedras en la estancia "El Cordobés".
Fernando Pena

El frío al entrar al museo de Aparicio Saravia anuncia lo que se ve después: fotos con manchas de humedad que igual sobrellevan sus 103 años. A esto se suman denuncias de robo que el presidente Tabaré Vázquez ordenó investigar.

Celeste Saravia Farías, bisnieta del caudillo blanco, escribió una carta al ministro de Educación, Jorge Brovetto. Al no recibir respuesta, dirigió su denuncia de robo en el museo al presidente de la República Tabaré Vázquez. Respondió la segunda carta, contó Gumersindo Saravia Farías, hermano de Celeste.

En la respuesta, Vázquez dijo que la Comisión Nacional de Patrimonio va a ser la encargada de contrastar el inventario de los bienes que tiene la bisnieta, con la actual situación de los bienes que están en la estancia donde funciona el museo "General Aparicio Saravia".

El presidente de la Comisión, William Rey, informó que aún no está establecido si irán técnicos del Ministerio de Educación (MEC) o de la Comisión. Tampoco sabe cuándo irán.

Gumersindo dijo el miércoles, en la estancia El Cordobés, que pidieron a la Comisión para estar presentes. Aseguró que se lo negaron. Pero Rey dijo a El País que sería importante que estuvieran.

En el inventario del 14 de junio de 1978 al que accedió El País, figura un baúl con los restos del "Banana", el caballo del General Aparicio Saravia. Sin embargo, en el museo no está.

Tampoco está el poncho con el que Saravia peleó en la batalla de Masoller en setiembre de 1904, que tiene sangre y el agujero de la bala que lo mató.

Esta prenda fue llevada a Melo por la Intendencia de Cerro Largo para exponerla en la II Semana de Melo (24 de junio al 1° de julio), en un stand dedicado al "cabo viejo" (como le decían a Saravia), dijo Alejandro Arostegui, único cuidador del museo. El funcionario entró a trabajar en mayo. Contó que para poder ingresar al museo tuvo que cortar el pasto.

Gumersindo, quien estuvo con El País en la visita a "El Cordobés", aseguró que tampoco aparece una de las barbas de su bisabuelo que estaba hace un tiempo atrás en el museo. Saravia se la dejaba crecer cuando murieron sus hermanos, Gumersindo y Antonio "Chiquito", en batalla. Su esposa Cándida Díaz se las guardaba.

En una habitación del museo, una caja de acrílico guarda cuatro medallas y dos soportes de madera. Sobre uno de ellos hay una medalla, otras dos están entre medio de los dos soportes, y en el segundo círculo de madera está sólo la marca de una posible quinta medalla. Algo similar sucede con un rectángulo de acrílico en el que hay pegadas cuatro balas y está sólo el lugar de una quinta.

En la pared de una habitación hay cuadros con fotografías de fines del siglo XIX. En el medio de estos marcos hay cerca de nueve clavos vacíos. En algunas partes, el escritorio de Cándida Díaz tiene madera despegada.

Algunas de las ampliaciones de fotos originales tienen marcas de humedad y están perforadas por algún tipo de insecto.

Arostegui, el cuidador, contó que debió sacar de las paredes algunas de estas fotos y las llevó a la casa donde vive, detrás del museo. Hizo el traslado para que el visitante no se encontrara con ellas tiradas en el piso -como estaban cuando llegó en mayo- y en el estado en el que están: casi no se pueden distinguir las caras.

Investigación. El museo es del Ministerio de Educación y Cultura pero lo maneja la Intendencia de Cerro Largo.

"El estado del museo no depende de Patrimonio sino de la Intendencia", aclaró Rey.

Sin embargo, indicó que el organismo que preside puede pedir al municipio que mejore la situación. Además de cotejar inventarios, el presidente de Patrimonio anunció que solicitará al MEC que investigue la gestión municipal del museo y los bienes de Aparicio Saravia.

El intendente de Cerro Largo, el nacionalista Ambrosio Barreiro, dijo que "el museo es del Ministerio pero carga con todo el peso la Intendencia: el mantenimiento y el personal. Es caro. Está muy alejado y no es muy concurrido". El cuidador dijo que en mayo fue un colegio de Montevideo y en junio otro.

El jefe comunal reconoció que la distancia entre la estancia y Melo (140 kilómetros) dificulta para controlar los bienes y el museo: "confiamos en un encargado que tenemos".

Barreiro reconoció que el museo estuvo abandonado por mucho tiempo. "Hasta hace poco no se podía ni siquiera entrar porque se había hundido el piso. Las prendas no se pueden lavar así nomás, les hacemos un tratamiento especial", dijo.

Es muy poco el apoyo que se recibe del Ministerio de Educación para mantener el museo, aseguró.

Respecto a la denuncia de robos, el intendente dijo que "últimamente no nos han robado nada. Puede ser que en otra época hayan robado".

- Como blanco para usted debe ser muy doloroso ver el estado de los bienes del caudillo Aparicio Saravia.

- Claro. Hacemos todo lo que podemos para mantenerlo. Se han cambiado las aberturas, los pisos y el techo.

- ¿Esos cambios se han hecho con algún asesoramiento patrimonial?

- No, porque hemos cambiado los pisos con el mismo piso que tiene. No es un edificio complicado, es una casa igual a las de esa época en campaña; siguen existiendo todavía.

El presidente de la Comisión de Patrimonio indicó que "cuando es un monumento histórico deben hacer la consulta de reforma. Si modificaron y no consultaron están en falta". Adelantó que esta semana enviará a una arquitecta de la Comisión a revisar.

El País consultó al presidente del directorio del Partido Nacional sobre el estado en que se encuentran los bienes de Aparicio Saravia en el museo.

El senador respondió que el cuidado de las pertenencias del caudillo, que en 1903 logró a través del acuerdo de Nico Pérez que el Partido Nacional tuviera cinco departamentos, están a cargo de la Intendencia de Cerro Largo. "Si el Partido fuera a meterse, a pretender cuidar esos bienes, no podría hacerlo, no tiene competencia", aseguró.

El presidente de la Comisión de Patrimonio aclaró que el museo de la estancia El Cordobés no es el único que está deteriorado: "la situación del patrimonio en su conjunto tiene dificultades grandes por un tema económico".

El casco de la estancia fue expropiado durante la dictadura en marzo de 1978. Paradójicamente -si se tiene en cuenta el estado actual de los bienes- se hizo para "proteger el patrimonio histórico nacional" (ver documento en la parte inferior de la página).

Ese día, en ese lugar, se instaló el museo del "cabo viejo".

aquel día. El 7 de marzo de 1978 se conmemoraban los 100 años de Santa Clara del Olimar.

Carlos (Chaplin) Saravia y sus seis hijos, entre ellos Gumersindo, estaban en Montevideo. Un representante de la Presidencia llamó a Chaplin. Le dijeron que querían conocer la estancia de Aparicio ese día.

"Mi viejo no tuvo más remedio que venir a Santa Clara. Vinimos a El Cordobés. Mi madre, inocentemente, preparó un almuerzo y tortas para recibir a la comitiva: el presidente Aparicio Méndez y el teniente general Gregorio Álvarez".

Gumersindo, que entonces tenía 14 años, contó que por intermedio de la prensa se enteraron que el verdadero motivo de la visita era la expropiación.

El bisnieto de Saravia relató lo que vivió en presente, como si lo estuviera viendo: "Al poco rato que nos enteramos que nos iban a expropiar llegan camiones, jeeps llenos de militares y nos rodean la estancia. Al rato llega en helicóptero la comitiva. Ahí se le comunica a mi padre que le van a expropiar el casco de la estancia y los bienes de Saravia. Ahí hacen el primer inventario. El segundo lo deben de haber hecho el 27 de junio, que fue el plazo que nos dieron para desalojar".

Desde la casa, hoy museo, Gumersindo señaló la manguera de piedra que marcaba el potrero donde se domaba a los caballos, que está al frente del caso, y siguió el relato: en ese lugar estaba parado Gregorio Álvarez y a su lado el presidente Aparicio Méndez. Chaplin se acercó a este último y le dijo: "Justo vos me venís a hacer esto", haciendo referencia a que el presidente era del Partido Nacional. Gumersindo recordó que Aparicio Méndez se puso a llorar. Después, Chaplin invitó a Gregorio Álvarez a hablar, lejos de su escolta. Pero el teniente no se inmutó.

Ese día, según Gumersindo, el que dio la nota fue un pariente que estaba de visita. Eleacer Saravia dijo: "Chaplin me voy". Chaplin le respondió: "¿Me vas a dejar en estas circunstancias?". A lo que Eleacer le contestó: "Me voy. A su estancia la invadieron las langostas".

"El 27 de junio cuando llegaron a desalojarnos nosotros no habíamos tocado un mueble de la estancia, esperando que vinieran a sacarnos", contó Gumersindo. Gumersindo confesó que antes de irse "mi padre escondió en un chircal algunos bienes de Aparicio y esos son los 73 lotes que hoy tenemos". "Terminamos viviendo en el galpón de la casa de un vecino, desterrados", contó.

Gumersindo y su familia están indignados porque les expropiaron los bienes como patrimonio histórico pero no los cuidaron. Incluso, aseguró que el baño de la casa de Aparicio fue destruido por los militares.

El Estado pagó a Carlos Saravia 400.000 nuevos pesos ($5.387.066 actuales) por la expropiación. Chaplin hizo un juicio al Estado, en dictadura, porque entendió que ese dinero no era suficiente ya que un tasador le dijo que sólo la manguera de piedra valía eso.

"La sentencia a favor de mi padre salió favorable en 1981 a los 10.000.000 nuevos pesos ($134.676,066 actuales), que reclamaba", explicó. Recién se le pagó en 1989, después de varias cartas que Carlos escribió a Gregorio Álvarez y al ministro de Economía de la época, Alejandro Vegh Villegas. "Mi padre estaba endeudado en dólares y se le pagó en pesos, después de la tablita", dijo. Gumersindo asegura que la persecución a su familia comenzó en octubre de 1971, cuando su padre impidió que el Partido Nacional trasladara los restos de Aparicio Saravia desde Santa Clara a Montevideo, antes de las elecciones. La solicitud de traslado fue firmada por Aparicio Méndez, el mismo que expropió la estancia siete años después. Guillermo García Costa afirmó que es imposible determinar cual fue la intencionalidad de Méndez.

El 8 de marzo de 1978, un día después de la expropiación, el árbol de mimbre que había plantado Aparicio se marchitó.

Perseguido: Bisnieto se siente así debido a la expropiación y remate fallido del año 2004

Expropiación

Parte del decreto del 7 de marzo de 1978 dice: que la expropiación se hace de acuerdo a la ley N°14.030 que declaró de utilidad pública la expropiación de los monumentos históricos y que la estancia El Cordobés y 30 hectáreas circundantes son monumento histórico. Firma: Aparicio Méndez.

Carta de Chaplin

El 16 de marzo de 1984 el nieto de Aparicio Saravia, Carlos (Chaplin) escribió esta carta al ministro de Economía, Alejandro Vegh Villegas. Solicitaba que el Estado pagara el dinero por la expropiación de la estancia. "Por la devaluación creció mi deuda. Estoy fundido sin haber perdido ningún negocio".

Carta de Chaplin II

El 20 de setiembre de 1983, Carlos Saravia, escribió otra carta al presidente de facto Gregorio Álvarez. "Una de las causas de mi comprometida situación económica se debe al dilatado pago de la deuda que tiene el Estado conmigo por la expropiación de la estancia El Cordobés".

Bienes pueden salir del país

Después del polémico remate de 2004 fue levantada la restricción que prohibía sacar los bienes del caudillo blanco Aparicio Saravia de Uruguay.

En noviembre de 2004 seis de los bisnietos del "cabo viejo" quisieron rematar 73 bienes del caudillo y la Comisión de Patrimonio intercedió con la resolución de que no podían pasar la frontera. Eso cambió, desde este año los bienes del caudillo pueden salir de Uruguay. La Comisión levantó la resolución que había sido establecida por la directiva anterior.

"Reestudiamos la situación y mantuvimos la cautela en dos bienes. Los únicos que están impedidos de salir son: un libro que fue regalado a Saravia, que tiene un plano con letras doradas en la tapa; y el cuero del "Banana", caballo del caudillo", explicó William Rey, presidente de la Comisión. Al ser levantada esta restricción la pregunta es: ¿la familia volverá a poner objetos en venta?

Gumersindo Saravia dijo que respeta "las decisiones de los viejos aunque ya no estén. Mi padre quería que el recado se quedara en Uruguay. Pero si al Partido Nacional y al Estado no les interesa los vamos a pasar a Brasil". Aseguró que hay más de un brasileño interesado.

El panteón vacío en el buceo

¿Por qué la expropiación?, se preguntó Gumersindo Saravia el miércoles, "si nosotros no militamos en política. Me puse a revolver documentos. En octubre de 1971 una fracción del Partido Nacional cree conveniente trasladar los restos de Aparicio Saravia a Montevideo, la fracción era la gente del general Aguerrondo. El único hijo vivo de Aparicio era mi abuelo Mauro, que tenía 83 años. Mi abuelo firmó que estaba de acuerdo con el traslado. Después se arrepiente porque el que conoce la historia de Aparicio sabe que a Montevideo fue dos veces. Era tierra de doctores, por eso no la quería. Mi padre vio que el traslado de los restos, un mes antes de las elecciones, era con fines políticos", dijo. El Partido Nacional había hecho un panteón, que todavía está en el Cementerio del Buceo. "La única solución que vio mi padre fue sacar los restos de Aparicio y de Doña Cándida del cementerio de Santa Clara y los enterró en El Cordobés. Creo que ahí debe arrancar esta persecución que se viene haciendo porque el Partido Nacional quedó molesto por este hecho. Uno de los que figura en el traslado de los restos fue Aparicio Méndez, que a la postre fue presidente, y de casualidad fue quien expropió el campo. De alguna manera tenían que lastimarlo", opinó.

Carlos Saravia declaró en el Juzgado de Treinta y Tres por sacar los restos. "Me dijo que el juez le preguntó si él había retirado los restos del panteón y él contestó que sí. El juez no lo sancionó", dijo. El senador Guillermo García Costa atribuyó la decisión de Carlos a que la familia Saravia es muy grande y es difícil ponerse de acuerdo.

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